Manos resecas por el frío: cómo cuidarlas e hidratarlas para evitar grietas
El invierno y el cuidado de la piel: medidas simples para proteger las manos
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Con la llegada de las bajas temperaturas, la piel de las manos se convierte en una de las zonas más afectadas por el clima. La exposición al frío, el viento, los cambios bruscos de temperatura y el lavado frecuente provocan resequedad, grietas e irritación, afectando tanto la apariencia como la salud de la piel. Pese a que el cuidado del rostro suele priorizarse durante el invierno, las manos requieren atención especial.
Los dermatólogos explican que la piel de las manos es más delgada en ciertas zonas, cuenta con menor cantidad de glándulas sebáceas y está en contacto constante con agentes externos. Esto hace que el frío acelere la pérdida de humedad natural, debilitando la barrera cutánea y dejando una sensación áspera o tirante. Además, personas que trabajan al aire libre o manipulan productos de limpieza sufren un deterioro más rápido si no aplican cuidados preventivos.
Factores que intensifican la resequedad
Las bajas temperaturas reducen la humedad ambiental, mientras que la calefacción interior la disminuye aún más, contribuyendo a la deshidratación cutánea. El uso de agua muy caliente para lavarse las manos elimina los aceites naturales, aumentando la resequedad y las grietas. Asimismo, los jabones agresivos o con fragancias fuertes afectan la barrera protectora de la piel si no se complementan con hidratación.
Consejos para mantener las manos hidratadas
Para prevenir el daño, los especialistas recomiendan:
- Aplicar crema humectante varias veces al día, especialmente tras el lavado.
- Elegir productos con glicerina, urea, manteca de karité o ácido hialurónico.
- Evitar agua demasiado caliente durante la higiene.
- Usar guantes al salir en días muy fríos.
- Proteger las manos al manipular detergentes o productos de limpieza.
- Mantener buena hidratación corporal.
- Exfoliar suavemente una vez por semana para eliminar células muertas.
La constancia es fundamental: aplicar crema solo cuando la piel ya está dañada no es suficiente; la prevención marca la diferencia.
Qué hacer si las manos ya están resecas o agrietadas
Cuando la piel presenta signos de daño, se aconseja:
- Utilizar cremas densas o reparadoras, aplicándolas antes de dormir para mejorar la absorción.
- Reducir el contacto con productos irritantes y preferir jabones suaves, sin alcohol ni perfumes fuertes.
- Consultar al dermatólogo en caso de grietas profundas, ardor persistente o sangrado, para recibir un tratamiento adecuado.
Especialistas remarcan que, aunque la resequedad durante el invierno es común, la aplicación de hábitos preventivos, la protección contra el frío y la atención temprana a los primeros signos de sequedad pueden mejorar significativamente la salud y el aspecto de las manos durante toda la temporada.

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