Hormigueo en las manos: cuándo puede ser síndrome del túnel carpiano
Dolor, hormigueo y pérdida de fuerza en las manos pueden ser señales del síndrome del túnel carpiano, un problema que afecta a millones de personas y que suele estar relacionado con el uso repetitivo de las manos y las largas horas frente a pantallas.
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El avance de la tecnología, las jornadas laborales extensas y el uso constante de celulares y computadoras hicieron que muchas afecciones vinculadas a las manos y las muñecas se vuelvan cada vez más frecuentes.
Una de las más comunes es el síndrome del túnel carpiano, un trastorno que puede comenzar con molestias leves, pero que, si no se trata a tiempo, puede afectar seriamente la calidad de vida.
Muchas personas conviven durante meses con síntomas como hormigueo, adormecimiento o dolor en las manos sin consultar al médico, creyendo que se trata de una simple molestia pasajera. Sin embargo, especialistas advierten que reconocer los primeros signos es clave para evitar complicaciones.

Qué es el síndrome del túnel carpiano y por qué aparece
El túnel carpiano es un pequeño conducto ubicado en la muñeca por donde pasan tendones y el nervio mediano, encargado de dar sensibilidad y movimiento a parte de la mano. Cuando ese espacio se inflama o se comprime, el nervio queda presionado y aparecen los síntomas característicos.
La afección suele desarrollarse de manera progresiva y es más frecuente en personas que realizan movimientos repetitivos con las manos. Trabajos administrativos, uso intensivo de teclado y mouse, tareas manuales, peluquería, costura, cocina, construcción o actividades que exigen movimientos continuos de muñeca pueden favorecer su aparición.
También existen otros factores de riesgo. El síndrome del túnel carpiano es más común en mujeres, especialmente entre los 40 y 60 años. Además, puede estar asociado con enfermedades como diabetes, artritis reumatoidea, obesidad, hipotiroidismo o retención de líquidos durante el embarazo.

Los síntomas suelen comenzar de forma gradual. El más frecuente es el hormigueo o adormecimiento en el pulgar, índice, dedo medio y parte del anular. Muchas personas describen sensación de “corriente”, pinchazos o ardor, especialmente durante la noche.
Con el paso del tiempo puede aparecer dolor en la muñeca y la mano, dificultad para sostener objetos o pérdida de fuerza. En casos más avanzados, incluso tareas simples como abrir un frasco, escribir o sostener el celular pueden volverse difíciles.
Uno de los datos que más preocupa a los especialistas es que muchas personas llegan a la consulta médica cuando el nervio ya presenta daño importante. Por eso insisten en la importancia de no minimizar los síntomas persistentes.
Cuándo consultar y cuáles son los tratamientos disponibles
Los médicos recomiendan consultar cuando el hormigueo o el dolor aparecen con frecuencia, despiertan a la persona durante la noche o comienzan a interferir en las actividades cotidianas.
El diagnóstico suele realizarse a partir de los síntomas y el examen físico, aunque en algunos casos se solicitan estudios como electromiogramas para evaluar el funcionamiento del nervio mediano.
El tratamiento dependerá de la gravedad del cuadro y del tiempo de evolución. En las etapas iniciales, muchas personas mejoran con cambios en la rutina, pausas durante el trabajo y ejercicios específicos para manos y muñecas.
También puede indicarse el uso de férulas nocturnas para mantener la muñeca en una posición adecuada mientras la persona duerme. Estas férulas ayudan a reducir la presión sobre el nervio y suelen aliviar los síntomas nocturnos.
La kinesiología y la fisioterapia cumplen un rol importante, especialmente cuando el problema está relacionado con malas posturas o movimientos repetitivos. En algunos casos también se utilizan medicamentos antiinflamatorios o infiltraciones.
Cuando el daño es más avanzado o los síntomas no mejoran con tratamientos conservadores, puede indicarse cirugía. El procedimiento busca liberar la presión sobre el nervio mediano y generalmente se realiza de manera ambulatoria.
Los especialistas remarcan que cuanto antes se detecte el problema, mejores son las posibilidades de recuperación completa. En cambio, cuando el nervio permanece comprimido durante mucho tiempo, pueden quedar secuelas permanentes de sensibilidad o fuerza.
El impacto del uso excesivo de pantallas y cómo prevenirlo
El aumento del trabajo remoto y el uso constante de dispositivos electrónicos modificó muchos hábitos cotidianos y también incrementó las consultas por molestias en manos y muñecas.
Pasar horas escribiendo en teclados, utilizando mouse o sosteniendo el celular puede generar sobrecarga muscular y favorecer la inflamación en la zona de la muñeca. A eso se suma que muchas personas trabajan o usan dispositivos en posiciones poco ergonómicas.
Los especialistas recomiendan realizar pausas activas cada 40 o 60 minutos, mover las manos y cambiar de postura. Mantener la muñeca recta al usar teclado o mouse también ayuda a disminuir la presión sobre el nervio mediano.
Otra recomendación importante es evitar dormir con las muñecas dobladas, ya que esa posición puede empeorar los síntomas nocturnos. Además, sostener el celular durante largos períodos con una sola mano también puede aumentar la tensión muscular.
La actividad física regular, los ejercicios de elongación y mantener un peso saludable pueden colaborar en la prevención. En personas con enfermedades como diabetes o hipotiroidismo, el control adecuado de esas condiciones también resulta fundamental.
Aunque muchas veces se asocia únicamente con trabajos manuales intensos, el síndrome del túnel carpiano puede afectar a cualquier persona. Por eso, prestar atención a las señales del cuerpo y consultar a tiempo puede marcar la diferencia entre una molestia pasajera y un problema crónico que limite la vida diaria.

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