El hábito alimentario clave que los científicos recomiendan para proteger el corazón
Un extenso estudio de la Universidad de Harvard reveló que no solo importa qué comemos, sino cómo distribuimos las calorías. El impacto del ayuno intermitente y la "ventana de alimentación" en la salud cardiovascular.
:format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2026/02/corazon_sano.jpeg)
Cuidar el corazón suele asociarse inmediatamente con reducir la sal, las grasas trans y el sedentarismo.
Sin embargo, una reciente investigación de la Universidad de Harvard ha puesto el foco en un factor que solemos pasar por alto: el ritmo circadiano y el horario de nuestras comidas. Según los científicos, ajustar la "ventana de alimentación" podría ser tan determinante para la salud cardíaca como la calidad misma de los nutrientes.
El estudio sugiere que concentrar la ingesta de alimentos en un período de ocho a diez horas durante el día ayuda a regular la presión arterial y mejora los niveles de colesterol. Este hábito, conocido técnicamente como alimentación con restricción de tiempo, permite que el sistema cardiovascular descanse y se repare durante las horas de ayuno.

La importancia del reloj biológico
Los investigadores explican que nuestro cuerpo está diseñado para procesar nutrientes de manera más eficiente cuando hay luz solar. Comer tarde por la noche, especialmente cerca de la hora de dormir, altera el metabolismo de la glucosa y aumenta la inflamación sistémica, un factor de riesgo clave para las enfermedades coronarias.
"No se trata solo de contar calorías, sino de darle al corazón un cronograma previsible", señalaron desde el equipo de Nutrición de Harvard. El hábito recomendado consiste en adelantar la cena y evitar los "snacks" nocturnos, permitiendo que el cuerpo entre en un estado de autofagia y limpieza celular antes de iniciar el nuevo día.
Pequeños cambios, grandes beneficios
Para quienes buscan implementar este hábito en su rutina diaria sin que resulte una carga estresante, los expertos sugieren una transición gradual. No es necesario realizar ayunos extremos; el simple hecho de cenar a las 20 en lugar de a las 22 hs ya genera un impacto positivo medible en la variabilidad de la frecuencia cardíaca.
Beneficios observados en el estudio:
Reducción de la presión arterial sistólica: Mejora la elasticidad de las arterias.
Mejor control de la insulina: Evita los picos de azúcar que dañan las paredes vasculares.
Calidad de sueño: Un sistema digestivo en reposo facilita un descanso profundo, lo cual es vital para el músculo cardíaco.

Consulta profesional indispensable
A pesar de los beneficios demostrados por la ciencia de Harvard, los especialistas advierten que este hábito debe ser adaptado a las necesidades individuales, especialmente en personas con diabetes o condiciones crónicas. La clave del éxito siempre es la consistencia y el equilibrio, apoyados por el asesoramiento de un nutricionista o cardiólogo de confianza.
Adoptar esta ventana de alimentación no requiere una inversión económica, sino un compromiso con el tiempo propio. Al final del día, tu corazón agradecerá ese espacio de silencio y recuperación.
El Litoral

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión