Dr. Daniel Marfortt: “La malnutrición infantil incluye tanto el sobrepeso como la desnutrición”
El especialista en Pediatría explicó que la alimentación, el sueño, el movimiento y la gestión del estrés son factores clave para la salud infantil. También detalló cómo la obesidad refleja desequilibrios hormonales y metabólicos.
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El Dr. Daniel Marfortt, especialista en Pediatría, alertó sobre el avance de la malnutrición infantil en Santa Fe y en toda Argentina, explicando que no solo se trata de desnutrición sino también de sobrepeso y obesidad, ambos vinculados a hábitos, educación y estilo de vida.
“Cada uno tiene que ser responsable de su salud. Nadie va a cuidar mejor tu salud que vos. La nutrición pasa por cuidado personal y educación”, afirmó el especialista, quien explicó que el sobrepeso en los niños no implica necesariamente una buena nutrición. “Podés tener exceso de peso y al mismo tiempo déficit de vitaminas y nutrientes”, indicó.
Hábitos que afectan la salud
Marfortt destacó que la alimentación es solo un factor dentro de un conjunto de hábitos que influyen en la salud. “El cómo dormís, cómo te movés durante el día y el control de tu estrés son igual de importantes que lo que comés”, señaló.
El especialista insistió en que no se trata de contar calorías ni de pensar que los niños con sobrepeso son personas con mala voluntad. “El sobrepeso es consecuencia de una malnutrición que altera las hormonas del apetito y la forma en que el cuerpo acumula y consume energía”, explicó.
La comida saludable y los efectos del ultraprocesado
Para Marfortt, la clave está en consumir alimentos naturales y evitar ultraprocesados. “La comida natural: verduras, carne, huevo, tal como viene de la naturaleza, no es dañina. Pero los ultraprocesados, aceites industriales y derivados alteran el organismo y provocan inflamación”, dijo.
Detalló que los aceites vegetales ultraprocesados, como el de girasol o maíz, contienen ácidos grasos omega-6 que generan inflamación y afectan señales hormonales, alterando el control del apetito.
El papel de la insulina y la acumulación de grasa
El pediatra explicó cómo el organismo regula la energía y cómo la malnutrición altera este mecanismo. “Cuando comés azúcar o carbohidratos, la insulina lo dirige a células, hígado o músculos para energía. Cuando te excedés, esa energía se deposita en forma de grasa”, señaló.
Agregó que esta respuesta metabólica no es mala en sí misma, sino un mecanismo de supervivencia. “La insulina ahorra energía para contingencias. Por eso, si dejás de comer bruscamente, tu cuerpo no utiliza esa grasa de inmediato”, indicó.
Tiempo de alimentación y señalización de saciedad
Marfortt remarcó que la velocidad y la atención durante la comida afectan la percepción de saciedad. “Comemos en menos de 20 minutos, mirando el teléfono, parados, sin disfrutar la comida. No se forma la hormona GLP-1 que indica al cerebro que estamos llenos”, explicó.
Señaló que la hormona GLP-1, generada en el estómago con comida saludable, actúa como señal de saciedad al cerebro aproximadamente 20 minutos después de iniciar la ingesta. “Si no se genera, el cerebro no sabe que estás lleno y se ingieren grandes cantidades”, agregó.
Un enfoque integral para la prevención
El especialista concluyó que la malnutrición infantil requiere un abordaje integral: educación sobre alimentación, hábitos de sueño, movimiento diario y manejo del estrés, combinados con supervisión médica para prevenir tanto deficiencias nutricionales como sobrepeso y obesidad.
“No es solo cuestión de contar calorías, sino de cuidar todos los factores que regulan la salud del niño”, remarcó Marfortt, insistiendo en la importancia de hábitos saludables desde la infancia.

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