¿Cuáles son los idiomas más románticos y qué emociones provocan?
Un estudio internacional analiza cómo el sonido y la cultura hacen que algunas lenguas se perciban como más románticas que otras.
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Febrero es el mes del amor y más allá de flores y tarjetas, el lenguaje juega un papel clave: no solo nos permite comunicar sentimientos, sino que muchos idiomas evocan sensaciones y emociones específicas. Hay lenguas que aparentan acelerar nuestro corazón por solo escucharla, mientras que otras transmiten calma. En algunos otros casos pueden provocar lo contrario, complejidad y lejanía.
Un estudio de una plataforma de idiomas, analizó precisamente esas sensaciones que genera cada lengua con el objetivo de ayudar a los estudiantes a reconocer estereotipos, cuestionar ideas preconcebidas y acercarse a nuevos idiomas con mayor confianza.
La encuesta se realizó a 3608 personas en Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, España y Japón. El estudio repasa diez idiomas principales y muestra los rasgos emocionales y estereotipos que suelen asociarse a cada uno.
El informe relevó que el francés fue la lengua más romántica escogida por más de la mitad de los encuestados (54%). También se percibe como el idioma más elegante. Su pronunciación suave y redondeada, junto con asociaciones culturales con el romance clásico de París o la literatura de amor, lo consolidan en la cima.

Muy cerquita quedó el italiano. Éste idioma también se asocia fuertemente con el romanticismo. Su musicalidad, con abundancia de vocales y ritmo expresivo, evoca pasión y cercanía. Los encuestados confesaron que el italiano les acelera el corazón
Tercero quedó el español, con el 22% de los votos. Aunque fue elegido en menor medida que el francés y el italiano respecto al romanticismo, este idioma también aparece ligado a la calidez, la cercanía y la forma de expresarse afectiva y expresiva. Para los encuestados, el ritmo melódico del español transmite calma.
La investigación también muestra que las percepciones vienen tanto del sonido del idioma (ritmo, musicalidad) como de las asociaciones culturales que construimos a lo largo del tiempo. La música, el cine o las experiencias personales con hablantes nativos son un claro ejemplo.
Qué idiomas suenan “menos románticos"
Como contraste, otros idiomas que no se asocian tanto al romanticismo presentan una percepción de mayor dificultad. Entre ellos figuran: árabe, alemán, japonés y chino mandarín.
Estos suelen percibirse como más estructurados o complejos, y aunque eso no los hace menos hermosos, tradicionalmente no se asocian con los estereotipos de “romance” que tienen las lenguas latinas. Aunque estos idiomas son muy distintos entre sí, comparten un rasgo clave que aumenta su percepción de dificultad: sus estructuras son menos familiares para quienes hablan idiomas europeos.
En el caso del mandarín, destacan su sistema tonal, donde el significado cambia según la entonación, y la complejidad visual de su escritura basada en caracteres.

El japonés también resalta en esta categoría, no por su pronunciación o gramática, sino por su sistema de escritura. El idioma utiliza tres alfabetos de forma combinada: hiragana y katakana, ambos fonéticos y compuestos por unos 46 caracteres básicos, y kanji, adaptado de los caracteres chinos.
El inglés, por otro lado, fue considerado el idioma más práctico. El 41 % de los participantes lo eligió como el idioma más útil para comunicarse globalmente, muy por delante del resto. Este liderazgo refleja su posición como el segundo idioma más enseñado en el mundo y su papel como lengua franca en los negocios internacionales, los viajes, los medios y la tecnología.
El idioma y las emociones
El estudio explica que estas percepciones no están ligadas a la dificultad del idioma, sino a cómo interpretamos emocionalmente sus sonidos y a las imágenes culturales que asociamos a ellos. Por ejemplo, los ritmos suaves y melodiosos se interpretan como cálidos y afectuosos, mientras que sonidos más fuertes o consonánticos pueden sonar más formales o intensos.
Además, más de la mitad de las personas encuestadas afirma que cambia la forma en que expresa su personalidad según el idioma que está hablando, lo que sugiere que las lenguas no solo comunican palabras, sino también facetas emocionales de quienes las usamos.
El Litoral

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