Una más y me voy - La última del año de Guille Briggiler
:format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/galeria/fotos/2018/11/20/l_GUILLE-SLIDE.jpg)
Que lindo sería hablar de un trago más o mejor aún, otro abrazo antes de partir, pero hablamos de otro impuesto. El último del 2018 que ya se va, el impuesto sobre la renta financiera que fue reglamentado este 27/12.
Oportunamente criticamos la medida cuando se trataba en el Congreso y dijimos que era fulbito para la tribuna, ya que se decía que era para gravar a los Bancos y en realidad se traslada al inversor y a las tasas de interés y desde ahí a las tasas activas subiendo nuestro costo de endeudamiento y también el riesgo país.
Esto quiere decir que por un lado el estado recauda más implementar el impuesto, pero por otro le cuesta más emitir bonos y además tiene tasas más altas al buscar dinero en el mercado. Estas tasas las paga al emitir endeudamiento por lo que en conclusión, en muchos casos los paga el mismo estado.
Decir, impuesto a la renta financiera, nos hace pensar en que es un impuesto para los poderosos bancos, sin embargo, no es así. Las entidades financieras son meros intermediarios en el proceso de canalizar los depósitos de los ahorristas hacia los créditos de los inversores. Pagándole a los depositantes por su dinero y cobrándole a los tomadores de créditos, ganando una diferencia de tasa de interés entre lo que compran (depósitos) y lo que pagan (préstamos).
Si le pongo un impuesto a la renta de los depósitos, seguramente está se trasladará al costo de los créditos, y como aumentará la tasa de interés, repercutirá sobre todos los préstamos a tasa variable vigentes.
De los párrafos anteriores se desprende una máxima de Macroeconomía, el total del ahorro de una economía será igual a la inversión realizada por toda esa población. El ahorro del país está formado, no por los bancos, sino por el conjunto de su población que deja depositado el dinero en el banco. Es decir, desde el jubilado y el que recibe planes sociales en una cuenta, hasta los grandes depositantes como las compañías de seguros.
Luego esos depósitos son la base para todo aquel que necesita tomar un crédito. Si quiero hacer crecer mi negocio, desde un horno nuevo para expandir la pizzería, comprar una cosechadora o ampliar el galpón de mi taller, en todos los casos necesito del crédito.
Si subo la tasa de interés de los depósitos a través de un impuesto, subirá la tasa de los créditos. De hecho, las prohibitivas tasas de interés que tenemos en gran parte se corresponden con que el mercado ya estaba descontando la puesta en vigencia de este impuesto, publicado en el boletín oficial el 29/12/2017, que entró en vigencia el 2/01/2018 y que se reglamentó finalmente este 27/12/2018.
Ya dijimos que es malo, ahora veamos cómo funcionaría, el citado impuesto grava con una alícuota del 5% a todo el excedente de intereses ganados en pesos por encima de un monto ($66.917,91 en 2018 y $104.735,77 en 2019) y en dólares con el 15%.
En criollo por un plazo fijo de $200.000 constituido a un año al 40% de tasa nominal anual, el inversor pagará $655 de impuesto y si la inversión fuera en dólares pagará $1962.
El gravamen rige desde el 1 de enero de 2018 y se calculará al cierre del ejercicio fiscal (el 31/12/2018), los fondos se ingresarán con la DDJJ de ganancias, entre abril y junio del 2019.
Hay que tener presente que si las tasas están por debajo de la inflación, se paga impuesto pero sobre una utilidad que no es real, no obstante esto es habitual en nuestro sistema impositivo.
Hoy más que nunca brindemos por una Buena Salud Financiera.
#BuenaSaludFinanciera
@ElcontadorB @GuilleBriggiler
