Rafaelinos varados en el Cululú: "Se les había roto la embarcación y no contaban con ningún elemento de supervivencia para pasar la noche"
:format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/galeria/fotos/2022/03/14/l_cesar-bombero-rescatista.jpg)
Así lo relató César, el Bombero Zapador de la ciudad de Rafaela que decidió acercarse por voluntad propia a dar una mano a estos pescadores.
Se vivieron momentos de mucha preocupación durante el fin de semana, por un grupo de pescadores deportivos rafaelinos que experimentaron problemas en la lancha, no pudieron volver y quedaron varados en el arroyo Cululú.
En medio de la travesía, tuvieron la mala suerte de que el motor dejara de funcionar y que, además, estaba a pocas horas de anochecer. «Tuvimos el desperfecto en la canoa y no pudimos volver. A remo, imposible. Había una crecida importante», contó Leo Salas, uno de los involucrados.
Afortunadamente, un Bombero Zapador de la ciudad de Rafaela se enteró de lo que estaban atravesando y se puso manos a la obra para poder rescatarlos y ayudarlos. Se trata de Cesar Josviack, que cumple funciones como jefe de cuartel de Bomberos Zapadores, quien relató lo ocurrido a RADIO RAFAELA.
:format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/galeria/fotos/2022/03/14/l_cululu-1.jpg)
Fue el sábado por la noche cuando tomó conocimiento mediante redes sociales y por amigos que le contaron de la situación. A “estos tres muchachos, que habían ido a pescar, se les había roto la embarcación”.
“Lo que me llamó la atención, y por eso empecé a hacer más preguntas, era en qué condiciones estaban. Cuando me empezaron a brindar información, decidí rastrear el número de teléfono de uno de los muchachos y llamarlo para tener la información”, explicó César.
“Era así como todos lo estaban contando. Los chicos no contaban con ningún elemento básico de supervivencia para poder pasar la noche”, dijo.
“Ellos fueron a probar una embarcación nueva que habían comprado y tuvieron esa avería. Cuando se les rompe el motor y querían volver a remos, no podían pasar el embudo con mucha presión de agua dada la crecida. Es una zona que no hay mucha señal, eso dificultaba un poquito la comunicación”, relató.
La búsqueda
Cuando finalmente pudo comunicarse con ellos con ellos, “Leo Salas me pasó la información que yo necesitaba para decidir en ese momento acercarme por voluntad propia a dar una mano”.
Cuando llegó el pedido de auxilio, no quería ir solo hasta el sector. Es por ello que pasó a buscar a un amigo por Esperanza, “que siempre me acompaña y le tengo confianza”. “Ingresamos por una estancia, donde pudimos dejar el vehículo, y de ahí nos pusimos a caminar. Previamente, llevamos de nuestras casas antes de salir lo básico para poder pasar la noche: agua, ropa seca, cosas para hacer una fogata, un poco de comida”, contó.
“El aviso lo recibo aproximadamente a las 10 de la noche y recién logro hacer contacto a las 12:27 con ellos”, dijo César.
En medio de todos esos trabajos, los pescadores estaban muy agradecidos. “Trataba de tirarles audios como para animarlos un poco”, relató el bombero para poco después encontrarse con la escena que se imaginaban. “Estaban todavía arriba de la canoa, no se habían bajado”.
Y la realidad es que de noche todo cambia. “Nosotros renegamos bastante para llegar porque había bolleros eléctricos, y no teníamos la ubicación. Podríamos haber ingresado con una embarcación, pero era muy peligroso así que nos fuimos por tierra. Buscamos un terraplén de la vía vieja que hay, pero al llegar al terraplén nos dimos cuentas de que era un matorral impresionante y que no se iba a poder avanzar por ahí. Aparte, todas las yararás que no estaban en el agua, estaban en la tierra firme”, relató con el paso a paso de lo ocurrido.
[{adj:" align=} Así tuvieron que pasar la noche los pescadores.]
Fue entonces que decidieron costear “y eso hizo que nos metamos al terreno de monte. También le erramos por 100 metros a la parte más limpia del monte y nos metimos por la parte más difícil. Así fuimos avanzando hasta poder llegar, y ellos con la luz del celular nos hicieron señas. Los teníamos aproximadamente a 500 metros”.
“Ahí, caminando, se puso más difícil porque tuvimos que parar. Se hacía más hondo y se creaban pequeños ríos o arroyos que se vuelven cada vez más profundos. Siempre tranquilos y enfocados a llegar a ellos de la manera más segura posible”.
Por su parte, los pescadores, en el intento de querer pasar a remo, en varias ocasiones golpearon el casco de la embarcación contra el puente. Como consecuencia se les pudo dar vuelta la lancha, y decidieron anclarse. “En esa situación nos encontramos nosotros, anclados y sin posibilidad de intentar otra cosa. Teníamos agua, fuego y comida para darle a ellos, y ahí nos quedamos a esperar la luz del día”, contó César.
En ese momento, “subimos al terraplén y, una vez que hicimos un poco de lugar con el machete, hicimos campamento. Juntamos leña, subieron, nos pusimos a cocinar una sopa con fideos, algo calentito. Incluso hasta pudieron dormir. Lo que intentamos fue tratar de alinear un poco la mala pasada”.
:format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/galeria/fotos/2022/03/14/l_cululu-3.jpg)
El rescate
Finalmente, al otro día esperaron a que aclare para poder salir de ahí. “Una de las opciones era ir río abajo hasta el próximo puente, pero se podía hacer de día solamente. Así que fuimos hasta el puente Cululú, ahí cerca del pueblo”.
“Se esperó la luz del día, se convocó a Bomberos Voluntarios de Progreso y llegaron con una embarcación a remos. Lo que hicimos es traccionar, a tiro, hasta el otro puente, lo que nos demandó aproximadamente 40 minutos. Cuando llegamos el terraplén de ese puente, nos pusimos a cargar las cosas”, describió.
En esta historia, por suerte, salió todo bien. Sin embargo, César advirtió que se trata de lugares que la gente ve “mansos”, cuando en realidad “ellos quedaron atrapados a 1km a la redonda de ayuda prácticamente”.
Nota completa

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión