¿Cómo evitar la intoxicación por monóxido de carbono?: todo lo que hay que saber
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En las últimas horas se conoció que María Fernanda Callejón, su marido y su hija debieron ser internados de urgencia por intoxicación con monóxido de carbono. Lamentablemente, esta situación resulta habitual en esta estación del año, en que se utilizan artefactos de calefacción. Algunos errores que se pueden cometer terminan provocando problemas de salud.
Al respecto, dialogamos con Raúl Filippa, gasista matriculado de la ciudad. Explicó que en el marco de la pandemia están pudiendo trabajar en situaciones particulares y por algunas urgencias, aunque no todo lo que esperarían todavía.
Filippa describió cuál es uno de los primeros problemas con los que se encuentran en las viviendas: “A veces uno va por otra cosa a la casa, y lo primero que notamos es que la gente tapa rejillas de ventilación porque entra aire, y es lo peor que pueden hacer. Por algo está entrando aire, es que está saliendo monóxido de carbono”.
Explicó que, en hogares con gas natural, al cortarse el servicio por pérdidas lo primero que se hace es inspeccionar todo y “normalmente se cambian todas las rejillas de ventilación y es por el bien de la gente, no por un capricho”.

“Cuando el artefacto hace llama amarilla y larga hollín, está quemando mal y va a ocasionar problemas. Eso genera monóxido de carbono y si arden los ojos es síntoma de que tenes un problema. Pero de noche te mata, no te avisa nada”, explicó.
“El problema son los calefactores, especialmente los que no tienen salida. Está consumiendo oxígeno del ambiente y largando monóxido de carbono dentro del mismo ambiente, por eso la rejilla de ventilación tiene que ser buena”, agregó el especialista.
“Si no tenes gas natural y estás calefaccionando con gas envasado, o llamas a alguien que te ponga una rejilla o tenes que tener algo abierto. La rejilla tiene que estar en el tercio superior del ambiente”, sostuvo. También contó que muchas veces estas ventilaciones no se hacen por cuestiones estéticas.
"El exceso de calor también mata, por la saturación del oxígeno del ambiente. Eso también es malo".
“Lo que la gente no sabe es que es más peligroso el gas envasado que el natural, porque este último se eleva y vuela, no se estaciona como sí hace el envasado, que tiende a estacionarse al nivel del piso. Es mucho más peligroso”, manifestó también.
En relación a la utilización, por ejemplo, de estufas eléctricas, detalló que “el exceso de calor también mata por la saturación del oxígeno del ambiente. Eso también es malo. No es como el monóxido, lleva más tiempo y hay otros procesos, pero puede afectar la salud”.
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Finalmente, el especialista volvió a recomendar ventilar los ambientes. “Si llega a su casa y siente olor a gas, no prenda la luz, abra las ventanas. Si el artefacto que está calefaccionando quema amarillo, hágalo ver porque está quemando mal. Tiene que quemar celeste”, explicó.
Entrevista completa:

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