Día del Trabajador Rural: del ordeñe tradicional a los robots, la historia de dos tamberos de Presidente Roca
Marcos Dietz y Alejandro Martinelli trabajan en un establecimiento lechero robotizado y provienen de familias históricamente vinculadas al campo. En el Día del Trabajador Rural, contaron cómo cambió su profesión y cómo es la rutina en un tambo que produce alrededor de 5.200 litros diarios.
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El trabajo rural atravesó profundas transformaciones durante las últimas décadas. Las tareas que antes requerían largas jornadas de esfuerzo físico hoy conviven con sistemas automatizados, herramientas digitales y nuevas formas de producir. Sin embargo, la dedicación y el conocimiento de quienes trabajan en el campo siguen siendo fundamentales.
En el marco del Día del Trabajador Rural, Marcos Dietz y Alejandro Martinelli, trabajadores de un tambo robotizado de Presidente Roca, compartieron su experiencia y repasaron los cambios que experimentó la actividad lechera.
Ambos provienen de familias tamberas y conocen desde pequeños las exigencias de esta profesión. “Somos criados en el campo, prácticamente nacidos bajo la teta de la vaca”, expresaron al recordar sus raíces.
Uno de ellos contó que, después de trabajar en la ciudad, decidió regresar al ámbito rural. “Tomé la decisión de volver al campo porque somos criados ahí. Mis padres tienen 56, 57 años y toda la vida fueron tamberos, hasta el día de hoy, en otro establecimiento con mis hermanos”, relató.
Hace tres años y dos meses que trabajan en el establecimiento, mientras que el sistema robotizado lleva aproximadamente un año en funcionamiento.
Del ordeñe tradicional al manejo de computadoras
La incorporación de tecnología modificó considerablemente la rutina de los tamberos. Actualmente, los robots realizan el ordeñe, mientras que los trabajadores supervisan el funcionamiento de los equipos y analizan la información de cada animal.
“La verdad es que da una impresión grande. Uno ya está acostumbrado porque hace un año que estamos con este sistema, pero hemos recibido mucha gente que viene a conocerlo, a ver esto nuevo”, comentaron.
Sin embargo, aclararon que la automatización no reemplaza el conocimiento ni la intervención humana.
“Lo único que hace el robot es ordeñar. Trabaja según la información que nosotros le brindamos y cargamos al sistema”, explicaron.
El establecimiento cuenta con una computadora central desde la cual se controla el funcionamiento de los equipos y se supervisan distintos aspectos de la producción.
“Acá nosotros, aparte de trabajar afuera, también tenemos que estar al frente de una computadora. Estamos en una oficina donde tenemos el mando de todo”, detallaron.
El sistema proporciona información sobre la producción individual, la frecuencia de ordeñe, el consumo de alimento y distintos indicadores vinculados con la salud de las vacas.
“El robot nos tira cuánta leche da cada cuarto de la ubre, la conductividad y un montón de datos que usamos para hacer tratamientos y ver el bienestar de la vaca”, señalaron.
Además, permite conocer cuánto alimento balanceado consume cada animal para ajustar posteriormente su alimentación. “Es un montón de información que, si uno la sabe usar, es fabulosa, fabulosa”, destacaron.
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Tres robots, 174 vacas y 5.200 litros diarios
Actualmente, el tambo cuenta con 174 vacas en ordeñe y tres robots, cada uno de los cuales atiende aproximadamente entre 60 y 63 animales diarios.
La producción alcanza un promedio de 5.200 litros de leche por día, con un rendimiento individual de entre 29 y 30 litros por vaca.
Una de las particularidades del sistema es que los animales pueden ingresar a ordeñarse varias veces durante la jornada.
“Como mínimo se ordeñan dos veces. Después tenés animales que capaz se ordeñan hasta cuatro o cinco veces por día, sobre todo las más frescas, las que recién entran”, explicaron.
El promedio general es de 2,5 ordeñes diarios por animal, mientras que un camión retira la producción del establecimiento una vez al día.
La tecnología facilita las tareas, pero el trabajo no se detiene
Aunque los robots reducen determinadas tareas físicas, la actividad continúa demandando largas jornadas y atención permanente.
Dietz y Martinelli organizan su trabajo mediante turnos que se extienden desde aproximadamente las 5.30 hasta las 19 o 19.30. Además, otra trabajadora se encarga de la crianza de los terneros.
“Yo, por ejemplo, entro a las 5.30 de la mañana y me retiro a las 3.30 o 4 de la tarde. El otro ingresa a las 9 y se retira después de las 7 o 7.30”, detallaron.
Sin embargo, los imprevistos pueden obligarlos a regresar al establecimiento fuera de sus horarios habituales.
“Siempre tenemos que estar uno de turno. Nos ha tocado volver a las doce de la noche o a la una de la mañana porque suceden cosas, se rompe algo”, reconocieron.
Por eso, remarcaron que la robotización no elimina la responsabilidad de los trabajadores, quienes deben controlar los equipos, atender a los animales y resolver cualquier inconveniente.
El futuro de los tambos en la región
Durante la entrevista, también reflexionaron sobre la disminución de establecimientos tradicionales en algunas localidades de la región y las crecientes exigencias de la industria lechera.
Según señalaron, en zonas cercanas a Presidente Roca y Santa Clara de Saguier cada vez quedan menos tambos, mientras que otros productores comenzaron a incorporar sistemas automatizados.
“Lo que yo veo es que esto viene para quedarse. Si el productor no se amolda, se le hace difícil seguir con el funcionamiento del tambo y termina dedicándose a otra cosa”, reflexionaron.
También mencionaron que en San Antonio y Ataliva ya existen establecimientos con tecnologías similares, lo que demuestra que la modernización avanza en la región.
“Es lo que se viene y es lo que también exigen las empresas por el tipo de calidad que necesitan. Cada vez se exige más”, sostuvieron.
A pesar de estos cambios, ambos mantienen el vínculo con una actividad que conocen desde la infancia. Sus familias atravesaron distintas etapas de la producción lechera, desde los métodos tradicionales hasta la incorporación de herramientas digitales.
En este Día del Trabajador Rural, sus testimonios reflejan cómo la profesión se adapta a los nuevos tiempos, sin perder la importancia del conocimiento, la responsabilidad y la dedicación de quienes trabajan diariamente en el campo.

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