A un mes de la tragedia; San Cristóbal: el silencio se hizo marcha en una noche de velas y globos blancos por Ian Cabrera
A un mes de la tragedia que fracturó la calma de la ciudad, familiares, amigos y vecinos se movilizaron desde la esquina de Caseros y Alvear hasta las puertas de la Escuela Normal N° 40.
:format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2026/05/tragedia_de_san_cristobal_2.jpg)
Hay noches en las que el silencio no es ausencia de sonido, sino una presencia rotunda que lo ocupa todo. Este jueves a las 21, San Cristóbal dejó de ser la ciudad de los ruidos cotidianos y la calma pueblerina para transformarse en un solo corazón que late al ritmo de la memoria. En un marco de respeto casi solemne, cientos de personas se congregaron en la intersección de las calles Caseros y Alvear con un único propósito: caminar por Ian.
La convocatoria, que nació desde la intimidad de los afectos más cercanos del niño, se ramificó rápidamente hasta convertirse en un abrazo colectivo. Con velas encendidas y globos blancos, un grupo de familiares, amigos y vecinos iniciaron su marcha hacia la Escuela Normal Superior N° 40 'Mariano Moreno', el sitio donde hace exactamente treinta días el pulso de la ciudad cambió para siempre.
:format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2026/05/tragedia_de_san_cristobal_1.jpg)
La unión de dos silencios
Lo que se vivió durante el trayecto fue una atmósfera donde fundieron dos tipos de silencios: aquel respetuoso de las voces que callan por duelo y ese otro, tan propio y característico de las calles de la ciudad de San Cristóbal cuando cae la noche. Esa quietud del norte santafesino, que suele ser sinónimo de descanso, esta vez se mezcló con la tristeza y la necesidad de no olvidar.
Al llegar frente al edificio de "la 40", el impacto visual de las velas blancas iluminando los rostros de padres, docentes y compañeros de Ian devolvió una imagen de unidad que la comunidad necesitaba. No hubo consignas ni gritos; solo el peso de una ausencia que duele en cada rincón.
"Ian podría haber sido cualquier niño"
Antes de que el acto central diera paso a la oración, una de las asistentes tomó la palabra para sintetizar el sentimiento que sobrevolaba la marcha. "Nos encontramos acá porque Ian podría haber sido cualquier niño de nuestra ciudad. Nos encontramos acá para que lo que pasó no suceda nunca más", expresó conmovida ante la multitud, en un mensaje que resonó con fuerza entre los presentes.
:format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2026/05/tragedia_de_san_cristobal.jpg)
El cierre de la movilización tuvo un carácter espiritual. El diácono Rubén Gianelli fue el encargado de guiar un momento de oración comunitaria, donde el pedido de paz y consuelo para la familia fue el eje central. Posteriormente, Gianelli procedió a dar la bendición y los adolescentes que transportaban los globos blancos los ataron en las rejas del patio de la institución. "Ian presente; fuerza flia. Nuñez-Cabrera", decían los carteles que quedaron pegados en la entrada de la escuela.
Esta marcha no fue solo un acto de homenaje, sino un grito silencioso de una ciudad que se niega a que la tragedia sea su única narrativa. San Cristóbal, ese trazado de 20 por 20 cuadras donde los nombres de pila bastan para reconocerse, demostró que en el dolor nadie está solo.
Valentina Chiaraviglio - El Litoral

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión