Santa Fe abraza a Venezuela: una campaña solidaria reúne medicamentos para los damnificados por los terremotos
La comunidad venezolana radicada en Santa Fe, junto a Cáritas y la Municipalidad, impulsa una colecta de insumos médicos para enviar asistencia a las zonas afectadas. La campaña estará abierta hasta el 20 de julio y las donaciones se reciben en Francia 1973.
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La distancia entre Santa Fe y Caracas supera los 7.000 kilómetros. Sin embargo, desde hace poco más de una semana esa geografía parece haberse reducido al tamaño de un gesto solidario. En la sede de Cáritas Santa Fe, sobre calle Francia al 1900, comenzaron a recibir cajas vacías, cintas de embalaje y otros elementos para poner adentro gazas, medicamentos y elementos de primeros auxilios. Cada donación representa un puente hacia un país que atraviesa una de las peores tragedias de su historia reciente.
El devastador terremoto doble que sacudió el norte de Venezuela el pasado 24 de junio dejó una postal de destrucción pocas veces vista. Los sismos, de magnitud 7,2 y 7,5, golpearon especialmente al estado costero de La Guaira —epicentro del desastre— y a Caracas. El último balance oficial da cuenta de 3.342 personas fallecidas, 16.740 heridos, más de 17.000 personas que perdieron completamente sus viviendas y cerca de 87.000 familias que reciben asistencia de emergencia. A ello se suma un número incierto de desaparecidos que organismos de rescate estiman entre 30.000 y 50.000 personas, mientras miles de rescatistas internacionales continúan removiendo escombros en medio del colapso de los servicios básicos y la amenaza de una crisis sanitaria.

Frente a esa realidad, la comunidad venezolana radicada en Santa Fe decidió organizarse. Lo hizo junto a Cáritas y con el acompañamiento de la Municipalidad de Santa Fe. El objetivo es concreto: reunir medicamentos e insumos médicos que serán enviados a hospitales y familias afectadas.
La campaña permanecerá abierta hasta el 20 de julio y las donaciones podrán acercarse a la sede de Cáritas Santa Fe, ubicada en Francia 1973, los lunes, miércoles y viernes, de 8.30 a 13.30.
Una respuesta inmediata
La tragedia movilizó rápidamente a las instituciones santafesinas. "Desde el primer momento, cuando nos anoticiamos de esta tragedia, por indicación del intendente Juan Pablo Poletti, todo el municipio nos pusimos a disposición para colaborar, trabajamos con las colectividades y armamos una logística para hacer esta colecta solidaria con el pueblo venezolano, y juntar todos los insumos médicos y cuestiones específicas que se necesitan", expresó Florencia Gentile, directora de Derechos y Vinculación Ciudadana e Institucional de la Municipalidad.
La funcionaria explicó que el operativo requiere una organización minuciosa. "Esto tiene que ser muy bien organizado porque son cuestiones muy puntuales, porque no se precisa enviar cualquier cosa, sino que hay un detalle de lo que se necesita", señaló.

El recorrido también demandará una logística internacional: todo lo recolectado viajará primero a Buenos Aires y desde allí partirá hacia Venezuela.
La angustia de esperar una llamada
Para la comunidad venezolana que vive en Santa Fe, la tragedia dejó de ser una noticia internacional para convertirse en una experiencia profundamente personal. "Tengo familia allá en Caracas", cuenta Ibacivett Pérez, integrante de la Asociación de Venezolanos en el Litoral Argentino (Asoven). “En la actualidad es difícil contabilizar cuántos somos los venezolanos que vivimos en Santa Fe, pero a grandes rasgos calculo que hoy somos más de 3 mil, de los cuales más de 80 participamos de la asociación que conformamos, y todos tenemos familiares allá”.
Pérez recuerda que las primeras horas fueron desesperantes. "En el primer momento, cuando nos enteramos del terremoto, fue terrible, porque no había comunicación, se habían perdido todas las señales, hasta el día siguiente, cuando mis familiares lograron comunicarse conmigo y nos avisaron que estaban bien".

Como miles de venezolanos que emigraron durante los últimos años, su familia quedó repartida entre distintos países. "Mi familia, al igual que muchas familias venezolanas, está desmembrada desde hace muchos años, ya que han tenido que migrar para buscar un futuro mejor", relata la venezolana en Santa Fe.
La tragedia encontró además a un país con enormes limitaciones para responder a una emergencia de semejante magnitud. "Venezuela no estaba preparada para este terremoto. El gobierno no cuenta con las maquinarias ni la capacitación para atender la urgencia, y ello hizo además que la ayuda sea más lenta".
En ese escenario, asegura, fueron los propios vecinos quienes iniciaron los primeros rescates. "La misma comunidad venezolana salió a la calle a colaborar, sacando piedra sobre piedra para poder salvar vidas".
"Gracias, Argentina"
La campaña también representa un respaldo emocional para quienes llevan años viviendo lejos de su país. "Lo que podemos decir es gracias Argentina, porque desde que ocurrió esto la Municipalidad se comunicó con nosotros y se puso a disposición. No teníamos un centro de acopio de donaciones, porque no tenemos una casa en Santa Fe para ello. Así que le estamos muy agradecidos a Cáritas, que también se puso a disposición y abrió este centro de acopio de donaciones", expresó Pérez.

En su testimonio también formuló fuertes críticas al accionar de las autoridades venezolanas durante los primeros días posteriores al desastre. "Es muy triste decirlo, porque en vez de colaborar, el gobierno venezolano impidió el ingreso de maquinarias para ayudar a que todo el rescate fuera más rápido. Por ello decimos que eso hizo que haya más muertes. No permitieron la ayuda internacional que quería ingresar al país".
-Ante esa postura, ¿está garantizado ahora que puedan ingresar estas donaciones?
-Sí, porque coordinamos un avión sanitario privado que partirá de Buenos Aires con todas las donaciones, y está garantizado el acceso.
Qué se necesita
Desde Cáritas explicaron que la campaña apunta exclusivamente a insumos médicos, priorizando aquellos elementos que hoy resultan indispensables en hospitales de campaña y centros de atención.
"Nosotros contamos con la colaboración de Nancy Capecce (Cáritas), que es auxiliar de Farmacia y voluntaria de Cáritas, y se sumó en la campaña para asesorar sobre qué es lo que se necesita", explicó Julio Giménez.
El referente recordó que "es una campaña abierta a toda la comunidad. Invitamos a todas las instituciones, farmacias, droguerías y laboratorios a que se sumen y aporten".

Capecce detalló cuáles son las mayores necesidades. "Lo que más se necesita son todos los elementos de botiquín". Además agregó: "También se necesitan todo tipo de medicamentos para tratamientos crónicos, analgésicos, antibióticos, etc".
Incluso pequeñas donaciones pueden marcar una diferencia. "La gente que tiene en su casa, por ejemplo, una tableta de ibuprofeno, antiespasmódicos, etc, lo pueden traer", explicó.
Entre las necesidades más urgentes figuran insumos médicos esenciales para la atención hospitalaria, como adhesivos hospitalarios, buretas Solucet, circuitos de ventilación mecánica de PVC para adultos, gasas estériles y cepillos quirúrgicos.
A esta lista se suman otros insumos de uso cotidiano en centros de salud, entre ellos papel para envolver, vendas elásticas de distintos tamaños (8, 10, 15 y 20 centímetros), sábanas y centros de cama descartables, conectores para oxígeno tipo pino, pañales para adultos, agua oxigenada, gel lubricante para ultrasonido, compresas de laparotomía y guantes descartables en talles S, M y L.
En cuanto a los medicamentos, se solicita la donación de analgésicos y antiinflamatorios como ketoprofeno, ketorolaco, dipirona, paracetamol e ibuprofeno; antieméticos como metoclopramida y ondansetrón; y fármacos de uso en emergencias, entre ellos adrenalina y ácido tranexámico. También se requieren antibióticos de amplio espectro, como ceftriaxona y cefepime.
La nómina incluye además medicamentos oftalmológicos y de uso tópico, como lágrimas artificiales y colirio Todex; material quirúrgico, especialmente suturas de nylon 3-0 y 4-0; y tratamientos destinados a personas con enfermedades crónicas, entre ellos losartán potásico, hidroclorotiazida, metformina, amlodipina, budesonida, salbutamol, desloratadina, loratadina y prednisona, además de paracetamol e ibuprofeno en comprimidos.

Finalmente, también se necesitan soluciones parenterales para la atención de pacientes, como solución fisiológica al 0,9 % de 500 mililitros, Ringer lactato, dextrosa al 5 %, solución salina al 0,45 % con dextrosa y sobres de sales para rehidratación oral.
Los organizadores aclararon que no podrán recibirse medicamentos que requieran cadena de frío, ya que no es posible garantizar el cumplimiento del protocolo durante el traslado internacional.
Además de medicamentos e insumos médicos, también se reciben cajas de cartón, cinta de embalaje y marcadores, materiales indispensables para clasificar y acondicionar las donaciones antes de su envío.
En cambio, no se reciben ropa, alimentos ni calzado, con el objetivo de concentrar todos los esfuerzos en aquellos insumos considerados prioritarios por las organizaciones que trabajan en territorio venezolano.
La solidaridad no conoce fronteras
Desde Asoven destacaron que la iniciativa nació del trabajo conjunto entre la comunidad venezolana, Cáritas y el municipio santafesino. El centro de acopio funcionará hasta el 20 de julio y buscará canalizar la ayuda de vecinos, instituciones, farmacias, droguerías y laboratorios de toda la región.
Mientras en Venezuela continúan las tareas de rescate entre edificios colapsados, hospitales improvisados y miles de familias que aún esperan noticias de sus seres queridos, en Santa Fe la solidaridad comenzó a traducirse en cajas que pronto emprenderán un largo viaje.

Porque, cuando la tragedia golpea con semejante fuerza, las fronteras dejan de ser un límite y la ayuda de una comunidad puede convertirse, para quienes lo perdieron todo, en una forma concreta de esperanza.
Más tarde será el tiempo de ordenar nuevamente la vida. Habrá que reconstruir un territorio. Aunque muchos de los damnificados evalúan por estas horas migrar hacia otros destinos. “Muchos de nuestros familiares están pensando en venir a vivir a Santa Fe, así que se espera una nueva gran ola migratoria”, anticipa Pérez sobre el final de la charla.

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