¿Escuelas en "modo avión"? Así sería el protocolo que aplicarían en Santa Fe para prohibir el celular en clase
Aunque en la provincia no rige aún una ley de prohibición total, el debate ha madurado significativamente. Por esto, instituciones santafesinas implementaron jornadas libres de celulares. El protocolo exige que los dispositivos permanezcan apagados y guardados incluso en los recreos.
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Con el inicio del ciclo lectivo 2026, la presencialidad en las escuelas santafesinas recupera un terreno que parecía perdido frente a la tecnología. Entre el entusiasmo por el reencuentro y los desafíos pedagógicos, el uso de los teléfonos celulares en el aula se posiciona como el gran eje del debate.
Mientras Buenos Aires estrena una ley prohibitiva, en la ciudad de Santa Fe las instituciones —como la escuela secundaria Sara Faisal y el Colegio de la Inmaculada Concepción— lideran el camino con protocolos estrictos que buscan devolver el foco a los libros y el vínculo humano.
El fin de la distracción: los datos detrás de la medida
No se trata de un capricho nostálgico, sino de una respuesta a una realidad diagnóstica preocupante. Según el último informe de Argentinos por la Educación, el uso desmedido del celular en el aula se ha convertido en el principal factor de distracción, afectando directamente los procesos de aprendizaje y la calidad de la atención de los alumnos.
El estudio revela que la presencia constante de notificaciones e interacciones digitales fragmenta la capacidad de concentración, dificultando la comprensión de textos y la resolución de problemas complejos. Ante este escenario, la comunidad educativa comenzó a demandar un marco regulatorio que proteja el espacio del aula como un entorno de aprendizaje libre de interferencias digitales.
El espejo de Buenos Aires: la ley como herramienta
Este 2026 marca un hito legal en el país. En la provincia de Buenos Aires, los teléfonos ya quedan fuera del aula por mandato de la Ley N° 15.534. La normativa, sancionada a fines de 2025, entró en vigor con el inicio de este ciclo lectivo, convirtiendo a Buenos Aires en la tercera provincia en implementar una política de este tipo en el nivel primario.
La medida es tajante: los dispositivos deben permanecer apagados no solo durante las horas de clase, sino también en los recreos, buscando fomentar la socialización física y reducir los conflictos derivados del uso de redes sociales en el ámbito escolar.
Bajo marcos normativos específicos, las provincias de Neuquén y Salta también aplican reglas estrictas sobre la telefonía móvil en horario escolar. La inquietud se replica a nivel federal, motorizando múltiples propuestas legislativas que aspiran a limitar el acceso a la tecnología personal dentro de los establecimientos educativos.
Santa Fe: protocolos locales y la mirada del Ministerio
En nuestra provincia, si bien no rige aún una ley de prohibición total, el debate ha madurado significativamente. Meses atrás, El Litoral adelantaba la preocupación del ministro de Educación, José Goity, respecto no solo a la distracción pedagógica, sino a flagelos más graves asociados a la hiperconectividad: el grooming y la creciente ludopatía infantil a través de sitios de apuestas online.
Ante la falta de una normativa provincial unificada, son las propias instituciones las que han tomado la iniciativa. Un ejemplo claro es el Colegio Sara Faisal, que para este 2026 ha implementado una "Jornada Libre de Celulares".

El protocolo es estricto y claro:
Prohibición total: No se permiten celulares, relojes inteligentes ni dispositivos personales de comunicación durante clases ni recreos.
El dispositivo en la mochila: Los alumnos pueden llevar el teléfono por seguridad en el trayecto casa-escuela, pero debe permanecer apagado y guardado durante toda la jornada escolar.
Régimen disciplinario: El incumplimiento deriva en el retiro del dispositivo. En una primera instancia, se devuelve al finalizar el día; ante la reincidencia, debe ser retirado por un adulto responsable, y una tercera falta implica medidas disciplinarias formales.
Por su parte, el Colegio de la Inmaculada Concepción de la ciudad de Santa Fe también formalizó su protocolo para el ciclo lectivo 2026, apostando por un sistema de resguardo físico y una distinción según la edad de los alumnos. Bajo la premisa de que "los adultos damos el ejemplo con un uso responsable", la institución busca fortalecer el clima de trabajo y disminuir la dispersión.
Restricción total para los más chicos
Para los alumnos de 1° y 2° año, la normativa es tajante:
Prohibición de uso: No se permite el uso de celulares en el aula, durante los recreos ni en el horario de almuerzo.
Resguardo obligatorio: Los dispositivos deben permanecer guardados en lockers ubicados dentro de las aulas durante toda la jornada escolar.
Excepciones: Solo se permite su uso bajo autorización previa de la Dirección o para traslados específicos a clases de Educación Física (Ateneo) e Inglés, siempre que el docente lo solicite expresamente.
Uso pedagógico para el ciclo superior
En el caso de 3°, 4° y 5° año, el protocolo contempla una apertura regulada:
Ingreso: al iniciar la primera hora, el celular se guarda en el locker del aula y permanece allí durante toda la jornada, incluyendo recreos y almuerzos.
Uso en clase: el docente puede autorizar el uso del dispositivo exclusivamente para una actividad pedagógica específica; una vez finalizada, el teléfono debe volver al locker inmediatamente.
Controles y sanciones
La institución ha establecido reglas de convivencia estrictas para evitar "zonas grises" en la aplicación de la norma:
Registro diario: si un alumno informa que no trajo su celular, el docente dejará constancia de ello en el parte diario.
Retiro del dispositivo: en caso de incumplimiento o si el estudiante se niega a dejar el equipo en el locker, la familia deberá presentarse en el colegio para retirarlo personalmente.
Prohibiciones críticas: queda terminantemente prohibido el registro de fotos o videos sin permiso, las comunicaciones externas durante las horas de clase y la realización de posteos en redes sociales que involucren a la institución.
Reconectar con lo esencial
El objetivo de estas medidas, más allá de la restricción, es pedagógico y vincular. Al retirar las pantallas, las escuelas buscan que los alumnos vuelvan a "conectar" con sus pares y docentes. El mensaje de las instituciones a las familias es unánime: la necesidad de conversar en casa sobre la importancia de la desconexión para fortalecer el aprendizaje y la salud mental de los niños y jóvenes.
El desafío para este 2026 será evaluar si este "silencio digital" se traduce, efectivamente, en una mejora de los indicadores educativos y en una convivencia escolar más armoniosa.
El Litoral

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