Una joven policia salvó la vida de un bebe mediante maniobras de RCP
La agente de la Brigada de Orden Urbano actuó en una vivienda del oeste rosarino donde un bebé nació asfixiado por el cordón umbilical. La madre desconocía que cursaba un embarazo.
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Una rápida y decisiva intervención policial permitió salvar la vida de un recién nacido en la ciudad de Rosario. La protagonista fue Candela Hernández, una joven agente con apenas un año de servicio en la Brigada de Orden Urbano (BOU), quien logró reanimar al bebé mediante maniobras de RCP luego de que naciera sin signos vitales.
El hecho ocurrió durante el fin de semana en una vivienda humilde de pasaje Paraná al 1100. Candela estaba finalizando su guardia nocturna cuando, cerca de las 7 de la mañana, fue comisionada junto a su compañero por una emergencia médica informada al 911.
Al llegar al domicilio, un hombre en estado de desesperación les indicó que su pareja había tenido lo que creían era un aborto, pero que el bebé presentaba signos de vida. Mientras su compañero solicitaba una ambulancia, la agente ingresó de inmediato a la casa.
En el baño encontró a la mujer en estado de shock, con el recién nacido en brazos. “Estaba morado, no lloraba y no respiraba”, relató luego la policía. Al tomar al bebé, advirtió que tenía el cordón umbilical enrollado en el cuello, lo que le había provocado asfixia.
Sin perder tiempo, Candela acomodó el cordón y comenzó con maniobras de reanimación y estimulación, hasta que el recién nacido reaccionó. “Fueron segundos muy largos, hasta que finalmente lloró y empezó a respirar”, recordó.
Una vez estabilizado, la madre pudo explicar lo sucedido: no sabía que estaba embarazada. Según contó, había tenido fuertes dolores abdominales durante la noche y, al levantarse, dio a luz sin controles médicos previos. El embarazo estaba a término.
Minutos después llegó personal del SIES, se realizó el corte del cordón y madre e hijo fueron trasladados a la Maternidad Martín, donde ambos quedaron internados en observación. Horas más tarde, la agente regresó al hospital y confirmó que el bebé se encontraba en buen estado de salud.
Durante la charla con la madre, surgió incluso el nombre del recién nacido: Elías, en homenaje al compañero de patrulla de Candela. Para la joven policía, la experiencia fue profundamente movilizadora. “Fue una mezcla de adrenalina y emoción. Terminé la guardia cansada, pero con una felicidad enorme”, expresó.
El episodio puso en valor la formación, la vocación y la capacidad de respuesta del personal policial ante situaciones críticas, donde cada segundo resulta determinante.

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