Tragedia: murió una niña de 11 años tras un accidente mientras jugaba en la orilla de un río
Lilly Angel Rodgers falleció luego de que una rama oculta en el barro le perforara el pecho mientras se divertía junto a sus amigas en un canal del río Lynher.
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Una tarde de recreación terminó en una tragedia para Lilly Angel Rodgers, una niña de 11 años que perdió la vida en un accidente ocurrido el 16 de agosto de 2025. El hecho tuvo lugar en las orillas de Wacker Quay, cerca de Plymouth, en el sur del Reino Unido.
La pequeña se encontraba junto a otros dos chicos en un canal del río Lynher, a unos 50 metros de la costa. Según se informó, la niña se divertía deslizándose por un banco de barro cuando, al intentar incorporarse, sufrió una herida fatal al clavarse una rama o raíz puntiaguda que estaba oculta bajo la superficie.
El objeto le perforó el pecho y dañó una arteria pulmonar, provocando que su corazón se detuviera casi de inmediato. Los adultos presentes intentaron socorrerla, pero la dificultad del terreno complicó las tareas de auxilio iniciales. Tras 40 minutos de operativo, los servicios de emergencia lograron trasladarla en un helicóptero de rescate, aunque fue declarada muerta poco después en el hospital de Derriford.
El doctor James Garvican, patólogo del Royal Cornwall Hospital, realizó la autopsia y confirmó que la causa del deceso fue un trauma penetrante en el pecho con una profundidad de 7 centímetros. Al respecto, el profesional señaló: "Medio centímetro a la derecha y solo habría sido un moretón; medio centímetro a la izquierda y no habría dañado órganos vitales. Esta lesión era mortal".
Por su parte, el forense Andrew Cox calificó el suceso como un accidente desesperadamente desafortunado. El funcionario destacó que la menor estaba bajo la supervisión de adultos y subrayó que no se habían registrado incidentes similares en los últimos 40 años. La policía de Devon y Cornwall confirmó que no hubo intervención de terceros ni circunstancias sospechosas.
El área, que pertenece al Ministerio de Defensa y es gestionada por la Tamar Community Trust, cuenta ahora con carteles adicionales para advertir sobre los peligros ocultos en el barro. El caso fue cerrado oficialmente como muerte accidental, concluyendo que la niña no sufrió durante los intentos de rescate al haber perdido el conocimiento de inmediato.

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