Tenían 46 autos, cobraban IFE y tuvieron que devolver 40.000 dólares a víctima
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La organización criminal, integrada por miembros de una misma familia de la comunidad gitana, llamaban a las víctimas y se hacían pasar por sus familiares para convencerlos de que les entregaran el dinero que tuviesen ahorrado.
El 13 de mayo de 2020 “salieron a la pesca”. Pero las primeras siete llamadas fueron un fracaso. Sus interlocutores no cayeron en el cuento y, sin creerles una sola palabra, les cortaron la comunicación. Pero al quinto día de intentar e insistir, hubo “pique”. María A., una vecina de la localidad bonaerense de Saavedra de 75 años, quedó atrapada en la trampa: una estafadora que se hacía pasar por su sobrina la convenció de que tenía que retirar del banco sus ahorros para cambiar los billetes por otros de una nueva numeración.
La víctima cumplió todos los pasos que le indicó la mujer a la que suponía su familiar: salió de su casa y se subió al auto gris donde la esperaban el “contador de la entidad bancaria” y un chofer para dirigirse al microcentro. Poco después, la mujer retiró de una caja de seguridad 40.000 dólares, alianzas, pulseras, anillos, un reloj (todo de oro) y un collar de perlas. Todo iba a terminar en manos de sus ocasionales acompañantes. Cuando María A. advirtió el engaño ya era tarde: le habían hecho el “cuento del tío” y se había quedado sin ninguno de sus “tesoros”.
Casi dos años después de la estafa a la vecina de Saavedra, y tras un juicio abreviado, lo que implica el reconocimiento de los cargos, Nicolás Costich y Yani Martín Costich le entregaron 40.000 dólares a María A. “en concepto de reparación económica por los daños causados”.
Así lo informaron calificadas fuentes judiciales. En el juicio abreviado, donde el Ministerio Público estuvo representado por el fiscal general Sandro Abraldes y el auxiliar fiscal Nicolás Stivala, los sindicados estafadores fueron condenados a la pena de tres años de prisión en suspenso y se les impuso la prohibición de acercarse a María A. y a su “círculo familiar”.
“La banda llegó a pesar las joyas de oro que les sacaban a sus víctimas en una balanza de la verdulería que estaba al lado de donde vivía. Los sospechosos fueron detenidos en Puerto Madero”, recordó una fuente judicial.
En las tratativas del acuerdo de juicio abreviado, según explicaron las fuentes consultadas, la defensa de los acusados ofreció una suma de dinero inferior a los 40.000 dólares sustraídos, pero el fiscal Abraldes se negó y, finalmente, la víctima recibió la misma suma que había perdido con el cuento del tío.
El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) porteño N° 29, con la firma del juez Gustavo Goerner, declaró admisible el recurso de juicio abreviado y excarceló a los acusados, según informaron fuentes judiciales.
Zulema Costich está procesada por estafa y asociación ilícita. En su declaración indagatoria dijo que es vendedora de telas y que gana 30.000 pesos por mes. A pesar de los magros ingresos que alegó, pocos días después del desfalco a María A., la imputada compró una camioneta Jeep Renegade, un automóvil Volkswagen Gol y una camioneta Volkswagen T-Cross. Además, según fuentes judiciales, entre agosto y septiembre de 2020, cobró 10.000 pesos del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) dispuesto por el Gobierno para paliar los efectos económicos de la pandemia de coronavirus
Según el requerimiento de elevación a juicio firmado por el fiscal Campagnoli, Yani Martín Costich fue el que fingió ser el contador del banco. Nicolás Costich, en cambio, fue quien aportó la camioneta Chevrolet Tracker gris -que estaba a nombre de su tía, Zulema Costich- con la que la víctima fue llevada hasta la entidad donde estaba la caja de seguridad en la que atesoraba sus ahorros y sus joyas.

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