Murió el conductor que se descompensó durante un control de tránsito en Santa Fe
Eduardo Villanueva tenía 47 años y permanecía internado en estado crítico en el Hospital Cullen. Su cuadro se agravó por una neumonía y el fallecimiento reavivó la polémica sobre el procedimiento realizado por inspectores municipales.
:format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2026/05/murio_el_conductor.webp)
Eduardo Villanueva, el chofer de 47 años que permanecía internado en el Hospital José María Cullen tras mantener una discusión con inspectores municipales de Tránsito, murió en la mañana de este viernes. Su cuadro se había agravado tras contraer una severa neumonía. El fallecimiento reactivó el debate sobre las circunstancias del operativo.
La mañana de este viernes trajo consigo el desenlace más temido para la familia Villanueva. Minutos antes de las 10, en los pasillos de la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital José María Cullen, los médicos confirmaron el fallecimiento de Eduardo Villanueva, el chofer de 47 años que se encontraba en estado crítico desde mediados de mes.
Su cuerpo, que venía batallando en inferioridad de condiciones tras ingresar sin signos vitales al nosocomio, sufrió una complicación irreversible en las últimas horas debido a una severa infección respiratoria. Una neumonía terminó por apagar las últimas esperanzas de sus allegados, quienes sostenían una incesante cadena de oración en la puerta del efector público.
El dolor fue inmediato y desgarrador. Su esposa, Gisela, arribó al hospital poco después junto a los hijos de la pareja. En el playón de ingreso al Cullen se vivieron escenas de profunda consternación, donde familiares, amigos del volante, taxistas y remiseros se fundieron en abrazos.
Eduardo era un hombre sumamente estimado en el ambiente del transporte local, recordado por su cordialidad inquebrantable y su espíritu solidario ante cada bache que sufría un compañero de ruta. Hoy, su fallecimiento no solo deja un vacío en el seno de su hogar, sino que además profundiza un complejo panorama judicial y administrativo que mantiene en vilo al palacio municipal.
Discusión fatal en el microcentro
El origen de esta tragedia nos remite a la mañana del pasado miércoles 13 de mayo. Eduardo transitaba a bordo de su vehículo particular en las inmediaciones de la concurrida Plaza del Soldado. Fue allí donde lo interceptó un retén de la Secretaría de Control de la Municipalidad, en el marco de un operativo rutinario de fiscalización de vehículos vinculados a plataformas de aplicaciones de viaje.

Lo que debía ser un trámite administrativo mutó drásticamente en un escenario de extrema tensión. Según la reconstrucción del hecho basada en el testimonio de su esposa, los inspectores notificaron a Villanueva que su licencia de conducir se encontraba vencida, ordenando de inmediato la confección de la multa y la retención física del rodado.
Desesperado, el conductor intentó demostrar que existía un error de lectura, insistiendo en que su habilitación tenía vigencia plena hasta el año 2029. Los minutos transcurrieron entre reclamos cruzados y una discusión que fue elevando las pulsaciones del trabajador, hasta que Villanueva se tomó el pecho y balbuceó que el aire le faltaba. Segundos después, cayó desplomado sobre el pavimento.
Terapia intensiva y versiones cruzadas
El ingreso de Villanueva al Hospital Cullen se dio bajo un cuadro desesperante: un paro cardiorrespiratorio y un edema pulmonar que obligaron a maniobras de reanimación de urgencia por parte de los profesionales de la salud. Aunque lograron estabilizar sus signos vitales elementales, el daño neurológico y sistémico inicial sembró un pronóstico reservado que jamás logró revertirse.
El director del nosocomio, el Dr. Bruno Moroni, monitoreó una evolución desfavorable que encontró su punto de quiebre definitivo con el embate de la infección pulmonar.

Paralelamente a la pelea por su vida, el caso encendió la polémica en la opinión pública santafesina debido a denuncias cruzadas sobre el protocolo aplicado en el lugar. La familia de la víctima radicó una denuncia formal en los tribunales ordinarios, apuntando a un presunto abandono de persona por parte de los agentes municipales.
En un crudo relato brindado a la prensa, la viuda aseguró que los inspectores se negaron a identificarse, retuvieron la entrega del acta y que la asistencia médica no fue gestionada por el personal de control, sino por un vendedor ambulante de la plaza que, ante la gravedad del cuadro, decidió llamar al servicio de emergencias.
La posición oficial
Desde el plano institucional, las respuestas no tardaron en llegar pero mantuvieron una marcada distancia conceptual con el reclamo familiar. Las autoridades del Ejecutivo local, encabezadas por el secretario de Gobierno y Control, Sebastián Mastropaolo, salieron a respaldar el desempeño de la patrulla, afirmando que los inspectores actuaron de modo correcto y bajo los parámetros reglamentarios.
Sostuvieron que se trató de una «situación médica inesperada y ajena al procedimiento de control en sí mismo» y que el pedido de la ambulancia se realizó conforme al protocolo de incidentes en la vía pública.
Sin embargo, ante la gravedad institucional del desenlace y para garantizar la transparencia del cuerpo de control urbano, la Intendencia confirmó el inicio de una investigación administrativa interna tendiente a deslindar responsabilidades y revisar las actas labradas. En paralelo, el frente judicial ya se encuentra en pleno movimiento.

La causa quedó radicada en la Unidad de Violencia y Corrupción Institucional del Ministerio Público de la Acusación, bajo las directivas del fiscal Ezequiel Cecchini, quien ya ordenó la recopilación de registros fílmicos de las cámaras de seguridad de la zona de Plaza del Soldado y la toma de testimonios clave para determinar si existió impericia, omisión o delito en el accionar estatal.

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión