¡Lo quería hacer guiso! Un hombre le disparó a un gallo
El ave se había instalado en la esquina de San Lorenzo y Quintana de la ciudad de Santa Fe. Un vecino le disparó con un rifle de aire comprimido y, tras la denuncia, la Policía intervino y secuestró el arma.
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Un insólito y preocupante episodio ocurrió en barrio Ciudadela, en la ciudad de Rafaela, donde un gallo que desde hace meses se había convertido en parte del paisaje cotidiano fue atacado a tiros por un vecino. El hecho derivó en una denuncia, la intervención policial y el secuestro de un arma de aire comprimido.
El animal se había instalado en un árbol ubicado en la intersección de San Lorenzo y Quintana y era cuidado de manera informal por varios frentistas. Según relataron los vecinos, el gallo —al que llaman “Cocó”— dormía allí y por las mañanas bajaba a alimentarse con agua y maíz que le acercaban quienes viven en la cuadra.
El ataque
El conflicto se desató el sábado por la tarde, alrededor de las 15.30, cuando un hombre, molesto por el canto del ave, decidió dispararle con un rifle de aire comprimido. El episodio quedó registrado en un video que comenzó a circular entre los vecinos y generó una rápida reacción.
Marisa, una de las principales cuidadoras del gallo, relató que fue alertada por teléfono y salió de inmediato a la calle. Allí increpó al agresor, quien le manifestó que el canto del animal lo tenía “cansado” y que no lo quería más en el barrio.
Los vecinos señalaron que lo más alarmante fue la premeditación del hecho, ya que el arma habría sido adquirida recientemente. Si bien se trata de un rifle de aire comprimido, advirtieron que puede causar lesiones graves tanto a animales como a personas.
Intervención policial
Tras lo ocurrido, se radicó la denuncia correspondiente. Personal policial se hizo presente en el lugar y procedió al secuestro del arma de aire comprimido, junto con balines y su caja original. De acuerdo a lo indicado por los frentistas, el hombre también habría mencionado poseer una escopeta, dato que incrementó la preocupación en la cuadra.
El gallo, visiblemente asustado tras el ataque, buscó refugio en una vivienda cercana. “Voló y cayó en el portón de mi casa, como buscando protección”, relató Marisa.
Una solución para evitar nuevos conflictos
El episodio reavivó el debate sobre la convivencia entre vecinos y animales en entornos urbanos. Ante el temor de que se repita una situación similar, los vecinos evalúan una solución definitiva: adoptar formalmente al gallo y alojarlo dentro de una vivienda, en un espacio cerrado.
“Nos dijeron que si está dentro de una casa no habría problemas. Nosotros lo queremos y queremos cuidarlo”, señalaron. Por el momento, el gallo continúa en la zona, bajo la atenta mirada de quienes buscan evitar que la violencia vuelva a tenerlo como blanco.

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