La golpeaba y abusó sexualmente a sus hijos: “Como mamá, estoy destruida”
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Carolina M. actualmente tiene 28 años y mantuvo una relación de 7 años con Daniel B. de 54 años en Sunchales. La mujer, cuando conoció a su expareja, este se caracterizaba por ser una persona tranquila. Sin embargo, pasando el tiempo conoció su verdadera cara marcada por ser un hombre violento. Luego de su huida hacia Santa Fe, se enteró de lo peor: sus hijos habían sido abusados sexualmente. Carolina relató el calvario en Radio Rafaela.
La historia comienza en la ciudad de Santa Fe en el batallón de Ingeniero Uno. Carolina había ingresado como soldada voluntaria y Daniel era el encargado de la compañía. Ambos se conocieron ahí, comenzaron una relación y decidieron juntarse.
“Empezamos una relación en el año 2014. Nos fuimos a vivir juntos, era una relación súper amorosa, un hombre mayor que yo, aprendí muchas cosas al lado de él. Parecía una persona tranquila, muy diferente a lo que fue después. Con el tiempo el empezó a mostrar celos, pero yo lo tomaba como algo natural propio de la edad”, relató Carolina en Radio Rafaela.
Daniel B. había pasado a retiro y, como es de Sunchales y tiene una hija en común con Carolina, decidieron irse a vivir a esa ciudad. “En Santa Fe no se podía vivir más por el tema de la inseguridad y él vivió 35 años lejos de su familia. Tenemos una nena en común y nosotros queríamos la mejor crianza para ella y en un lugar seguro”.

El comienzo de la pesadilla
La primera actitud violenta del Daniel B. fue a los pocos días de haber llegado a Sunchales. Allí, el hermano del hombre fue a solicitarle dinero, lo que significó para Carolina una actitud fuera de lugar ya que habían hecho un gran gasto en la mudanza. A partir de ahí comenzó a conocer la verdadera cara de esta persona.
También, era posesivo con los niños. Por eso mismo, no los dejaba juntarse con los vecinitos. “En un momento, había un nenito de 1 año y medio, mi nena tenía un triciclo, y cuando el nenito se quiso subir al triciclo para andar, lo tomó del brazo y lo revoleó en el aire”, recordó Carolina.
"Lo primero que hizo es alejarme de mi familia, me hacía mandarles mensajes para decirles que yo estaba bien. La rutina eran golpes, piñas, me encerraba en la habitación diciéndome que yo era de él, de nadie más y que solo contaba con la familia de él".
Asimismo, la victima contó en otro medio, Aire de Santa Fe, que “tomaba mates con él, me pegaba una piña, me quería lavar la cara y me hacía tomar mates con la boca sangrando. Me provocaba vómitos, me metía los dedos en mi boca y me hacía vomitar...es una persona enferma".
Golpes, palazos, violencia verbal y económica fue lo que sufrió en parte del tiempo que convivió con el violento. "Siempre delante de los chicos me pegaba. Los chicos se desesperaban en el momento en que él empezaba a golpearme, lo mordían, le pegaban. Yo trataba de protegerlos, los chicos han golpeado contra muebles", señaló.
"Siempre me golpeaba. Era una persona que siempre se victimizaba y me trataba de loca y era yo la culpable de lo que él hacía. Nunca asumía lo que él era. Siempre el que estaba equivocado era el otro".
La huida
El 30 de diciembre de 2019 fue sometida a una terrible golpiza. Al día siguiente, el agresor fue a comer con su familia y justificó la falta de Carolina a la cena de fin de año diciendo que ella estaba mal porque hace 9 años había perdido a su hermano en un suicidio. En realidad, la mujer no había asistido a la celebración porque estaba toda golpeada, sentía vergüenza de su apariencia, y tenía miedo a las preguntas y a las represalias.
Cansada de tanto hostigamiento, llegando al mes de febrero del 2020, Carolina le pidió auxilio a su madre porque la relación “se estaba yendo de las manos”.
"Es un monstruo y tampoco no se le puede llamar persona, es un enfermo".
Sin avisarle, un día llegó el camión de mudanza y comenzó a cargar algunas partencias con el objetivo de huir de Sunchales hacia Santa Fe. “Él estaba durmiendo, se despertó y se puso a llorar. Me suplicaba que iba a cambiar, pero siempre fue lo mismo. Él decía que iba cambiar y nunca cambiaba. Cambiaba un mes y después hacia lo mismo, ya era una rutina”.
Hasta ese momento, Carolina no había hecho nunca la denuncia. Cuando llegó a Santa Fe, fue a la comisaría a relatar el calvario por el que había pasado y la mujer policía que le tomó la denuncia dio constancia de que estaba golpeada.
[{adj:" align=} No estás sola. Si sufrís violencia de género, podes pedir ayuda al 144.]
Lo peor
A esta historia todavía le falta lo más aberrante y Carolina lo conoció en Santa Fe. La nena que tienen en común con Daniel B., que actualmente tiene 5 años, suplicaba llorando no ir a visitar a su papá a Sunchales. “Era su papá, no se lo podía negar. Pero cuando entramos a la cuarentena se acostó con mi mamá y le empezó a relatar que el papá la tocaba”.
En junio de 2020 hizo la denuncia y el 27 de agosto le hicieron la pericia a la pequeña. El resultado fue que la nena había sido abusada con acceso carnal reiteradas veces.
"Es un golpe tan bajo que hasta hoy no entiendo. Como mamá estoy destruida. Doy gracias que no pasó a mayores porque al sufrir este tipo de violaciones la nena podría haber muerto por una hemorragia interna. Gracias a dios mi hija lo pudo contar, que la tengo viva, pero es muy difícil".
Sin embargo, esto no termina ahí. Por otro lado, el hijo de 7 años que ella había tenido fruto de una relación anterior se mantenía sin decir nada. En relatado detalle, contó en Radio Rafaela que “en un momento, estaba doblando la ropa en mi casa y la nena grita de una forma desgarradora. Estaban los dos en el dormitorio jugando, el nene estaba pegándose con un Tramontina (cuchillo) en el pecho. Trato de calmarlo. Cuando pasó un rato largo, le pregunté por qué hizo eso. Él me decía que no quería vivir más porque había sufrido mucho con esa persona”.
Ante la pregunta de si cree que el niño fue abusado, la madre contestó que sí. “Es un nene muy dulce. Después de que su hermanita haya contado lo que vivió, al estar todo el tiempo haciéndole entrevistas aquí en Santa Fe, removiendo toda esta situación que vivieron, se puso muy rebelde. Estoy con profesionales para tratar de ver cómo los llevo, pero la verdad que es un muy difícil”.

Cómo está el caso en la actualidad
Actualmente, Daniel B., está en prisión preventiva en Rafaela acusado de violencia de género y de abuso sexual con acceso carnal. La preocupación pasa porque según le informó el fiscal Gustavo Bumaguin, el juez podría darle prisión domiciliaria porque el detenido puede contagiarse de COVID-19. “Él dice que se pude contagiar de COVID, pero entonces mi hija se podía contagiar de VIH”.
"La verdad que, si es así, es una burla porque dónde están los derechos de los niños. Él le robo su infancia".
Por último, Carolina dijo que ve la causa “muy parada” y que “hasta el día de hoy sigo esperando justicia”.
Entrevista completa:

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