Hallaron a un matrimonio y una de sus perritas muertas a balazos en su casa de barrio Candioti
Se trata de dos bioquímicos. Ella tenía 56 años, era una destacada investigadora del Conicet y fue acribillada a tiros. Él tenía 63 y habría sido el autor de todos los disparos.
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Una tragedia ocurrió durante las últimas horas dentro de un hogar de barrio Candioti Norte de la ciudad de Santa Fe. Una mujer de 56 años fue acribillada a balazos en su propia cama. En el baño encontraron muerto también de un tiro al marido, un hombre de 63 que tenía una pistola en la mano. Todo indica que se trató de un femicidio seguido de suicidio.
Silvina Rosa Drago era bioquímica, prestigiosa investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). En La página web del prestigioso organismo se la presentaba como doctora de la Universidad de Buenos Aires-Area Nutrición, doctora en Ciencias Biológicas y magister en Ciencias de Alimentos.
En mayo de 2023 había sido declarada santafesina destacada por el Concejo Municipal de la capital provincial.
Ocho tiros terminaron con su vida. Fue asesinada en su habitación de la casa que habitaba, en una de las esquinas que se forman con el cruce de calles Necochea y Domingo Silva. Su marido estaba en la bañera. Se llamaba Héctor Riego y también era bioquímico, pero aparentemente no ejercía su profesión. No trabajaba, según contaron algunos vecinos.

Angustia
Según pudo saberse, familiares y conocidos de Silvina dejaron de tener todo tipo de contacto con ella el miércoles por la noche. Las alarmas se encendieron para una de sus hermanas al día siguiente, cuando la mujer no fue a visitar a su madre, una rutina diaria que incluía una breve caminata.
Silvina no contestaba los mensajes ni las llamadas. No tenía actividad en el teléfono desde el día anterior. Cuando terminaba el jueves, la hermana convenció a su esposo de ir a ver qué pasaba. Ya durante los primeros minutos del viernes y ante la falta de respuesta en la misma puerta de la vivienda, el hombre se decidió a ingresar.
Versiones indican que lo primero que vio fue a “la perrita más viejita” muerta en el living, arriba de un charco de sangre. “Llamá a la policía”, le habría dicho a su pareja inmediatamente.

Horror
Él caminó hasta la pieza y allí, tendida en la cama encontró el cadáver de Silvina, con ocho disparos de arma de fuego.
Luego fue hasta el baño y recostado en la bañera halló el cuerpo sin vida de Héctor. Trascendió que tenía en una de sus manos un arma de fuego, una pistola calibre 6.35 mm.
En el inmueble había quedado desconcertada pero viva la otra perrita (hija de la fallecida) del matrimonio, con una mancha de sangre en la cara, tal vez una herida de bala. “Se ve que también la quiso matar, pero le erró”, arriesgó una vecina.
Investigación
El caso quedó en manos del fiscal en turno de la Unidad Especial de Homicidios del Ministerio Público de la Acusación (MPA), el doctor Estanislao Giavedoni, quien encomendó las tareas de rigor a la División Criminalística de la Policía de Investigaciones (PDI).
El médico policial que examinó los cadáveres estimó en 24 horas antes el momento de las muertes, o sea, entre la noche del miércoles y la madrugada del jueves, algo que seguramente se podrá precisar luego de las autopsias.
El Litoral

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