“Esperaba todos los días mi libertad por ser inocente”: el testimonio de la mujer que estuvo 12 años presa por error
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María Gauna fue condenada en 2008 a la pena de prisión perpetua por el homicidio de su esposo, pero era inocente. Hoy, sigue pidiendo justicia por Omar.
Una mujer fue condenada a prisión perpetua acusada de haber asesinado a su marido y pasó 12 años presa. En 2016, la Corte Suprema de Santa Fe hizo una revisión del caso y comprobó su inocencia y por ello recibirá una indemnización de siete millones de pesos por daños y perjuicios. María Antonia Gauna cuenta el infierno que vivió en un informe de Telenoche.
Para Gauna, las juezas se ensañaron con ella sin tener certezas: “Armaron una película donde la protagonista he sido yo”. Actualmente, no hay nadie detenido por el crimen de Omar Bartorelli, aunque su mujer haya revelado la identidad del supuesto asesino: el cuñado.
El infierno que vivió
“Lo que a mí me llevó a superar y a estar de pie fue mi fe y mi inocencia. No solamente arrebataron la vida de mi marido, sino que también quisieron matarme a mí haciéndome estos cortes”, empezó a relatar María.
En esa línea, sostuvo: “A pesar de todo, esperaba todos los días mi libertad por ser inocente”.
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El relato refleja la crueldad y el horror que vivió durante esos años. “Armaron una película macabra donde la protagonista he sido yo. Me condenaron por indicios y probabilidades, nunca me escucharon”, aseguró.
Según lo que dice, las juezas se basaron en una hipótesis que planteaba que primero le dio un golpe al marido, luego lo apuñaló y lo mató. Posteriormente, lo arrastró de los pelos y lo llevó al jardín. Luego, supuestamente, se hizo los cortes en las muñecas para simular el suicidio.
El relato en primera persona
El 6 de febrero de 2005, cuando María llegó a su casa, se encontró a una persona encapuchada con un arma en la mano. “Esta persona me hablaba, me preguntaba dónde estaba la plata y me daba órdenes”, contó.
Ella se dirigió al dormitorio, le dio la plata y el intruso le dijo: “Tirate en la cama, te voy a atar”. En ese momento, pensó en que Omar estaba a punto de llegar. Y llegó.
“Como pude, abrí la puerta. Omar me mira y le digo ‘Omar, tu cuñado’”, manifestó la docente e indicó que su marido se sorprendió al escuchar su respuesta.
La persona encapuchada los hizo arrodillar al lado de la mesa y la pareja suplicaba que no les hicieran nada. El tercero les ordenó desvestirse y les ordenó que acostaran. Allí, empezó el episodio sangriento.
La escena del crimen
A Gauna, oriunda de la provincia de Corrientes, la encontraron semidesnuda y cubierta de sangre en el jardín de la casa. Junto a ella yacía el cadáver de su esposo. La mujer contó que los cortes que tenía en las muñecas le hicieron perder el 80 por ciento de sangre y, cuando fue trasladada al sanatorio, tuvo que ser absolutamente vendada por la profundidad de las heridas.
El productor agropecuario Omar Bartorelli ya estaba muerto. Según el informe médico, tenía cortes en los brazos, golpes en la cabeza, la cara destruida a golpes, una apuñalada en el abdomen y una en el corazón.

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