Encomiendas, nombres falsos y cocaína a Europa, la nueva trama narco que involucra "Ojito" Caporale
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"Ojito" Actis Caporale estuvo prófugo cuatro años y quedó detenido en 2016 en el autódromo de Buenos Aires cuando competía en una carrera. Fue clave para la posterior detención del excomisario Alejandro Druetta. Ahora fue aprehendido por enviar en encomiendas estupefacientes a España.
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Ignacio “Ojito” Actis Caporale es un aventurero del narcotráfico. Es un joven nacido y criado en el centro de Rosario, en una familia de clase media, que decidió que su vida transitara por el vértigo del mundo criminal. Es conocido por su sobrenombre “Ojito”, por sus ojos claros, algo que le sirvió de poco para tener un destino común y corriente: la cárcel.
Fue quien más complicó con su declaración como arrepentido al excomisario Alejandro Druetta, un hombre cercano al Ministerio de Seguridad en la época en que Maximiano Pullaro era titular de esa cartera. Caporale tenía una habilidad para camuflarse y además tener los contactos para que no lo detuvieran. Su confianza en sí mismo llegó a tal punto que llegó a competir en carreras de autos con un nombre falso.
Esta nueva aventura de Caporale lo llevó a Europa, donde enviaba encomiendas con cocaína camufladas en cargas extrañas para los portuarios, como una chopera. Fue detenido esta semana y, otra vez, como ya lo hizo en 2016, propuso ser arrepentido. Pero nadie le cree demasiado.
Esta última causa se inició el 12 de diciembre pasado a partir del secuestro de una encomienda que contenía casi un kilo de cocaína, que tenía como destino Pamplona, en el País Vasco. La droga, que fue despachada por la empresa DHL, estaba camuflada en una chopera de madera, que tenía como destino España. La encomienda fue despachada el 12 de diciembre de la sucursal de avenida Córdoba 5011 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Tras el peritaje que se realizó al estupefaciente se detectó que en la encomienda estaban ocultos 992,6 gramos, con una pureza del 91%, y una potencialidad de 9.032 dosis.
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Luego de que se detectara la droga en la encomienda empezó una investigación para dar con quienes estaban detrás de este contrabando de cocaína a Europa. No fue nada fácil detectar de quién eran los 900 gramos de cocaína. Tras las declaraciones de los empleados de DHL los investigadores establecieron que una pareja con dos niños había entregado la caja donde estaba el estupefaciente camuflado dentro de una chopera.
Se descubrió que una joven que entregó la caja no presentó DNI sino una captura de la aplicación Mi Argentina. A través de esa captura se pudo establecer el número de teléfono, que la Justicia intervino. Esa línea estaba siendo utilizada por Matías Gabriel Nappe, que actuaba con la joven Soledad Ottaviano. Luego apareció un giro en la causa. El 16 de marzo pasado un “arrepentido” declaró que Ottaviano había sido contactada por el narco rosarino Caporale, que estaba en libertad condicional. Y afirmó que fue Ojito quien le proveyó a la pareja la chopera con la cocaína para despacharla a España.
Caporale fue acusado de ser uno de los proveedores más grandes de estupefacientes de Rosario, donde nutría de cocaína y drogas sintéticas a búnkeres diseminados en los barrios Alberdi, La Cerámica y Casiano Casas. Pero nunca pudo ser detenido en ese momento, porque cuando fueron apresados en 2012 nueve miembros de la organización, Ojito se escurrió de los efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria.
Estuvo prófugo cuatro años, cuando la Policía de Seguridad Aeroportuaria realizó el 26 de setiembre de 2012 14 allanamientos simultáneos en Rosario, donde se secuestraron cuatro kilos de cocaína de máxima pureza, tres de marihuana, 400 pastillas de éxtasis, 40 troqueles de LSD, varias dosis de ketamina, seis autos de alta gama, ocho armas de fuego y 250.000 pesos en efectivo.
En el operativo quedaron detenidas nueve personas, entre ellas su padre, pero Ojito se escapó. Alguien de la banda le avisó y cuando el vuelo proveniente de Bogotá –había viajado al Caribe– hizo escala en Lima, escapó. Los efectivos de la PSA que lo esperaban en el aeropuerto de Ezeiza se quedaron con las manos vacías. Sólo estaba su novia, una joven modelo que era promotora en las carreras de automovilismo. Cuatro días después el joven ingresó de manera legal a la Argentina por un paso fronterizo con Brasil, pero como no había llegado la comunicación de la orden para detenerlo nadie sabía que tenía pedido de captura internacional.
Desde ese momento muy poco se supo de Caporale, un muchacho de clase media alta que vivía en el centro de Rosario y que proveía a los distribuidores de droga del norte y noroeste de Rosario. En noviembre de 2013, tras un seguimiento que hizo la Policía de Santa Fe, detectó que Caporale tenía pensado ir a buscar a su novia a la terminal de ómnibus de Retiro, en Buenos Aires. Se montó un operativo para detenerlo, pero al detectar a los uniformados logró escabullirse entre la multitud y desaparecer hasta que fue detenido en 2016 en la carrera de autos. Luego salió con libertad condicional y empezó otra vez, según la investigación, con nuevas aventuras en el mundo narco, esta vez, con el contrabando de cocaína a España en encomiendas.
Aire.

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