Conmoción por femicidio y después suicidio de policías frente a tres niños en Córdoba
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Foto La Voz del Interior
Informe Ezequiel Vargas
La víctima es una mujer de 39 años, Carlas Anabella Olmedo, que fue ultimada por a balazos por su marido. Luego, el asesino se quitó la vida delante de sus hijos.
Según lo que informó para RADIO RAFAELA, el corresponsal de Córdoba Ezequiel Vargas, el hombre llegó con la intención de asesinar a la mujer. Primero le propina una terrible golpiza, la deja inconciente, saca su arma reglamentaria y le dispara al menos cuatro veces y la terminan matando. Con ese mismo arma, el femicida se dispara un tiro en la cabeza.
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Córdoba está conmocionada por unu nuevo femicidio que ocurrió en el día de ayer. Debido a esto, mellizos de 12 años y una niñade 8 quedaron huérfanos por la violencia homicida de su padre, el cabo primero de la Policía de Córdoba Jorge Ariel Vázquez (35).
“Es una escena de una violencia tremenda”, graficó un investigador acostumbrado a asomarse a las peores imágenes que los seres humanos son capaces de generar.
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De esta manera describió lo que los policías encontraron, minutos después de las 15 de ayer, en el departamento 17, ubicado en el segundo piso de una de las torres emplazada en calle Pinzón 1035, barrio San Martín de la ciudad de Córdoba, frente al polideportivo Carlos Cerutti.
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Carla Anabella Oviedo (30), la madre de los niños, fue encontrada asesinada de cuatro balazos en el pecho. Antes de que Vázquez le disparara con su pistola reglamentaria, la desfiguró a golpes.
Los gritos y las detonaciones pusieron en alerta a una vecina, que llamó al 101.
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Sin embargo, cuando los primeros policías llegaron al lugar, debieron partir la puerta de madera para poder ingresar, ya que adentro nadie contestaba a los llamados. Lo peor ya había sucedido.
Después de asesinar a Oviedo, Vázquez, que trabajaba en el área de Comunicaciones de la Policía (el mismo 101 al que llamó esa vecina para alertar), se disparó en la cabeza y también murió. Junto a su cadáver se encontró la pistola policial reglamentaria, lo que hace presumir a los investigadores cómo se desencadenó la secuencia del femicidio.
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La investigación quedó radicada en la Fiscalía del Segundo Turno de Violencia Familiar, a cargo de Bettina Croppi, quien caratuló el crimen como homicidio agravado por violencia de género (femicidio) seguido de suicidio. La funcionaria judicial estuvo ayer observando la escena del crimen.
Entre las múltiples aristas, el caso vuelve a poner en discusión la preparación psicológica de los policías, su contención y su seguimiento interno. El hecho de que dispongan de un arma de fuego las 24 horas de los siete días de la semana hace que todos los controles deban ser exhaustivos, al menos en la teoría.
Hace 10 días, otro policía, Diego Oviedo, dejó al borde de la muerte a su pareja, a la que apuñaló en distintas partes del cuerpo en un ataque premeditado que ocurrió en un domicilio ubicado entre los barrios Autódromo y Argüello Norte.
“Este femicidio (por el de ayer) cierra un año muy malo para la Policía. Otra vez un uniformado está en el lugar en el que no debe estar”, se sinceraba anoche una alta fuente de la Jefatura de Policía, cuyo despacho está muy cerca del de la jefa, Liliana Zárate.
Otra vez en este 2020, un arma policial mató sin ninguna justificación.
Hasta ahora, ni la comisaria general Zárate ni el ministro de Seguridad Alfonso Mosquera salieron de manera pública a referirse a este nuevo caso de violencia de género con un policía como victimario.
Tanto en el crimen de ayer como en el ataque ocurrido en Argüello Norte, los policías involucrados hacía pocos años que habían ingresado en la fuerza.
Se trata del 11º femicidio que ocurre en territorio cordobés durante este año.
Además de Oviedo, las otras víctimas de la violencia de género más extrema fueron Claudia Correa, Elena Mercedes Luna, Denise Vergara, Gisela Cecilia Basaldúa, Beatriz Karina Bustos, Verónica Tottis, Viviana Ordóñez, Laura Taborda, Juana Valdez y Eva Pereyra, según las investigaciones judiciales en curso.
En tanto, también hay imputaciones por femicidios vinculados: varones que mataron a sus hijos para causar un daño emocional a las madres. Se trata de los crímenes de un pequeño de 9 años en Capilla del Monte y de una niña de 3 años en Río Cuarto.
Espanto en el departamento
Si bien la investigación aún es prematura, las fuentes consultadas por La Voz ya obtuvieron distintos datos que permiten trazar una radiografía sobre cómo era el vínculo entre Vázquez y Oviedo. Una relación que hasta ayer se sostenía sólo por los tres hijos en común que tenían.
Ambos se conocieron cuando eran adolescentes. Tiempo después comenzaron a convivir y nacieron los mellizos, hace 12 años. Luego, vino la niña.
Pero hace dos años, el vínculo de la pareja se disolvió. Vázquez se fue a vivir, entonces, al departamento de un compañero de la fuerza. Se trata del domicilio de barrio San Martín en el que ayer ocurrió el femicidio.
Por ahora, no surgen denuncias previas entre Oviedo y Vázquez, al menos en términos formales.
Aún en medio de un shock tremendo y bajo asistencia de un equipo especial de psicólogos, los padres de la joven asesinada contaron ayer que Vázquez sí supo ejercer violencia en contra de su hija, más allá de que nunca lo hubiera denunciado ante la Justicia.
El amigo policía de Vázquez, dueño del departamento, se había ido a trabajar. Él tenía que ingresar a su puesto de trabajo policial a las 15.
Ella, que trabajaba como empleada de limpieza, ayer dejó los tres hijos al cuidado de los abuelos maternos. Les dijo que iba a ir a un hipermercado, pero en realidad fue hasta la torre de calle Pinzón a encontrarse con su expareja.
No está claro todavía el motivo del encuentro, si discutieron por la tenencia de los niños o por algún motivo económico. O si acaso él le insistía en retomar aquella relación que ya no existía.
Lo que sí se sabe es que Vázquez la atacó con una vehemencia extraordinaria. Primero, con golpes de puño en el rostro para luego asesinarla de cuatro balazos disparados desde corta distancia.
Oviedo, indefensa en ese departamento minúsculo, sólo alcanzó a gritar.
Con información y fotos de La Voz del Interior

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