Condenaron a 25 años de prisión a una mujer por el crimen y descuartizamiento de un hombre en Santa Fe
Jésica Silvia Sosa, de 42 años, reconoció su responsabilidad por el homicidio de Omar Alberto Pogliani, ocurrido en febrero de 2024. La causa se inició tras el hallazgo de restos humanos dentro de una bolsa abandonada en la Plaza Escalante.
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La historia que durante más de dos años quedó asociada a una bolsa negra abandonada junto al puente de la Plaza Escalante tuvo este jueves su desenlace judicial. Jésica Silvia Sosa, de 42 años, fue condenada a 25 años de prisión por el homicidio de Omar Alberto Pogliani, cometido en febrero de 2024 en una vivienda de calle 1º de Mayo al 4700, en la ciudad de Santa Fe.
La sentencia fue dictada en la Sala 6 del primer piso de los tribunales santafesinos, en el marco de un procedimiento abreviado. El tribunal estuvo integrado por los jueces Sergio Carraro, Pablo Busaniche y Susana Luna, mientras que el fiscal de Homicidios, Andrés Marchi, representó al Ministerio Público de la Acusación.
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Sosa reconoció su responsabilidad como autora del homicidio, aceptó la calificación penal propuesta por la Fiscalía y acordó la pena impuesta. Los familiares de Pogliani fueron informados del acuerdo y manifestaron su conformidad.
Madrugada de gritos
El crimen ocurrió alrededor de la 1 de la madrugada del jueves 29 de febrero de 2024. Pogliani, de 70 años, vivía en un departamento ubicado en un pasillo de 1º de Mayo al 4700. Allí mantenía una relación con Sosa, quien era trabajadora sexual.
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Según estableció la investigación, ambos protagonizaron una discusión durante la cual Sosa atacó a Pogliani y le provocó la muerte.
Los vecinos escucharon aquella madrugada gritos y golpes provenientes de la vivienda. Alguien llamó al 911 y un móvil policial llegó hasta el lugar. Los agentes golpearon la puerta, pero nadie respondió y finalmente se retiraron.
Cuatro días después, la escena sería reconstruida a partir de una serie de indicios mucho más perturbadores.
Marchi explicó durante la audiencia que, después del homicidio, Sosa conservó el cuerpo dentro de la vivienda e intentó desmembrarlo e incinerarlo en el patio. Durante esos días, vecinos del lugar habían percibido olor a quemado y una mujer llegó a pedir cajas de cartón con el argumento de que las utilizaría para quemar basura.
Una bolsa junto al puente
El domingo 3 de marzo, cerca del mediodía, una vecina que paseaba a su perro por la Plaza Escalante se encontró con una bolsa de consorcio negra abandonada junto al puente.
El perro olfateó el envoltorio y, al moverlo, dejó al descubierto lo que parecían ser partes de un cuerpo humano. La mujer dio aviso al 911 y pocos minutos después la plaza quedó rodeada de patrulleros y acordonada.
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El primer policía que se asomó al interior de la bolsa terminó descompuesto. Los peritos de la Policía de Investigaciones comenzaron entonces a trabajar sobre la escena y encontraron restos humanos que luego serían vinculados con Pogliani.
La investigación llevó esa misma noche hasta la vivienda de 1º de Mayo al 4700. Allí fueron encontrados rastros de sangre, material óseo y restos que habían sido incinerados en el patio.
Al día siguiente, Sosa fue detenida y quedó a disposición de la Fiscalía.
La versión de la mujer
Durante la investigación, Sosa ensayó una explicación diferente. En marzo de 2024, al momento de discutirse su prisión preventiva, declaró ante la jueza Celeste Minniti y definió lo ocurrido como una “película de terror”.
En aquella oportunidad intentó responsabilizar a un supuesto “trapito” de la zona. Según su relato, ese hombre la había engañado, golpeado y obligado a colaborar en el traslado de los restos. También sostuvo que no mantenía una relación de pareja con Pogliani y que él contrataba sus servicios como trabajadora sexual.
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La hipótesis no pudo ser corroborada. Por el contrario, la evidencia reunida durante la investigación permitió sostener la acusación contra Sosa. Los testimonios de vecinos ubicaron a la mujer junto a Pogliani durante la madrugada del crimen y aportaron datos sobre la conflictiva relación que ambos mantenían.
La Fiscalía sostuvo además que fue Sosa quien, después de permanecer varios días con el cuerpo en la vivienda, trasladó parte de los restos hasta la Plaza Escalante.
Fin de una historia macabra
La causa atravesó más de dos años de investigación. En marzo de 2026, la Justicia había extendido por un año la prisión preventiva de Sosa mientras la Fiscalía aguardaba los resultados de pericias genéticas sobre elementos encontrados en la vivienda.
Este jueves, finalmente, la investigación terminó con una condena. Sosa, que fue asistida por la defensora pública, Betina Dongo, aceptó su responsabilidad penal y la pena acordada con la Fiscalía. El tribunal integrado por Carraro, Busaniche y Luna impuso 25 años de prisión por el homicidio de Pogliani.

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