Asesinan de dos tiros en la cabeza a un “soldadito” narco dentro de un búnker
La víctima había desaparecido el 29 de octubre y su cuerpo fue hallado días después.
:format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2025/11/asesinato_1.webp)
Un joven de 20 años, identificado como Lucas Sebastián Giulietti, fue encontrado sin vida dentro de un punto de venta de drogas en el partido bonaerense de Lanús. Tenía dos disparos en la cabeza y ninguna detención se realizó hasta el momento.
El crimen ocurrió en un búnker narco ubicado en Lanús, al sur del Gran Buenos Aires. Giulietti fue hallado con dos tiros en la cabeza. La autopsia estableció que murió varios días antes de que su familia encontrara el cuerpo.
El joven contaba con antecedentes penales por robos y encubrimiento, y según fuentes de la investigación, “trabajaba como soldadito para una banda de narcotraficantes”.
Su madre había denunciado su desaparición el 2 de noviembre.
Vinculación con bandas de narcotráfico
La zona del hallazgo ya había sido señalada por vecinos como un punto de venta de drogas. Las autoridades investigan el vínculo de Giulietti con esa estructura: actuaba como eslabón menor (“soldadito”) en la organización.
Se sospecha también de posibles relaciones entre el búnker, la banda narco que operaba allí y, según denuncia familiar, incluso miembros de la fuerza que “miraron para otro lado”.
Silencio oficial y reclamo de la familia
Hasta la fecha, la Policía Bonaerense no emitió parte oficial sobre las circunstancias del crimen, lo que genera inquietud entre los allegados de la víctima. La familia exige justicia y activó campañas en redes sociales para recolectar fondos para el sepelio y para visibilizar el caso: “Queremos saber la verdad. No puede ser que lo hayan matado y nadie diga nada”, expresó la madre.
La cobertura policial quedó bajo la órbita de la fiscalía correspondiente, que ya investiga los vínculos entre el espacio narco, la banda y la posible complicidad de miembros de la fuerza.
El crimen de Lucas Giulietti expone una arista alarmante del narcotráfico: estructuras de poder informal que operan en “puntos negros” urbanos, con jóvenes en calidad de sicarios o “soldaditos” que pagan con su vida. Al mismo tiempo, el silencio oficial y la ausencia de detenciones agudizan el reclamo de la familia por verdad y justicia. El caso permanece abierto y a la espera de respuestas que lleven a esclarecer quiénes autorizaron, ejecutaron o encubrieron el homicidio.

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión