Abuso policial: Tras ser detenido por error, recibe una brutal golpiza que lo deja hospitalizado
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Durante la madrugada del martes, en Río Cuarto, un hombre detenido por error recibe una golpiza que lo deja hospitalizado como consecuencia de los golpes en su cara y en su mandíbula. El hecho está siendo investigado por la Justicia de la ciudad de Río Cuarto. Informó Ezequiel Vargas, corresponsal de RADIO RAFAELA, en la mañana de Reencuentro.
La Justicia provincial de Córdoba y el Tribunal de Conducta Policial investigan una denuncia por abuso policial que habría ocurrido en la Unidad de Contención del Aprehendido (UCA), en la sede central de la Policía de Río Cuarto. Por el caso, hay cuatro efectivos separados y bajo sospecha.
Todo comenzó cuando Carlos Galíndez (42) y su compañera, Jorgelina (41), oriundos de la localidad cordobesa de Pilar, fueron detenidos en la madrugada del domingo en uno de los accesos de Río Cuarto. “Fue una golpiza absurda. Lo molieron a palos y patadas, es un abuso total lo que hicieron”, dice la mujer. La pareja asegura haber sido detenida por un error policial y denuncia que, cuando Galíndez se negó a firmar “un acta con espacios en blanco”, recibió una tremenda paliza que lo dejó desfigurado, al punto tal que hoy debe ser sometido a una operación de reconstrucción del maxilar y el mentón en el sanatorio Allende de la ciudad de Córdoba.
El Tribunal de Conducta Policial y Penitenciario tomó intervención en el caso y de modo preventivo se decidió apartar de sus funciones, y colocar en situación pasiva, a cuatro funcionarios de la Departamental Río Cuarto, “a fin de garantizar la investigación y la colección del material probatorio”.
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Según fuentes judiciales, la Policía estaba investigando una seguidilla de robos cometidos el sábado en Berrotarán y Alcira Gigena, presuntamente perpetrados por personas del norte de Córdoba, en diferentes autos. Uno de los vehículos sospechados es un Honda Civic Gris, que fue interceptado en un pueblo. Uno de sus ocupantes fue detenido (imputado de robo y hurto agravado por escalamiento) y el otro huyó, supuestamente en un Renault Fluence blanco. Este auto (con tres ocupantes) fue ubicado estacionado en las afueras de Río Cuarto, delante de la Mitsubishi Montero de Galíndez. La versión policial es que todos fueron trasladados a la comisaría para investigar si tenían relación con los robos. De la camioneta de Galíndez la Policía secuestró numerosas herramientas. La pareja sostiene que le pertenecen al herido, porque se dedica a hacer changas de plomería.
“Ya vas a ver”
Diego Chiechi, abogado de Galíndez, denunció: “Mi cliente salía de Río Cuarto a la autopista. Se detiene por una emergencia (para orinar) y se le estaciona un auto blanco adelante, que, dedujimos, era perseguido por la Policía. Luego la Policía determina que mi cliente no tenía nada que ver, pero le piden que firme un acta con partes en blanco y, cuando él se niega, le dicen: ‘¿Te hacés el vivo?, ya vas a ver lo que te va a pasar’. Lo envían a a un cuarto donde lo desnudan y le pegan una golpiza, al punto de hacerlo defecar, lo patearon en la cara y le destruyeron el maxilar. Le tienen que poner una prótesis”.
Todo habría ocurrido entre las 3 y las 4 de la madrugada.
[{adj:" align=} Galíndez deberá ser operado por una fractura de maxilar.]
Jorgelina, pareja de Galíndez, cree que los policías se enfurecieron cuando su pareja hizo unas rayas en la parte en blanco del acta que le instaban a firmar. Relata que justo después de eso los llevaron a la Central de Policía. “Pasamos por una puerta grande oscura marrón o negra que dice UCA afuera y la policía mujer me pone a mí contra la pared y a Carlos lo hacen pasar a otra puertita celeste. Lo agarran y le dicen: ‘Dale, apurate’, para que se saque la ropa. Y ahí empecé a escuchar cómo le pegaban”.
“Él gritaba que tenían un palo y pedía basta, yo estaba en otra habitación y veo que se cae al piso, porque del margen de la puerta hacia abajo veo la cabeza. Veo que otro morocho le pegaba patadas en la cabeza y que se dejó de mover, se desmayó. Yo estaba desesperada, pero la policía me ponía contra la pared. Escuché que se empezaron a burlar de él porque con tantos golpes tuvo un percance higiénico. Le tiraron un balde de agua, lo corrieron, lo vistieron, se lo llevaron arrastrando al fondo”, cuenta la mujer.
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Relata que vio que limpiaron el piso con lavandina y cepillos y escuchó a los policías seguir burlándose, hasta que la hicieron pasar a ella y temió lo peor. Pero, tras revisarla, ella aceptó firmar unos papeles y le dijeron que se podía ir, le dieron las llaves de la camioneta y prácticamente le tiraron encima a Galíndez, que no podía ni caminar.
“Me vine manejando más de 200 kilómetros con él directo al sanatorio Allende, entré tocando bocina, él se me desmayaba a cada rato, la última vez había empezado a temblar. Acá me atendieron muy bien y la Policía de Córdoba me tomó la denuncia y me atendió muy bien”, resumió, entre lágrimas.
El fiscal Fernando Moine se limitó a informar que se están tomando testimonios y, entre otras acciones, fueron secuestrados los libros de guardia para esclarecer qué pasó en la sede policial.
“Hay una cuestión rara, algo grave que lo tienen que ocultar. Como mi cliente se negó a firmar provocó bronca, no es normal en un policía un estado psicológico de ira incontrolable”, agrega el abogado de Galíndez, al tiempo que celebra la intervención del Tribunal de Conducta.
La Voz
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