Primera charla del año de la SRR: “Claves de la siembra de alfalfa”
Organizada por el Ateneo y la empresa Gentos, con Martín Bigliardi como disertante, se habló de la reina de las pasturas, sus cuidados para mejorar la durabilidad y optimizar los costos.
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Este jueves en el Salón de Usos Múltiples, la Sociedad Rural de Rafaela recibió a productores y profesionales para conocer más las “Claves de la siembra de alfalfa”, en una charla organizada por el Ateneo y la empresa Gentos.
Martín Bigliardi, integrante del área de Investigación y Desarrollo de la firma dio detalles sobre la importancia de la correcta implantación de alfalfa en los sistemas productivos, de carne y leche.
“La alfalfa es un cultivo estratégico. Impacta directamente en la producción y el consumo de pasto, y por ende en la economía de los sistemas ganaderos y lecheros. Arrancar bien en la pastura es como comprar una buena camioneta, si está chocada, es difícil que rinda en el tiempo”. Es por esto que la clave es tener una planificación anticipada sobre el cultivo. “Las siembras deben pensarse un año, o un año y medio antes. La alfalfa requiere protocolos tan precisos como los de maíz, la soja o el girasol, con una fecha de siembra ideal, número de plantas ideal. La diferencia es que mil semillas de maíz pesan 300 gramos, mientras que mil semillas de alfalfa apenas 2 gramos. Eso obliga a ser 150 veces más preciso en la implantación”.
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Marzo es el tiempo para arrancar a desarrollar a la reina de las pasturas y a la llave de la producción de proteína animal, por lo tanto la temporalidad de la charla convocada por el grupo de jóvenes de la institución fue adecuada y a pesar de la lluvia, tuvo buena convocatoria.
En su charla destacó que el productor necesita no solo un contratista, sino también un ingeniero, un técnico que asesore en cálculo de plantas, rendimiento y seguimiento. “El resultado de la siembra se refleja en los próximos tres o cuatro años, si se falla en ese momento, se arrastra un problema durante todo ese período”.
Respecto a la durabilidad de las pasturas, Bigliardi explicó que “el objetivo es que la alfalfa dure cuatro años, cuando en algunos lugares apenas llega a dos años y medio. Eso se logra con buena siembra, nutrición, manejo y genética. La genética es fundamental, por eso tenemos que buscar materiales de persistencia, no solo de producción”.
En cuanto a la realidad del cultivo durante el último año, “climáticamente fue favorable en gran parte del país, pero hubo zonas complicadas por exceso de agua. La alfalfa no tolera tener los pies mojados. Donde las pasturas no sufrieron tanto, los rendimientos fueron espectaculares, en las zonas encharcadas, las pérdidas condicionan el futuro”.
Desde Gentos trabajan en la persistencia de la alfalfa. “Somos la empresa que trabaja más seriamente en este aspecto. La persistencia es más importante que la producción, porque significa estabilidad, menos costos y menos eventos de siembra para el productor. Una pastura que dura cuatro años reduce la carga de implantación y permite un manejo más sustentable. La persistencia lleva a más persistencia: parece una trampa, pero es una realidad”.

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