NUESTRO CAMPO | “Argentina perdió el liderazgo mundial en capacidad de molienda de soja”
La periodista agropecuaria analizó un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario que ubicó al país en el tercer puesto, detrás de Estados Unidos y Brasil. La capacidad de procesamiento permanece prácticamente estancada desde 2020 y las plantas nacionales trabajan, en promedio, al 60% de su capacidad instalada.
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Agustina Azcoaga - Jimena Ferrero
La periodista agropecuaria Agustina Azcoaga presentó los principales datos de un informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario sobre la situación de la industria aceitera nacional. El estudio reveló que Argentina dejó de liderar el ranking mundial de capacidad de molienda de soja, una posición que había sostenido durante varios años.
El retroceso se produjo en dos etapas. Primero, el país fue desplazado por Estados Unidos y, posteriormente, por el crecimiento de la industria brasileña.
“Argentina perdió el liderazgo mundial en capacidad de molienda de soja. Primero fue superada en 2024 por Estados Unidos y, un año después, por Brasil, por lo que quedó relegada al tercer puesto”, explicó Azcoaga.
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Una capacidad industrial estancada desde 2020
El informe señaló que la infraestructura argentina alcanzó su máximo hace seis años, pero desde entonces prácticamente no se registraron ampliaciones significativas.
“La capacidad de procesamiento de soja en nuestro país alcanzó su pico en 2020, con poco más de 68 millones de toneladas anuales, pero desde ese momento prácticamente no creció”, detalló la periodista.
La evolución fue diferente en los países que actualmente encabezan el mercado. Durante la última década, ambos realizaron inversiones que les permitieron aumentar sostenidamente sus posibilidades de industrialización.
“Estados Unidos expandió su capacidad industrial a un ritmo promedio del 4% anual, mientras que Brasil lo hizo cerca del 2% por año”, indicó.
Los biocombustibles impulsaron nuevas inversiones
Uno de los cambios determinantes dentro del mercado mundial fue el crecimiento de la demanda de derivados destinados a producir energías alternativas.
“Uno de los principales cambios está vinculado al auge de los biocombustibles. La demanda de aceite de soja para producir biodiésel y combustibles renovables impulsó nuevas inversiones industriales, especialmente en Estados Unidos y Brasil”, sostuvo Azcoaga.
El desarrollo de este sector permitió que ambos países ampliaran sus plantas y fortalecieran la producción de aceite, harina y otros derivados de la oleaginosa.
Al mismo tiempo, aumentaron considerablemente sus cosechas. Brasil alcanzó una producción que lo consolidó como uno de los principales actores del mercado internacional, mientras Estados Unidos también sostuvo volúmenes elevados.
“Brasil llegó a una cosecha cercana a los 180 millones de toneladas en la campaña más reciente y Estados Unidos rondó los 116 millones”, precisó.
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Las plantas argentinas trabajan por debajo de su potencial
Mientras sus competidores aumentaron la producción y la capacidad de procesamiento, Argentina no consiguió acompañar esa expansión.
“Las plantas argentinas trabajan, en promedio, con el 60% de su capacidad instalada”, señaló la periodista agropecuaria.
Este nivel de utilización evidencia una importante diferencia entre la infraestructura disponible y la cantidad de soja que efectivamente ingresa al circuito industrial.
El informe también identificó una modificación en las estrategias comerciales de los países compradores, que comenzaron a priorizar el desarrollo de sus propias industrias.
“Cada vez más países importan el poroto de soja para industrializarlo localmente. De esta manera, se reduce la demanda internacional de harina y aceite argentinos”, explicó Azcoaga.
Este escenario representa un nuevo desafío para la agroindustria nacional, históricamente orientada a la exportación de productos con valor agregado.
Las proyecciones para 2030
De acuerdo con las estimaciones presentadas por la Bolsa de Comercio de Rosario, la actividad podría experimentar una recuperación moderada durante los próximos años, aunque continuaría por debajo de su potencial.
“Si se mantienen las condiciones actuales, la molienda de soja alcanzaría unas 46,5 millones de toneladas hacia 2030”, indicó.
La cifra proyectada seguiría siendo considerablemente menor que la capacidad máxima disponible en las plantas argentinas.
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Inversiones por 1.000 millones de dólares
A pesar del retroceso dentro del ranking mundial, Azcoaga destacó una señal alentadora incluida en el informe: la existencia de proyectos destinados a ampliar y modernizar la infraestructura industrial.
“Ya existen anuncios de inversiones privadas por alrededor de 1.000 millones de dólares para ampliar y modernizar plantas de molienda en Santa Fe y Buenos Aires”, afirmó.
Estas iniciativas podrían mejorar la eficiencia y recuperar parte de la competitividad perdida frente a Estados Unidos y Brasil.
“Es una apuesta que podría marcar el inicio de una nueva etapa para la industria aceitera argentina”, concluyó Agostina Azcoaga.

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