Las lluvias de la última semana llevaron alivio a los cultivos de la región núcleo y permitieron recomponer parcialmente las reservas de humedad luego de un septiembre marcado por la escasez de precipitaciones.
Después de un septiembre con pocas precipitaciones, el agua mejoró las reservas de humedad y redujo del 15% al 7% el trigo en condición regular. En el centro-sur de Santa Fe, la siembra de maíz ya alcanza el 90%.
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Las lluvias de la última semana llevaron alivio a los cultivos de la región núcleo y permitieron recomponer parcialmente las reservas de humedad luego de un septiembre marcado por la escasez de precipitaciones.
El trigo fue uno de los principales beneficiados. La superficie en condición regular, que a comienzos de la semana se estimaba en unas 250.000 hectáreas —el 15% del área relevada—, se redujo al 7%, equivalente a unas 120.000 hectáreas, luego de los aportes de agua registrados en los últimos días.
El impacto, sin embargo, no fue homogéneo. Mientras en el este las precipitaciones permitieron sostener buenas expectativas productivas, en sectores del oeste llegaron tarde y no alcanzaron para recuperar completamente el potencial perdido por el déficit hídrico y las heladas.
Septiembre comenzó y transcurrió con una oferta de agua muy inferior a la esperada. La región núcleo llegó a acumular apenas el 12% de las lluvias que suele recibir durante el mes, cuya media histórica ronda los 50 milímetros.
Durante la última semana, sucesivas lluvias, aunque débiles y dispersas, fueron sumando milímetros. De esta manera, el acumulado mensual alcanzó los 31,5 milímetros en promedio sobre las 36 estaciones de la red GEA/BCR.
El dato adquiere relevancia porque en apenas siete días se concentró cerca del 80% del agua recibida durante todo septiembre.
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La principal nota negativa fue la caída de granizo registrada durante el último fin de semana en algunas localidades del noreste bonaerense. Hasta el momento, los daños más importantes se localizaron en sectores urbanos y no se reportó un impacto significativo sobre los cultivos.
El consultor Elorriaga señaló que agosto y septiembre no alcanzaron la oferta de agua que se había proyectado, aun dentro de un escenario de El Niño ya instalado.
Las precipitaciones llegaron en una etapa determinante para el trigo. Actualmente, el 3% de los lotes se encuentra en floración, el 17% en espigazón, el 25% en espiga embuchada, el 30% en hoja bandera y el 25% en encañazón.
El agua permitió reducir de manera significativa la superficie en condición regular, pero las diferencias entre zonas continúan siendo marcadas.
En el este de la región, las lluvias fueron suficientes para sostener buenas perspectivas de rendimiento. En el oeste, en cambio, el déficit hídrico fue más severo y se combinó con los daños provocados por las heladas de comienzos de septiembre.
En Marcos Juárez, las precipitaciones permiten sostener una expectativa de rendimiento de entre 35 y 40 quintales por hectárea, aunque una parte importante de los lotes ya resignó potencial.
En Corral de Bustos conviven lotes en buenas condiciones con otros que presentan estrés hídrico, menor desarrollo y pérdidas de rendimiento.
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La situación es más compleja en General Villegas, donde algunos cuadros fueron afectados de manera importante por la sequía y las heladas, con escaso desarrollo y pérdida de macollos. Según los relevamientos técnicos, el potencial de rendimiento llegó a caer hasta un 60% y todavía no está claro cuánto podrán recuperarse los cultivos a partir de las últimas lluvias.
En el centro-este, en cambio, las condiciones son más favorables. En Carlos Pellegrini se proyecta un rendimiento promedio de 40 qq/ha; en Cañada de Gómez, las lluvias renovaron las expectativas de alcanzar un piso de 50 qq/ha por lote; mientras que en Bigand se estima un promedio cercano a 40 qq/ha.
Las lluvias también destrabaron las labores de implantación del maíz. En la última semana, el avance de siembra creció apenas 10 puntos porcentuales y alcanzó el 65% del área prevista.
La campaña había comenzado con el mayor adelanto de los últimos diez años, pero la falta de humedad durante septiembre frenó el ritmo de las sembradoras. Como consecuencia, el avance actual se encuentra 10 puntos porcentuales por debajo del registrado a igual momento del año pasado.
El atraso se concentra principalmente en el oeste de la región. En el sudeste de Córdoba todavía resta sembrar aproximadamente la mitad del área prevista, mientras que en el noroeste bonaerense queda pendiente el 65%.
Las lluvias de los últimos días permitirán retomar las tareas y avanzar sobre las aproximadamente 750.000 hectáreas que todavía restan implantar.
En Marcos Juárez, los técnicos indicaron que la siembra llevaba unos diez días detenida y que las precipitaciones permitirán completar el 50% del área de maíz que aún permanecía pendiente.
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Hacia el este, el avance es considerablemente mayor: alcanza el 90% en el centro-sur de Santa Fe, el 70% en el sur provincial y el 75% en el noreste bonaerense.
Además de permitir continuar con la implantación, las lluvias mejoraron las condiciones de humedad para los lotes recientemente sembrados. Las emergencias se presentan, en general, en buenas condiciones.
De esta manera, el agua recibida durante la última semana no solo permitió aliviar el estado del trigo, sino también recuperar condiciones para completar la siembra de unas 2,3 millones de hectáreas de maíz previstas para la región núcleo.
El alivio hídrico podría continuar durante los próximos días. Para la madrugada del sábado 3 se pronostican chaparrones y tormentas sobre la región, mientras que a partir del martes se prevén nuevamente períodos de inestabilidad, con tormentas intermitentes.
El comportamiento de las precipitaciones será clave para determinar cuánto del potencial productivo perdido en los sectores más afectados del trigo puede sostenerse o recuperarse y, al mismo tiempo, para garantizar las condiciones de humedad necesarias para completar la implantación del maíz.
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