El Niño pone en alerta al campo: proyectan más lluvias y menos días aptos para sembrar y cosechar
Un análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario estima precipitaciones por encima de lo normal durante la primavera, con aumentos que podrían llegar al 90% en diciembre. El desafío para los productores será aprovechar cada ventana de trabajo ante una mayor frecuencia de lluvias.
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La campaña agrícola 2026/27 podría desarrollarse bajo un escenario de abundante disponibilidad de agua, pero también con importantes dificultades operativas. Un análisis elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) advierte que el fortalecimiento de El Niño podría generar lluvias muy superiores a los valores habituales durante octubre, noviembre y diciembre, reduciendo la cantidad de jornadas disponibles para realizar labores en los lotes.
Según el informe, elaborado a partir de un algoritmo desarrollado por la entidad y actualizado con registros de 36 estaciones de la red GEA/BCR y datos de diez modelos climáticos, las precipitaciones podrían ubicarse alrededor de 30% por encima de lo normal en octubre, 70% en noviembre y hasta 90% en diciembre. Las proyecciones contemplan especialmente el efecto de un evento Niño fuerte o muy fuerte sobre la región central del país.
Un Niño fuerte, aunque todavía con incertidumbre
El consultor de GEA/BCR Alfredo Elorriaga explicó que el Pacífico presenta actualmente una anomalía de temperatura superficial de 1,8 °C, frente a 1,25 °C registrados un mes atrás. Esa evolución, según el especialista, marca una tendencia hacia un Niño de fuerte intensidad.
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Sin embargo, el informe advierte que todavía existen márgenes de incertidumbre respecto del pico que podría alcanzar el fenómeno. El modelo utilizado proyecta un máximo inferior a 2,5 °C, aunque contempla un rango posible de entre 2 y 3 °C, por lo que los especialistas consideran prematuro asegurar que el episodio superará claramente los registros más intensos de las últimas décadas.
Como antecedente aparece la campaña 2015/16, cuando el índice alcanzó un máximo de 2,8 °C. A diferencia de aquel episodio, las proyecciones actuales muestran que hacia abril de 2027 las condiciones podrían encontrarse mucho más próximas a la neutralidad.
El problema será encontrar ventanas para trabajar
La principal preocupación no pasa únicamente por la cantidad de agua acumulada, sino por la frecuencia con la que podrían producirse las precipitaciones. Una mayor recurrencia de lluvias podría disminuir significativamente los días con condiciones de piso adecuadas para ingresar a los campos.
Ese escenario coincidiría con uno de los períodos de mayor actividad de la campaña. Desde octubre comenzará la siembra de soja de primera y, hacia fines de noviembre, se superpondrán la cosecha de trigo, la implantación de soja de segunda y la siembra del maíz tardío.
Frente a ese panorama, desde GEA/BCR plantearon la necesidad de anticipar las tareas siempre que sea posible. “La recomendación es evitar postergaciones y aprovechar cada ventana de tiempo disponible para impedir que las tareas se acumulen”, señala el informe.
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El maíz tardío, entre los cultivos más expuestos
Uno de los puntos críticos será el maíz tardío, cuya implantación coincidiría con diciembre, el mes para el que el modelo proyecta la mayor anomalía de precipitaciones.
El cultivo presenta una mayor sensibilidad a los anegamientos durante su implantación y, además, el costo de las semillas y la necesidad de lograr una población adecuada de plantas hacen que eventuales pérdidas en la emergencia puedan tener un impacto significativo.
El informe también analiza la posibilidad de adelantar algunas siembras hacia fines de agosto o comienzos de septiembre. Esa estrategia permitiría evitar el período de mayor frecuencia de lluvias, aunque implica otros riesgos, como una emergencia más lenta y una exposición prolongada a eventuales excesos hídricos.
Más agua, pero también riesgo de olas de calor
El Niño también podría tener consecuencias sobre las temperaturas. Elorriaga recordó que durante eventos anteriores se registraron inviernos más cálidos y episodios de olas de calor durante el verano, un factor que también deberá ser considerado al momento de definir fechas de siembra.
El antecedente más reciente mencionado por el especialista es el Niño 2023/24, cuando enero estuvo marcado por varios episodios de temperaturas extremas.
El Atlántico también entra en juego
Otro factor bajo seguimiento es el comportamiento del océano Atlántico. Si bien actualmente sus aguas se encuentran más cálidas de lo habitual, los modelos proyectan una anomalía fría para octubre, noviembre y diciembre.
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Según el análisis, ese escenario podría limitar el ingreso adicional de humedad desde el este y evitar que las lluvias impulsadas por El Niño alcancen niveles todavía más extremos en la región central.
De esta manera, el principal desafío de la campaña 2026/27 no estará únicamente en cuánto llueva, sino en cómo se distribuyan esas precipitaciones y cuántos días efectivos de trabajo queden disponibles. Para una región que viene de campañas condicionadas por la falta de agua, el nuevo escenario podría mejorar el potencial productivo, aunque obligará a ajustar al máximo la planificación de siembras y cosechas.

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