Lácteos Verónica busca vender sus plantas de Clason y Suardi por US$15,5 millones en medio de su concurso preventivo
La empresa, que declaró un pasivo cercano a US$80 millones, firmó antes de presentarse ante la Justicia acuerdos para desprenderse de dos de sus tres establecimientos. Las compradoras fueron constituidas pocas semanas antes de las operaciones y ahora los contratos deberán ser evaluados judicialmente.
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La crisis de Lácteos Verónica sumó un nuevo capítulo luego de conocerse que la compañía acordó la venta de sus plantas industriales de Clason y Suardi, ambas en la provincia de Santa Fe, por un total de US$15,5 millones, pocas semanas antes de ingresar en concurso preventivo de acreedores.
Según documentación incorporada al proceso concursal, la firma declaró un pasivo de $118.496 millones, equivalente a unos US$80 millones, mientras que sus activos fueron informados en $109.234 millones al 30 de junio de 2026.
Los contratos para vender los establecimientos fueron firmados el 2 de julio y contemplan operaciones por US$9 millones para Clason y US$6,5 millones para Suardi.
Un dato que quedó bajo análisis es que las sociedades compradoras, Lacterra S.A.S. y Copalac S.A.S., habían sido constituidas apenas semanas antes. Además, el dinero no sería abonado de contado, sino mediante cuotas con vencimientos a 18, 30 y 42 meses.
Con Verónica ya dentro del concurso preventivo, la ejecución de ambas operaciones dependerá de la autorización de la Justicia.
Clason fue acordada por US$9 millones
La planta de Clason, ubicada sobre la Ruta Nacional 34, posee una capacidad declarada para procesar 530.000 litros diarios y cuenta con instalaciones destinadas a la elaboración de dulce de leche, crema y queso procesado.
En el establecimiento trabajan actualmente alrededor de 140 personas.
La compradora sería Lacterra, sociedad representada por Sergio Walter Armando y constituida el 19 de junio de 2026, apenas dos semanas antes de la firma del contrato.
La operación comprende el inmueble, las maquinarias, equipos y herramientas y establece la continuidad de las relaciones laborales. El precio de US$9 millones quedó distribuido en tres cuotas de US$3 millones, previstas para los meses 18, 30 y 42.
El mismo día en que se acordó la compraventa, Verónica y Lacterra suscribieron además un contrato de elaboración a fasón. Bajo ese mecanismo, la nueva compañía aporta la materia prima y mantiene la propiedad de los productos, mientras Lácteos Verónica utiliza su infraestructura para industrializarlos.
Por ese servicio se pactó un componente fijo de $600,6 millones mensuales más IVA, ajustable por inflación, además de un componente variable según el volumen procesado.
Suardi: US$6,5 millones y producción bajo fasón
La segunda operación involucra a la planta de Suardi, ubicada sobre la Ruta Provincial 23 y con capacidad declarada para procesar 580.000 litros diarios.
El complejo cuenta con una planta de leche en polvo y una línea automatizada para quesos blandos, y mantiene unos 85 trabajadores.
La compradora sería Copalac S.A.S., constituida el 11 de junio e inscripta seis días después. La empresa presentó una oferta por US$6,5 millones, aceptada por Verónica.
El pago también se realizaría en tres cuotas, de aproximadamente US$2,17 millones cada una, a los 18, 30 y 42 meses, con una hipoteca de primer grado sobre el inmueble como garantía.
En este caso, la planta ya se encontraba operando mediante un esquema de fasón: Copalac entrega la leche y conserva la propiedad de lo producido, mientras Verónica aporta instalaciones y procesamiento.
Por ese servicio, la empresa percibe US$324.000 mensuales más IVA, además de un componente variable de $32 por litro de materia prima procesada.
La situación de la empresa compradora también quedó bajo la lupa
Copalac es administrada por Hernán Daniel Vignolo, empresario que también preside GálaLacs S.A.
Según los registros citados en la documentación difundida, GálaLacs acumulaba 566 cheques rechazados por aproximadamente $640 millones y deudas bancarias por unos $797 millones a julio de 2026.
Vignolo, en forma personal, también registraba 43 cheques rechazados por alrededor de $76,3 millones.
Estos antecedentes, junto con las condiciones financieras de las compraventas, serán parte de los elementos que podrían ser analizados dentro del proceso judicial antes de autorizar definitivamente las operaciones.
Una deuda millonaria y más de 2.900 cheques rechazados
La situación financiera de Lácteos Verónica se deterioró durante más de un año.
La compañía informó en el concurso más de 2.900 cheques rechazados por encima de los $11.200 millones y una deuda bancaria cercana a $4.744 millones, distribuida entre distintas entidades financieras.
Según la propia empresa, la crisis estuvo vinculada con la caída del consumo y de las ventas, el incremento de costos, las dificultades para acceder a financiamiento, la pérdida del crédito de proveedores y la falta de capital de trabajo.
La falta de recursos para comprar leche y mantener el ciclo industrial llevó a que durante 2026 la firma redujera progresivamente su producción propia y comenzara a depender de contratos de elaboración para terceros.
Lehmann permanece paralizada
La tercera planta productiva de Verónica está ubicada en Lehmann, departamento Castellanos, y permanece inactiva.
Ese establecimiento no forma parte de las operaciones de compraventa presentadas ante la Justicia. De acuerdo con la información incorporada al expediente, la compañía continúa evaluando alternativas para reactivar esa unidad industrial.
La crisis también impactó con fuerza sobre el empleo. La firma llegó a contar con más de 700 trabajadores, mientras que actualmente mantiene alrededor de 362 empleados entre sus diferentes establecimientos.
De ese total, aproximadamente 140 corresponden a Clason, 85 a Suardi y 112 a Lehmann.
La decisión final estará en manos de la Justicia
La empresa sostiene que vender Clason y Suardi permitiría obtener recursos, mantener actividad industrial mediante contratos de fasón y preservar puestos laborales mientras atraviesa el concurso.
Sin embargo, como los contratos fueron celebrados antes de la presentación concursal pero su ejecución quedó condicionada, será la Justicia la que deberá determinar si autoriza las operaciones.
En ese análisis serán relevantes el precio acordado, los plazos de pago, la capacidad financiera de las sociedades compradoras y el impacto que tendría para Lácteos Verónica desprenderse de dos de sus tres principales instalaciones productivas.
Con información de ambito

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