Frutafiel entró en concurso preventivo y atribuyó su crisis a la caída del consumo
La empresa entrerriana, con planta en General Ramírez, informó que atraviesa una situación financiera compleja por la inflación, el aumento de costos y las dificultades para acceder al crédito.
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El Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial Nº 9 de Paraná abrió oficialmente el concurso preventivo de Frutafiel, la empresa entrerriana con planta industrial en General Ramírez.
La firma sostuvo ante la Justicia que atraviesa una situación financiera compleja, producto de la inflación, la caída del consumo, el incremento de los costos y las dificultades para acceder al crédito bancario. Aun así, aseguró que mantiene perspectivas de recuperación.
La presentación judicial fue realizada el 22 de mayo, mientras que el juez Ángel Luis Moia dictó la apertura del concurso preventivo el 10 de junio.
Entre las medidas dispuestas, se ordenó la inhibición general de bienes de la firma y se designó como sindicatura al Estudio Cerini-Cerini-Chiara, integrado por los contadores Abelardo Cerini, Mariana Cerini y Alejandro Chiara.
La resolución también estableció que los acreedores podrán presentar sus pedidos de verificación de créditos hasta el 9 de septiembre de 2026. En tanto, las observaciones e impugnaciones podrán formularse hasta el 6 de noviembre.
Los números de la empresa
En la documentación presentada ante la Justicia, Frutafiel informó que posee un activo total de $4.016.951.403,18.
Ese monto está compuesto por un activo corriente de $1.313.082.606,29 y un activo no corriente de $2.703.868.796,89.
La empresa también indicó que su pasivo asciende a $3.818.314.937,18, por lo que mantiene un patrimonio neto positivo de $198.636.466.
Frutafiel está inscripta desde noviembre de 1996, tiene domicilio legal en avenida República de Entre Ríos 1222, en General Ramírez, y actualmente es presidida por René Horacio Fritzler.
Las razones de la crisis
En su presentación, la firma explicó que el escenario económico posterior a la pandemia deterioró progresivamente su situación financiera.
“El proceso inflacionario produjo una gran pérdida del poder adquisitivo de la población, elevó los costos de insumos y transporte y redujo los márgenes de rentabilidad, ya que no era posible trasladar esos incrementos al precio final de los productos”, sostuvo la empresa.
También señaló que la disminución del consumo afectó especialmente a sus principales líneas de producción.
“La caída del consumo de productos no esenciales afectó los volúmenes de venta. Esto se agravó por el aumento del costo de la energía y de los combustibles, mientras que el acceso al crédito bancario se volvió prácticamente imposible por las elevadas tasas de interés”, indicó.
Además, Frutafiel explicó que debió realizar promociones con márgenes mínimos de rentabilidad para sostener ventas en supermercados y cadenas de distribución.
Inversiones que no alcanzaron
La empresa también detalló que intentó revertir la situación mediante nuevas inversiones. Según informó, el presidente de la sociedad vendió un inmueble propio para realizar un aporte de capital destinado a nuevos proyectos productivos.
Con esos recursos y financiamiento bancario, Frutafiel lanzó una línea de cerveza con marca propia, aunque los resultados estuvieron por debajo de las expectativas.
“La implementación demandó más tiempo del previsto y recién pudo concretarse a principios de 2025. Posteriormente, el proveedor de cerveza a granel incumplió con el volumen comprometido y la competencia lanzó un producto similar, afectando el crecimiento proyectado”, detalló la firma.
Más adelante, la compañía incorporó nuevas líneas de cerveza y vino con jugo, que actualmente representan alrededor del 30% de la facturación total.
Cesación de pagos y continuidad
Frutafiel afirmó que la cesación de pagos comenzó entre marzo y abril de este año.
La empresa precisó que a fines de marzo dejó de cumplir con los planes de facilidades de pago de ARCA y que el 21 de abril comenzaron a rechazarse cheques emitidos por la firma.
Pese a ese escenario, sostuvo que la continuidad de la actividad es viable y que el concurso preventivo permitiría ordenar sus compromisos financieros.
“La actividad de Frutafiel es rentable en el mediano y largo plazo. El concurso preventivo producirá el desahogo financiero, permitiendo destinar esos recursos a la actividad productiva y afrontar las obligaciones pendientes mediante la continuidad del trabajo”, concluyó la compañía en su presentación judicial.

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