Conflicto en Lácteos Verónica: trabajadores se manifestaron frente a la planta de Suardi
La protesta se realizó en medio del reclamo por salarios adeudados y la incertidumbre sobre el futuro de la empresa. La situación también afecta a las plantas de Lehmann y Clason.
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Trabajadores de Lácteos Verónica, junto a representantes de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA) y vecinos de la región, se manifestaron este miércoles por la mañana frente a la planta que la empresa posee en la ciudad de Suardi, en el marco del conflicto laboral que atraviesa la firma.
La movilización se llevó a cabo ante la profundización de la crisis en la empresa y la falta de definiciones respecto al pago de salarios y la continuidad de la actividad productiva.
Del reclamo participaron también autoridades locales, entre ellas el intendente de Suardi, Leandro Gastaldi, la viceintendenta Cristina De Carli y el secretario de Gobierno de Morteros, Daniel Dip, quienes acompañaron a los trabajadores durante la jornada.
El delegado de ATILRA, Alejandro Cabrera, agradeció el respaldo de la comunidad y destacó la importancia del acompañamiento en un contexto que calificó como complejo. El dirigente sindical afirmó además que la empresa mantiene a los trabajadores sin percibir sus salarios desde hace dos meses y cuestionó que tampoco se estén realizando los aportes correspondientes a la cobertura de salud. Según indicó, la obra social OSPIL continúa brindando el servicio gracias a la solidaridad del resto de los trabajadores lecheros del país.
En ese contexto, trascendió que desde la seccional Sunchales de ATILRA se realizó un aporte solidario destinado a los empleados de la planta de Suardi por un total de 500 mil pesos, compuesto por dinero en efectivo y vales para la compra de mercadería.
Acampes y creciente preocupación en la región
La protesta en Suardi se suma a otras medidas adoptadas por los trabajadores en distintas plantas de la empresa. En Lehmann, empleados y sus familias mantienen un acampe frente al establecimiento ante el temor de un posible cierre.
Una situación similar se registra en la planta de Clason, en medio de un escenario de creciente incertidumbre laboral.
El conflicto se intensificó luego de que los trabajadores recibieran telegramas de la empresa notificando una reducción de la jornada laboral a cuatro horas diarias, lo que implica también una disminución proporcional del salario.
La preocupación aumentó aún más cuando empleados de los depósitos que la firma posee en Boulogne y Mar del Plata se presentaron a trabajar y encontraron las instalaciones cerradas.

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