Cerró la fábrica que producía Yogs y Shimmy y cerca de 400 trabajadores quedaron sin empleo
La Justicia decretó la quiebra de Alimentos Refrigerados S.A., firma que elaboraba productos bajo licencia de SanCor.
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La crisis del sector lácteo sumó un nuevo capítulo con la quiebra de Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA), la empresa que producía yogures y postres bajo licencia de SanCor Cooperativas Unidas Ltda. La resolución judicial implicó el cierre de sus plantas en Córdoba y Buenos Aires y dejó sin trabajo a cerca de 400 empleados.
El fallo fue firmado por el juez Federico Güerri, a cargo del Juzgado Comercial N.º 29, luego del fracaso del concurso preventivo iniciado en abril de 2024. La medida dispuso la liquidación total de la compañía, la inhibición de bienes y el embargo de fondos.
Dos plantas cerradas y actividad paralizada
ARSA operaba con un establecimiento en Arenaza, partido de Lincoln, provincia de Buenos Aires, donde trabajaban alrededor de 180 personas, y otro en Monte Cristo, Córdoba, con casi 200 empleados. Ambas plantas arrastraban actividad intermitente, atrasos salariales y suspensiones desde 2023.
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La acumulación de deudas con proveedores, transportistas y personal, sumada a cortes de energía por falta de pago y reiteradas paralizaciones productivas, terminó por hacer inviable la continuidad operativa.
Con el cierre desaparecen de las góndolas marcas históricas como los yogures Yogs y Primeros Sabores y postres como Shimmy, Sancorito, Sublime y Vida, todos elaborados bajo licencia de SanCor.

De la expansión a la quiebra
La empresa había sido creada en 2016 para adquirir la división de productos refrigerados de SanCor en una operación cercana a los 100 millones de dólares, encabezada por un holding vinculado al Grupo Vicentin.
En 2019, inversores ligados a Vicentin y al fondo BAF Capital asumieron el control con la promesa de modernizar y expandir la producción. Sin embargo, el plan no se concretó. Hace dos años y medio, la gestión pasó a manos de la firma venezolana Maralac S.A., vinculada a los hermanos Fernández, también asociados a La Suipachense. Lejos de revertirse, la crisis financiera se profundizó.
Desde la compañía atribuyeron el desenlace al contexto económico general, con caída del consumo, inflación, aumento del costo de la leche cruda, subas salariales y devaluaciones, además del impacto de programas de control de precios aplicados en 2023. No obstante, referentes del sector señalaron que también hubo problemas de gestión y que el concurso preventivo no logró ordenar las cuentas ni atraer inversores que garantizaran un rescate.

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