Un fósil hallado en La Rioja podría adelantar millones de años el origen del nacimiento de crías vivas
El análisis de un ejemplar de Chiniquodon theotonicus, de unos 236 millones de años, reveló una señal ósea asociada al nacimiento. El estudio plantea que este antepasado de los mamíferos pudo haber sido vivíparo y obliga a revisar la cronología conocida sobre esta estrategia reproductiva.
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Un fósil de cinodonte descubierto en la provincia de La Rioja podría modificar lo que se sabía hasta ahora sobre la evolución reproductiva de los mamíferos. El ejemplar de Chiniquodon theotonicus, perteneciente al Triásico y con una antigüedad estimada de 236 millones de años, conserva en sus huesos una marca de crecimiento que los investigadores vinculan con el momento del nacimiento.
El trabajo, publicado recientemente en Frontiers in Mammal Science, sostiene que el animal pudo haber sido vivíparo, es decir, que habría dado a luz crías vivas. De confirmarse esta interpretación, la aparición de esta estrategia reproductiva en el linaje de los mamíferos se adelantaría entre 90 y 95 millones de años respecto de las estimaciones anteriores.
Una señal microscópica en los huesos
Los restos fueron encontrados en la Formación Chañares, en La Rioja, y posteriormente sometidos a un análisis microscópico. Allí, el equipo identificó una denominada línea neonatal, un anillo de crecimiento que en especies actuales aparece asociado con una aceleración del desarrollo inmediatamente posterior al nacimiento.
Leandro Gaetano, autor principal del estudio y paleontólogo del CONICET, explicó que se trata de una marca de crecimiento no cíclica producida por un cambio brusco en la tasa de desarrollo. A partir de la circunferencia del hueso registrada en esa línea, los especialistas pudieron estimar por primera vez el tamaño que habría tenido el animal al nacer.
Según los cálculos presentados en el estudio, el ejemplar habría pesado alrededor de 1,7 kilos al momento del nacimiento y aproximadamente 12 kilos cuando murió. Para los investigadores, esa relación entre el peso neonatal y el tamaño adulto aporta otro elemento para analizar el tipo de reproducción que pudo haber tenido la especie.
Una pista sobre los antepasados de los mamíferos
Gaetano señaló que, según la interpretación del equipo, el hallazgo constituye la primera evidencia de que el nacimiento de crías vivas estaba presente en al menos uno de los antepasados de los mamíferos. La conclusión surge de la combinación entre la línea neonatal detectada y las estimaciones realizadas sobre el tamaño corporal.

El paleontólogo también explicó que, de acuerdo con el marco utilizado en el estudio, los mamíferos placentarios producen crías relativamente grandes en comparación con reptiles y aves. Ese punto fue utilizado por los investigadores como parte del análisis para sostener la hipótesis de viviparidad en Chiniquodon theotonicus.

Un hallazgo que podría cambiar la cronología evolutiva
Hasta ahora, la aparición de esta estrategia reproductiva se ubicaba mucho más tarde, entre fines del Jurásico y comienzos del Cretácico. El fósil riojano propone trasladar esa posibilidad hasta el Triásico superior, varios millones de años antes de lo que se consideraba.

Los propios investigadores plantearon que serán necesarios nuevos fósiles que presenten el mismo patrón para reforzar la hipótesis. Si futuras evidencias confirman esta interpretación, deberá revisarse la cronología de una de las características reproductivas más estrechamente vinculadas con la evolución de los mamíferos.

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