Preven que la bajante de los ríos seguirá hasta octubre y continuará afectando a represas hidroeléctricas
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En agosto y septiembre, se estima que la cuenca del Paraná y el Uruguay entrará en los meses de estiaje.
La crisis hidrológica más importante de los últimos 77 años que afecta a la Argentina y buena parte de la región podría profundizarse en el próximo trimestre y dificultar aún más las condiciones de generación en las principales represas hidroeléctricas, así como en las centrales termoeléctricas y nucleares que utilizan el agua para la refrigeración.
De acuerdo a las previsiones meteorológicas en el trimestre agosto-octubre, no hay indicios de que se puedan revertir los bajos niveles de lluvia en la cuenca de los ríos Paraná y Uruguay, en el noreste argentino.
La baja hidraulicidad de los ríos fue uno de los problemas que debió enfrentar la Secretaría de Energía durante este invierno, sumado a la reducción de los envíos de gas natural de parte de Bolivia, ante el reciente proceso de recuperación de la producción gasífera en Vaca Muerta, que fue demorado un mes por las protestas en Neuquén.
Ese panorama llevó al Gobierno a definir la llegada de un segundo barco regasificador al puerto de Bahía Blanca y a incrementar la importación de combustibles líquidos para garantizar la generación eléctrica.
Agua potable
La histórica situación hidrológica complica el abastecimiento de agua potable para la población, además de reducir la navegabilidad de los ríos, las operaciones portuarias y a distintas actividades productivas.
En el caso de la energía eléctrica, en lo que va del año esto está teniendo particular afectación en las mayores represas hidroeléctricas, que vieron reducir al 50% la capacidad de generación para esta época, como sucede en la actualidad en Yacyretá, sobre el río Paraná; en Salto Grande, sobre el río Uruguay; y en Chocón, con el río Limay.
Fuentes de la Subsecretaría de Energía Eléctrica explicaron que "si bien hay una clara bajante hidráulica a niveles históricos en las distintas cuencas, no hay un estrés para el sistema eléctrico en general y permite cubrir cómodamente la demanda a partir de otras fuentes de generación".
"Así cuando baja la hidraulicidad por el escaso aporte de lluvias y afecta la hidroeléctrica, sube la generación térmica que puede quemar gas natural o combustibles líquidos como gasoil o fueloil y también ganan participación las fuentes eólica y solar, lo que permite abastecer satisfactoriamente la demanda", explicaron las mismas fuentes.
Estremecedores caudales
En agosto y septiembre, se estima que la cuenca del Paraná y el Uruguay entrará en los meses de estiaje (caudal mínimo), ya que los de crecida son en febrero y marzo por las lluvias en las cuencas altas que nacen en Brasil, cuyo sistema de presas evita que el problema sea aún más grave aguas abajo.
La represa hidroeléctrica de Yacyretá está operando con 12 de sus 20 turbinas por la bajante del Paraná, lo que significa una reducción en la generación de energía de un 50%. En la actualidad, está generando por debajo de los 1.100 Mw, apenas un tercio de su capacidad técnica instalada de 3.200 M.
En la actualidad, el caudal del Paraná tiene registros mínimos diarios de hasta 5.500 m3/s por la persistente escasez de precipitaciones en a zona centro de Brasil, cuando el caudal medio histórico para junio y julio son de 14.200 m3/s.
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