Las nuevas jubilaciones caerían un 45 % en 2026 por la falta de aportes y el avance de la informalidad
La reducción del empleo registrado y el final de las moratorias previsionales limitan el acceso al beneficio para quienes no completaron 30 años de aportes. Especialistas plantean reformas laborales, tributarias y jubilatorias para sostener el sistema.
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La cantidad de nuevas jubilaciones nacionales registraría durante 2026 una caída cercana al 45 % en comparación con 2024, en un escenario marcado por la pérdida de empleos formales, el crecimiento de la informalidad y la finalización de las moratorias previsionales.
Aunque la tasa de desempleo no refleja por completo el deterioro del mercado laboral, distintos informes señalan que una parte considerable de las personas que perdieron puestos registrados terminó incorporándose a actividades informales o trabajos independientes sin aportes.
Entre noviembre de 2023 y abril de 2026 se habrían perdido aproximadamente 255.000 empleos asalariados formales en empresas privadas. Durante el mismo período, se habrían sumado cerca de 450.000 trabajadores informales, tanto en relación de dependencia como por cuenta propia sin inscripción en el Monotributo.
Esta transformación no solo afecta los ingresos actuales, sino que también restringe la posibilidad de acceder a una jubilación en el futuro.
Menos personas podrán jubilarse sin los aportes completos
La decisión del Gobierno nacional de no renovar las moratorias previsionales endureció las condiciones para quienes llegan a la edad jubilatoria sin haber completado los 30 años de aportes exigidos.
Las jubilaciones contributivas, correspondientes a personas que reúnen todos los años requeridos, se mantendrían relativamente estables, con alrededor de 110.000 altas anuales.
La mayor caída se produciría entre quienes no cuentan con una trayectoria laboral formal suficiente y anteriormente podían regularizar períodos mediante planes de pago.
En ese contexto, miles de personas quedarían obligadas a continuar trabajando, recurrir a prestaciones de menor monto o depender de algún esquema asistencial.
Más trabajadores llegan al retiro desde el Monotributo
Los análisis también advierten que una proporción creciente de quienes consiguen jubilarse lo hace después de haber aportado durante varios años bajo el régimen del Monotributo.
Debido a que esas contribuciones son menores que las del sistema general, las prestaciones suelen quedar vinculadas con el haber mínimo.
El problema combina dos factores: la precarización del empleo y una estructura demográfica caracterizada por una menor natalidad y una mayor expectativa de vida.
Como consecuencia, disminuye la cantidad de trabajadores activos que financian el sistema mientras aumenta el número de beneficiarios y los años durante los que perciben sus haberes.
El gasto previsional gana peso dentro del presupuesto
Según reportes y análisis citados en el informe, las jubilaciones y pensiones representarían durante 2026 cerca del 46 % del gasto primario nacional, frente al 36,6 % registrado en 2023.
El incremento responde al peso de la movilidad jubilatoria, el envejecimiento de la población y la reducción de otros componentes del gasto público, como los subsidios económicos y la obra pública.
Este escenario vuelve más compleja la sostenibilidad financiera del régimen de reparto, especialmente si continúa disminuyendo el empleo registrado.
Tres reformas para recuperar el empleo formal
Frente a este panorama, el Instituto para el Desarrollo Social Argentino plantea tres ejes principales para mejorar el funcionamiento del mercado laboral y del sistema previsional.
El primero consiste en avanzar con una modernización laboral que facilite la creación de empleo registrado y reduzca los costos y obstáculos que enfrentan las empresas al momento de contratar.
El segundo propone una reforma tributaria profunda, que disminuya la carga sobre la producción y el empleo formal. Entre las alternativas mencionadas aparece la creación de un impuesto unificado que absorba tributos nacionales, provinciales y municipales aplicados sobre las ventas.
El tercer eje plantea una reforma previsional estructural, en la que el monto del haber guarde una relación más directa con los años efectivamente aportados y con la expectativa de vida del beneficiario.
Un complemento para quienes no lograron aportar
La propuesta contempla la creación de un complemento solidario destinado a las personas que lleguen a la edad de retiro con pocos años de aportes.
Este mecanismo funcionaría como una red de protección para quienes desarrollaron gran parte de su vida laboral dentro de la informalidad y no reúnen los requisitos para una jubilación contributiva completa.
La iniciativa buscaría reemplazar las moratorias periódicas por una herramienta permanente, diferenciando el componente contributivo de la asistencia financiada por el Estado.
El debate por los regímenes especiales
Otra de las reformas sugeridas es la eliminación o revisión de los regímenes previsionales especiales, con el objetivo de establecer reglas más homogéneas para todos los trabajadores.
El planteo sostiene que los haberes deberían calcularse principalmente en función de los aportes realizados durante la vida laboral, mientras que la asistencia a quienes no lograron completarlos debería canalizarse mediante el complemento solidario.
El desafío será encontrar un equilibrio que garantice cobertura social, premie los aportes y permita sostener financieramente el sistema frente al envejecimiento de la población y el avance del empleo informal.

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