Desolador caso en Salta: quedó huérfana a los 12 años, está postrada, ciega y los chanchos le comieron los dedos
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"Cualquier ayuda, por mínima que sea, al menos puede mejorar un poquitito su calidad de vida y la de sus abuelos", pidió la mujer en su publicación junto a una foto de la leche que le recetaron los médicos a Zaira.
La historia de Zaira es tan dramática que trascendió las fronteras de Salta, donde vive en una choza en la localidad de Misión Chaqueña, en situación de abandono y extrema pobreza.
La menor de apenas 12 años está postrada en una cama sumida en una profunda depresión, ciega y sin decir ni una palabra. Su papá la abandonó a ella y a sus hermanos y su mamá murió hace tres años de cáncer de útero.
En ese contexto, como si todavía no hubiera sufrido lo suficiente, los chanchos le arrancaron algunos dedos al intentar quitarle una medialuna que su hermano le había puesto en la mano en su intento por ayudarla a comer.
"Era una nena llena de vida, iba a la escuela, jugaba, como cualquier niño de su edad. Al parecer entró en depresión, por la falta de su mamá y dejó de comer. Está con un cuadro de desnutrición muy grave, perdió totalmente la vista y ya ni habla", contó en sus redes Diana, la mujer que viralizó el caso y añadió: "Es muy triste, si hubiese recibido apoyo psicológico, quizás podría haberse evitado está situación".
De acuerdo al relato de la vecina, las necesidades de Zaira "son totales" ya que sus abuelos no reciben ningún beneficio por parte del Estado y apenas sobreviven vendiendo artesanías.
Además remarcó que vivienda precaria donde viven no tiene puertas ni ventanas, que el pozo ciego está a más de 10 metros de distancia y la "ducha" es una casilla cubierta de plástico.
Me informa Diana Ferreyra +54 9 3878 67-5790, nexo directo de Zaira Rodriguez, que Zaira, necesita con URGENCIA, ser trasladada a un Hospital de alta complejidad, para tratar su crítico estado de salud
Porfavor, hagan lo que se debe, para que Zaira, sea atendida como corresponde pic.twitter.com/IixXsmTMc8
— Adrian Biagetti (@AdrianBiagetti) May 20, 2022
Zaira estuvo internada 15 días en el Hospital Materno Infantil pero después, según el testimonio de Diana, la mandaron de vuelta a su casa sin ningún tipo de asistencia médica. La nena se alimenta a través de una sonda que recibe leche y su estado de desnutrición es grave.
Amenazas y hostigamiento
No solo la miseria más penosa aúlla entre los wichis, también lanza alaridos el abandono cruel, la falta de empatía y la enfermedad. Aquello reina entre los que manejan las decisiones políticas, quienes parecen castigar con un látigo inhumano al que padece, y al que quiere ayudar también.
Diana Ferreyra acompañó a su hermano a evangelizar en la comunidad wichi de Misión Chaqueña, perteneciente al municipio de Embarcación. Ese día le cambió la vida cuando conoció a Zaira y a sus abuelos septuagenarios.
Cuenta que la niña, que pesa poco más de 13 kilos, estaba en su habitación de adobe sin puertas ni ventanas, casi sin techo, con piso de tierra, postrada en una cama de madera con una colchoneta. Zaira no ve, no habla, no se mueve. Su cuadro se fue agravando cuando murió su mamá de cáncer de útero, una de las enfermedades más comunes entre las mujeres wichis que se quedan embarazadas siendo niñas, merced a los constantes abusos sexuales que sufren sin reparo, y a los abortos que se provocan con yuyos del monte.
A Diana Ferreyra le impactó el frío de las manos de la niña. Es que el aire helado se cuela por todos los agujeros de la polvorienta habitación: además, estaba mojada. Zaira está canalizada con un suero y con una leche especial, y la orina se le filtra por los harapos ya que la Municipalidad de Embarcación le colabora a esta niña con apósitos (algodones envueltos en gasa) en lugar de pañales. Tampoco tenía cobijas secas.
Ahora, al parecer, autoridades políticas amenazaron a Diana Ferreyra y a su hermano desde que el caso salió a la luz y cobró fuerza a través de los medios de comunicación.
La mano de la pequeña Zaira, atacada por los chanchos. Sus abuelos contaron, que hace un año y medio y sin que ellos se dieran cuenta, unos chanchos entraron a la habitación donde la niña pasa inmóvil los días y le mordisquearon los dedos, llegando a comerle una falange de la mano izquierda.
Las heridas cicatrizaron con las curaciones que le realizó el enfermero wichi de Misión Chaqueña, quien también se encarga del suero y la leche que le suministran por sonda y que les provee el hospital San Roque de Embarcación.
"Yo no puedo abandonar esto que inicié, tengo que ayudar a los abuelos y a Zaira que necesitan respuestas del Estado a sus necesidades imperiosas", dijo Diana Ferreyra y confesó que tiene miedo porque "recibí muchas amenazas de parte de funcionarios de la Municipalidad. Uno me agarró en la calle y me dijo que iba a tener problemas por sacar a la luz el tema de la niña y por exponer a una menor de edad en los medios".

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