Crisis textil: otra histórica empresa en concurso preventivo y un sector al borde del colapso
La caída de la actividad y el avance de las importaciones aceleran la reestructuración de esta industria.
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La crisis de la industria textil suma un nuevo caso testigo. La empresa Amesud, histórica fabricante de tejidos de punto con más de 30 años de operación, entró en concurso preventivo en medio del deterioro que atraviesa el sector. La firma fue una de las textiles más grandes del conurbano bonaerense, empleando a 500 personas en sus mejores años y con un rol clave en la cadena de abastecimiento de otras marcas locales.
El caso se suma a otros dentro del mismo segmento, que viene atravesando caída de ventas, baja productividad, avance de importaciones y, en consecuencia, pérdida de empleo.
El caso se volvió representativo porque el fundador de Amesud, Yeal Kim, fue presidente de la Fundación Pro Tejer, espacio dedicado a la representación y defensa de la industria textil. Según trascendió, la compañía trabaja con el 30% de su capacidad instalada y las ventas se desplomaron en los últimos 3 años. Ese escenario fue el que llevó a la empresa a presentarse en concurso preventivo.
La situación de esta firma no es aislada. En los últimos meses se multiplicaron cierres, despidos, suspensiones o problemas financieros en las empresas textiles; incluso los últimos datos del sector lo reflejan con crudeza.
Según el último boletín de la Fundación Pro Tejer, la crisis es irreversible por tratarse de un momento que combina caída de actividad, pérdida de rentabilidad y presión por la apertura de las importaciones. El informe describe un escenario “explosivo” para las empresas del sector.
En el primer bimestre de 2026, la producción textil cayó 29,4% interanual y se ubicó 35,3% por debajo de los niveles de 2023, mientras que la fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado retrocedió 19,3% frente al año pasado.
Además, la utilización de la capacidad instalada tocó mínimos históricos: para febrero el sector operó apenas al 39,9%. Aunque hubo mejoras puntuales en indicadores como las ventas de indumentaria y textiles en supermercados o shoppings, desde el sector advierten que el sostenimiento responde a precios deprimidos y al avance de productos importados. Para marzo, la suba interanual de indumentaria y calzado fue de apenas 13,4%, por debajo de la inflación general que —para el mismo periodo— alcanzó 32,6%.
El aumento de las importaciones aparece como otro factor determinante en el proceso de deterioro. Según Pro Tejer, crecieron en promedio 85% respecto del máximo alcanzado el año anterior, mientras que los ingresos vía courier se dispararon 118% interanual en el primer trimestre y más de 550% respecto de 2024.
De esta forma, el sostenimiento de la actividad en las empresas, como la preservación de los puestos de trabajo, se convierte en una proeza.
A la espera de cómo evolucione el concurso preventivo de Amesud, el sector textil advierte que la crisis ya dejó consecuencias en la industria: más de 21 mil empleos perdidos, 749 cierres desde 2023 y niveles mínimos de utilización de capacidad instalada. En ese contexto, las empresas reclaman medidas de alivio y sostienen que el entramado productivo que se pierde difícilmente podrá recuperarse. Fuente: NWArg

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