Viotti defendió los cambios en el plan de pavimentación y ratificó que no vetará la nueva ordenanza
El intendente de Rafaela sostuvo que las modificaciones aprobadas por el Concejo Municipal responden a una discusión legítima sobre financiamiento y plazos, pero remarcó que el plan original también había sido trabajado con vecinos, presidentes vecinales y concejales. Aseguró que el ritmo de ejecución dependerá directamente de lo que se recaude.
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El intendente Leonardo Viotti se refirió a la modificación de la ordenanza de pavimentación aprobada por el Concejo Municipal y aseguró que acompañará los cambios introducidos, salvo que aparezca alguna observación técnica o legal en la revisión final de la norma. Al mismo tiempo, defendió el origen del plan y subrayó que no fue una iniciativa improvisada, sino una propuesta que retomó un proyecto del gobierno anterior, sumó nuevas calles y atravesó un proceso de discusión institucional antes de su puesta en marcha.
“Nosotros empezamos con un plan que había dejado el gobierno anterior, que no se había ejecutado por decisión de ese gobierno, porque se consideraba que no era el momento económico para poder enfrentarlo”, explicó en el aire de RADIO RAFAELA.
Según indicó, una vez transcurrido un tiempo prudencial, la actual gestión resolvió retomar esa idea y ampliarla. “Esperamos un tiempo prudencial y volvimos a la carga con un plan de pavimento en donde incorporamos otras calles y el propio Concejo Municipal incorporó calles”, afirmó.
Viotti rechazó la idea de que el plan se haya elaborado sin consulta previa y remarcó que hubo trabajo territorial en distintos barrios antes de que la ordenanza original fuera votada. “Se hizo un trabajo en territorio, se habló con los vecinos. La mayoría de los vecinos tuvieron la posibilidad de hablar con nosotros”, sostuvo.
Y agregó que, si bien no siempre se logró llegar a todos los domicilios, sí hubo presencia en los sectores involucrados. “Algunos timbres tocamos y no encontramos, pero fuimos a los barrios”, señaló.
Desde su mirada, el respaldo inicial fue mayoritario. “La gran mayoría había expresado su conformidad con la obra, tanto de pavimentación como de repavimentación”, aseguró. Luego, recordó que el paso siguiente fue el tratamiento en el Concejo. “Esto va al Concejo, el Concejo lo aprueba, y sale una ordenanza aprobada por unanimidad. Luego viene a nosotros para ejecutarla”, explicó.
El momento en que aparecieron los cuestionamientos
El intendente ubicó el inicio de los reclamos más fuertes en la etapa del registro de oposición, cuando comenzaron a llegar a los vecinos las liquidaciones proforma con el cálculo estimado de la obra.
“Empieza el registro de oposición y, para eso, se largan las facturas proforma, que son un cálculo estimado de lo que podría llegar a valer la obra. Y es ahí donde empiezan los primeros ruidos”, indicó.
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Según dijo, esa reacción no le resultó ajena a la historia de este tipo de obras en Rafaela. “Históricamente ha pasado cada vez que se realiza un plan de pavimentación: todos quieren el pavimento, pero muchas veces no todos pueden pagarlo”, planteó.
La repavimentación y el fin de la vida útil
Uno de los puntos sobre los que más insistió Viotti fue el estado de muchas calles asfaltadas hace décadas, cuya vida útil, según remarcó, ya está ampliamente vencida. “Hay calles pavimentadas en la década del ochenta donde se realizó una obra que tenía diez años de duración, y ya hace entre veinticinco y treinta años que están vencidas”, afirmó.
Desde esa lógica, consideró que el margen para seguir haciendo reparaciones menores ya se agotó. “Ya no hay arreglo que se le pueda hacer. Cada parche que hacemos es plata tirada. La obra se debe volver a hacer”, sostuvo.
En ese punto, recordó que en otras etapas algunas repavimentaciones pudieron hacerse sin costo para el vecino gracias a aportes externos. “Algún vecino dice que en barrio Los Nogales, unos años atrás, se hicieron cuatro manzanas y no se cobró la repavimentación. Es verdad. Había venido un subsidio de Nación y se utilizó para eso”, señaló.
Pero advirtió que hoy ese escenario no existe. “Si alguien me ayuda a conseguir un subsidio de Nación o un fondo que venga, con gusto dividimos los costos o no lo cobramos. Pero hoy de Nación está viniendo cero pesos”, remarcó.
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Sobre la modificación votada por el Concejo, Viotti afirmó que no tiene objeciones de fondo a la ampliación de cuotas ni a la extensión del registro de oposición. “Ayer se discutió toda esta situación y el Concejo decidió dar más cuotas y extender el registro de oposición. Ningún problema al respecto”, dijo.
Incluso dejó en claro que no piensa frenar esos cambios. “No voy a vetar, salvo que desde Fiscalía, en la revisión legal, encuentren algún error en la redacción de la norma”, afirmó. Y reforzó esa postura: “Yo no tengo ningún problema en avanzar con las modificaciones que ayer se realizaron”.
De todos modos, llamó a tener en cuenta el impacto financiero de esa decisión. “Sepamos que cuanto más cuotas demos, ahora se extendió el plan a ocho años, más dieciséis años para aquellos casos que no puedan pagar la obra en ocho años”, explicó.
“El plan se sostiene con lo que paga el vecino”
Uno de los ejes centrales del planteo del intendente fue que la velocidad de ejecución del plan estará directamente atada al dinero que efectivamente ingrese por el pago de los frentistas. “Nosotros tenemos capacidad operativa para hacer entre 30 y 35 cuadras al año”, señaló.
Según aclaró, el cuello de botella principal no está en los materiales, sino en la mano de obra disponible. “El cuello de botella está dado por la mano de obra, no por el material, porque nuestra planta de hormigón puede producir más”, sostuvo.
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En ese sentido, explicó que, si la recaudación lo permitía, el Municipio tenía previsto acelerar el ritmo mediante contratación externa. “Si la recaudación iba a mayor ritmo que la ejecución que podíamos llevar adelante, ya teníamos un plan que era contratar mano de obra externa”, afirmó.
Y agregó: “El material no era necesario comprarlo, porque lo producimos nosotros para que no se vuelva tan caro”.
Con ese esquema, dijo, podrían haber llegado a una ejecución más veloz. “Teníamos un plan en donde podíamos llegar a hacer hasta cincuenta cuadras al año”, señaló. Pero enseguida marcó el límite: “El plan se sostiene por los propios ingresos de lo que el vecino pague”.
Eso significa, según explicó, que no habrá una fuente extra para empujar el programa más allá de lo que el fondo permita. “Si la gente paga para hacer veinte cuadras al año, vamos a poder ejecutar veinte cuadras al año, porque no tenemos un fondo ni dinero que se deba inyectar de otro lado para ir más rápido”, subrayó.
Un fondo cerrado y plazos más largos
Finalmente, Viotti resumió el funcionamiento económico del sistema con una idea clara: la obra avanzará al ritmo de la recaudación. “Es un fondo cerrado: si se recauda más despacio, se ejecuta más despacio”, afirmó.
Y cerró con una mezcla de deseo político y reconocimiento de las limitaciones reales: “Yo tenía ganas de ir más rápido, quiero llevar las soluciones más rápido a los vecinos”.
En ese marco, recordó que el diseño inicial ya contemplaba facilidades para situaciones especiales, aunque ahora el esquema fue extendido todavía más. “En el plan inicial había planes especiales para personas que tuvieran situaciones que debían ser atendidas, de hasta diez años en principio. Ahora se fue un poquito más. Veremos”, concluyó.
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