“Un fuego para dejar atrás lo negativo”: el sentido de la fogata de San Juan Bautista
El párroco Claudio Badino explicó el sentido del nacimiento de San Juan Bautista, su rol como precursor de Jesús y el significado espiritual de la tradicional fogata en la celebración que se realiza en la Capilla de Rafaela.
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En el marco de la festividad de San Juan Bautista, el párroco de la capilla local, Claudio Badino, reflexionó sobre el sentido religioso de la celebración y repasó la historia bíblica del santo, considerado una figura central dentro del cristianismo.
“Hoy celebramos el nacimiento de Juan Bautista. Él es el primo de Jesús y fue el último gran profeta”, explicó Badino, al referirse al origen de una celebración que combina fe, tradición comunitaria y símbolos populares profundamente arraigados.
La historia bíblica de San Juan Bautista
El sacerdote recordó el relato del Evangelio que vincula a María con Isabel, madre de Juan Bautista. Según explicó, cuando la Virgen recibe el anuncio de que será madre de Jesús, también se entera de que su prima Isabel, ya de edad avanzada, está embarazada.
“María sale a asistirla y acompañarla. Isabel, la prima de la Virgen, es la madre de Juan Bautista”, detalló.
Ese encuentro, remarcó Badino, tiene un fuerte contenido espiritual. De acuerdo con el relato bíblico, al llegar María a la casa de Isabel y saludarla, el niño que llevaba en su vientre reaccionó ante la presencia cercana de Jesús.
“Ni bien escuchó el saludo, el niño saltó de alegría en el vientre”, expresó el párroco, al explicar que ese gesto simboliza el reconocimiento de Jesús incluso antes del nacimiento.
“Preparar el camino para el Señor”
Badino subrayó que la misión central de San Juan Bautista fue anunciar la llegada de Jesús y preparar espiritualmente al pueblo para recibirlo.
“Juan Bautista tuvo la misión de preparar el camino para la llegada del Señor”, señaló.
También recordó que Juan llevó una vida marcada por la austeridad y la oración. Desde joven, según la tradición, se retiró al desierto para prepararse espiritualmente, hasta que comenzó su tarea de predicación.
“Vivió muy austeramente. De joven se fue al desierto a prepararse, a vivir en la oración, y después, ya de grande, se dedicó a predicar”, explicó Badino.
En ese camino, Juan Bautista formó un grupo de discípulos que lo seguían. Sin embargo, su misión no era quedarse en el centro de la escena, sino señalar a Jesús como el verdadero Mesías.
“En un momento lo cruza a Jesús y Juan señala: ‘Ahí está el Cordero de Dios, al que hay que seguir’. Entonces sus discípulos lo dejaron a él y siguieron a Jesús”, relató el sacerdote.
El bautismo de Jesús en el río Jordán
Otro de los momentos centrales de la historia de San Juan Bautista es el bautismo de Jesús en el río Jordán. Badino explicó que ese gesto no respondió a una necesidad personal de Jesús, sino a una forma de cercanía con la humanidad.
“Jesús se acerca para bautizarse, no porque necesitara ser bautizado, sino para solidarizarse con nuestra condición de pecadores”, indicó.
En ese sentido, el párroco diferenció el bautismo de Juan del bautismo cristiano, y recordó las palabras con las que el propio Bautista anunciaba la llegada de alguien superior.
“Él decía: ‘Yo bautizo con agua, pero viene detrás de mí aquel que bautizará con fuego y con el Espíritu Santo’”, recordó.
La fogata de San Juan: tradición y simbolismo
Uno de los aspectos más característicos de la celebración en Rafaela es la tradicional fogata de San Juan, una práctica cargada de simbolismo y de sentido comunitario.
Badino explicó que esta costumbre tiene raíces antiguas. En otros tiempos, cuando nacía una persona importante, se encendían pequeños fuegos en las colinas para anunciar la noticia.
“La fogata tiene ese origen: se encendía un fuego para anunciar que había nacido alguien importante. Tradicionalmente se prende el día anterior a la fiesta del nacimiento, como anuncio de que está por nacer alguien importante”, señaló.
Con el paso del tiempo, el cristianismo tomó esa tradición y le dio un sentido espiritual. La fogata pasó a representar no solo el anuncio de una vida significativa, sino también la posibilidad de renovar el corazón y dejar atrás aquello que cada persona desea abandonar.
“El cristianismo fue tomando las cosas lindas de ese sentido. En la fogata, uno aprovecha para renunciar a las cosas que quiere dejar de lado”, expresó Badino.
Para el sacerdote, el fuego también remite a la acción del Espíritu Santo y a la transformación interior que propone el mensaje de Jesús.
“También tiene ese sentido del fuego, del espíritu nuevo que trae la vida de Jesús y que se va encendiendo en el corazón con el anuncio”, concluyó.

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