Un colombiano se enamoró de Rafaela y volvió 4 años después: “Me gustó mucho la ciudad, sentía que me faltaba conocer más”
El colombiano volvió a la ciudad cuatro años después de haber realizado un intercambio académico en la UNRaf. En esta nueva visita, contó qué lo marcó de Rafaela, valoró la tranquilidad, la amabilidad de la gente y compartió su mirada sobre la cultura argentina, el fútbol, la comida y la importancia de animarse a salir de la zona de confort.
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Miguel Orduz, un colombiano que se encuentra “vacacionando” en Rafaela, regresó a la ciudad después de cuatro años. Su vínculo con este lugar comenzó en 2022, cuando llegó como estudiante de intercambio para cursar un cuatrimestre en la UNRaf, una experiencia que le dejó ganas de volver con más tiempo y otra mirada.
“Hace cuatro años vine para acá. Soy ingeniero industrial en Colombia e hice un cuatrimestre de intercambio en la UNRaf. Me gustó mucho ese cuatrimestre, pero en ese momento estaba muy en plan de estudiante”, contó.
Aquel paso por la ciudad le permitió conocer parte de Rafaela, aunque con el ritmo propio de la vida universitaria. Por eso, esta vez decidió regresar para recorrerla con más calma y reencontrarse con amigos.
“Me hizo falta conocer más. Me gustó mucho la ciudad, lo que alcancé a conocer, pero sentía que me faltaba más. Ahora sí pude venir para acá, esa fue la razón por la cual estoy aquí y la estoy disfrutando mucho”, expresó.
Reencuentros, restaurantes y nuevos recorridos
En estos días, Miguel aprovechó para volver a encontrarse con personas que no veía desde su intercambio y también para disfrutar algunos espacios de la ciudad.
“Ya he ido a uno que otro restaurante, he salido a juntarme con mis amigos que hacía rato no veía, cuatro años ya. Y también tengo planeado ir al norte de Argentina”, señaló.
Su intención es ampliar el recorrido por el país. En su visita anterior había conocido el sur, por lo que ahora quiere vivir una experiencia diferente.
“Quiero ir al norte porque la vez pasada fui a Bariloche, muy al sur. Esta vez quiero ir a Jujuy, Salta y todos esos lugares que me han recomendado”, comentó.
“La tranquilidad me gusta bastante”
Al hablar de lo que más lo atrajo de Rafaela, Miguel destacó el modo de vida de la ciudad, el trato de la gente y un ritmo más pausado que el de las grandes urbes.
“Una de las cosas que más me gustó fue la amabilidad de la gente. No es que allá no seamos amables, pero acá lo son de una manera distinta. También me gustó el clima, a pesar de que hacía bastante frío, y sobre todo la tranquilidad”, explicó.
En ese sentido, reconoció que se siente más cómodo en ciudades de menor escala, donde puede moverse con calma y disfrutar otra dinámica cotidiana.
“Soy más de ciudades quietas que de ciudades gigantes. Prefiero esto. Buenos Aires tiene mucho para hacer, pero es mucho para mí. Siento que la tranquilidad es lo que me gusta bastante”, sostuvo.
La comida, el vino y una diferencia cultural
Durante su estadía, Miguel también pudo acercarse a costumbres argentinas vinculadas a la mesa, como los asados y el vino. Sin embargo, contó que su identidad religiosa también le permitió notar diferencias importantes respecto de Colombia.
“He ido a asados y el vino acá es bastante delicioso. Hay algo en particular: yo soy judío, y el judaísmo acá es muchísimo más grande”, explicó.
A partir de eso, valoró la disponibilidad de productos vinculados a su forma de alimentación y destacó especialmente lo que encontró en Buenos Aires.
“Hay muchos más productos kosher, que forman parte de cómo nosotros nos alimentamos, con ciertas particularidades. En Buenos Aires la comunidad judía es gigante, y eso también me gustó bastante”, agregó.
Boliches, música y formas de vivir la noche
Otro de los contrastes que le llamó la atención fue la vida nocturna. Miguel comparó la música que se escucha en Colombia con la que encontró en Argentina, especialmente en los boliches.
“El tema de los boliches es algo que en Colombia tenemos muy distinto. Primero por la música: nosotros escuchamos salsa, merengue, bachata y reguetón también, pero aquí ponen otro tipo de reguetón, con otro ritmo”, señaló.
También remarcó que, aunque Colombia tiene ciudades muy conocidas por su energía social, en Argentina encontró una manera particular de vivir el encuentro y la alegría.
“Tenemos una ciudad como Medellín, que es muy famosa, y muchas personas van allá precisamente porque la gente es muy feliz y muy servicial. Pero acá también se nota mucho esa forma de ser de las personas, y eso es muy distinto”, expresó.
La pasión argentina por el fútbol
Miguel aseguró que el fútbol fue otro de los aspectos que más le llamó la atención durante su experiencia en el país. Si bien en Colombia también se vive con intensidad, consideró que en Argentina la pasión tiene una fuerza especial.
“Me pasó con el fútbol acá. Nosotros amamos el fútbol, pero la pasión que tienen ustedes es increíble”, afirmó.
Esa mirada forma parte de una experiencia más amplia, atravesada por la curiosidad, las preguntas y la incertidumbre que supone viajar a otro país.
“Obviamente sentí mucha intriga, muchas preguntas: cómo va a ser la experiencia, qué va a pasar, qué me va a salir mal. Pero así es la vida”, reflexionó.
“Hay que aprender a incomodarse”
Sobre lo que le dejó viajar, estudiar en otro país y animarse a volver, Miguel compartió una reflexión vinculada al crecimiento personal. Para él, la clave no está solo en salir de la zona de confort, sino en aprender a transitar la incomodidad inicial.
“Yo digo que hay que aprender a incomodarse. Eso para mí es importante. Es algo que he aprendido mucho en mi vida. Al inicio es un sentimiento raro, pero si sabés que fuiste y que te vas a sentir incómodo, ya es distinto”, sostuvo.
En ese camino, aseguró que las experiencias siempre dejan aprendizajes, incluso cuando no todo sale como estaba previsto.
“Salir de la zona de confort, por supuesto, pero más que todo saber incomodarse un poco. Las experiencias son increíbles, independientemente de cómo te vaya en el viaje. Vas a aprender un montón de cosas y vas a mejorar bastante, sobre todo en experiencias de vida”, señaló.
Amigos, contactos y experiencias que quedan
Finalmente, Miguel destacó el valor de los vínculos que se construyen durante este tipo de experiencias, tanto desde lo personal como desde lo profesional.
“También están los amigos y los contactos. Siento que eso es muy importante. Es una de las cosas a las que más le he podido sacar jugo en mi vida: aprender a hacer contactos”, expresó.
Para él, esos lazos pueden abrir oportunidades inesperadas y acompañar procesos a futuro.
“Los contactos son de las cosas más importantes, aparte del crecimiento personal. Quieras o no, te van a ayudar a futuro, y no sabés cuánto”, concluyó.

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