Semana de la lactancia: “Una madre necesita sentirse acompañada, escuchada y respetada”
La puericultora rafaelina Valentina Franzetti explicó que la lactancia es un proceso de aprendizaje que puede presentar dudas, temores y dificultades. Destacó la necesidad de escuchar el deseo de cada madre, evitar los juicios del entorno y brindar información desde el embarazo hasta el destete.
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En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, la puericultora rafaelina Valentina Franzetti destacó la importancia de acompañar a las familias durante un proceso que, aunque es natural, no siempre comienza ni se desarrolla de una manera sencilla.
La especialista explicó que la puericultura comprende mucho más que la asistencia durante los primeros días posteriores al nacimiento. El trabajo puede comenzar durante el embarazo y continuar durante los primeros años de vida del bebé.
“Las puericultoras acompañamos a las familias desde el embarazo, principalmente en todo lo relacionado con la lactancia. Después seguimos durante su inicio, su desarrollo y las distintas situaciones que pueden surgir”, detalló. La orientación también puede incluir temas como alimentación complementaria, sueño, porteo, apego, emociones y destete, siempre de acuerdo con las necesidades particulares de cada familia.
La lactancia también se aprende
Franzetti cuestionó la idea de que amamantar necesariamente debe ser fácil por tratarse de un proceso natural. “Existe el mito de que tiene que darse de manera sencilla, perfecta y automática. Es cierto que es natural, pero también es un proceso que se aprende”, explicó.
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Durante los primeros días, la madre y el bebé comienzan a conocerse y adaptarse a una experiencia completamente nueva para ambos. “Se necesita paciencia, predisposición y tiempo. Mamá y bebé están conociéndose, por eso es importante mantener la calma y aprender a manejar los miedos y las inseguridades que aparecen”, señaló.
Entre las dudas más frecuentes se encuentran la producción de leche, el agarre del bebé, las posiciones para amamantar y el temor de que no esté recibiendo suficiente alimento.
El peso emocional del puerperio
La puericultora indicó que una parte importante de su tarea consiste en escuchar y contener emocionalmente a las madres. “Muchas veces no podemos resolver todo lo que ocurre alrededor de una lactancia, pero sí podemos acompañar, respetar y escuchar. Hay mamás que necesitan expresar sus deseos y descargarse de toda la carga emocional que llevan”, manifestó.
Durante el puerperio pueden aparecer cansancio, culpa, frustración y temor a no estar cumpliendo con las expectativas propias o ajenas. Por eso, remarcó que el acompañamiento no debe limitarse a indicar una técnica, sino que también debe contemplar cómo está atravesando la experiencia cada mujer.
Franzetti sostuvo que la primera pregunta debe estar relacionada con el deseo de la mujer: saber si quiere amamantar y de qué manera imagina ese proceso. “Lo principal es escuchar el deseo de la mamá. Si quiere dar el pecho, se la acompaña para que pueda hacerlo; si no quiere, esa decisión también debe ser respetada”, afirmó.
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La puericultura también puede intervenir cuando una mujer decide no iniciar la lactancia o necesita interrumpirla por cuestiones personales, laborales o de salud.
“No querer dar el pecho también implica un proceso físico y emocional que debe ser acompañado. Hay medidas que pueden tomarse para que esa lactancia que no continuará no se vuelva dolorosa o genere complicaciones”, explicó. El objetivo es que la familia reciba información y pueda tomar decisiones sin sentirse juzgada.
Los prejuicios existen en todas las decisiones
La especialista advirtió que las madres suelen recibir opiniones contradictorias desde el entorno. Algunas son cuestionadas por amamantar, otras por utilizar fórmula y también existen comentarios sobre la duración de la lactancia.
“Hay prejuicios para todo. Se juzga a quien da solamente el pecho, a quien complementa con fórmula y a quien decide no amamantar. No hay una única experiencia y ninguna decisión convierte a una mujer en una mala madre”, señaló.
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Frases como “tu leche no alcanza”, “el bebé tiene hambre” o “deberías darle fórmula” pueden aumentar las inseguridades durante una etapa de especial sensibilidad. Por ese motivo, Franzetti recomendó acompañar sin imponer experiencias propias ni comparar a una madre con otra.
No todo llanto significa hambre
Otro de los mitos frecuentes es asociar automáticamente el llanto del bebé con la falta de alimento. “Es muy común que, cuando el bebé llora, la primera respuesta sea decir que tiene hambre. Pero no todo llanto es por hambre”, aclaró.
El recién nacido también debe adaptarse a las luces, los sonidos, la temperatura y los estímulos de un entorno completamente diferente al que conocía durante el embarazo. Además, puede atravesar molestias digestivas, necesidad de contacto, cansancio o incomodidad. “Muchas madres se angustian porque el bebé llora y creen que su leche no alcanza. Saber que puede haber muchas otras causas ayuda a tranquilizarlas”, agregó.
El trabajo de la puericultora también incluye herramientas prácticas para favorecer una lactancia cómoda y efectiva. Entre ellas aparecen la revisión de las posiciones, la observación de un agarre profundo, el reconocimiento de las señales tempranas de hambre y la detección de posibles signos de alarma.
“Durante el embarazo podemos hablar de los beneficios de la leche materna, pero también practicar posiciones, explicar cómo observar el agarre y enseñar a reconocer las señales del bebé”, indicó. La información anticipada puede permitir que la familia llegue al nacimiento con mayores herramientas y sepa cuándo es necesario consultar.
El acompañamiento continúa hasta el destete
Franzetti remarcó que la puericultura no interviene solamente durante el inicio. También puede acompañar el momento de cerrar esa etapa. “El destete puede ocurrir por decisión propia, por una cuestión de salud o por circunstancias laborales. También necesita tiempo, respeto y acompañamiento emocional”, explicó.
La vuelta al trabajo suele representar un desafío, ya que los tiempos laborales no siempre coinciden con las necesidades de la madre y del bebé. En esos casos, el objetivo es analizar las posibilidades disponibles y encontrar una organización que sea sostenible para la familia, evitando presiones o exigencias imposibles de cumplir.
Una red que sostenga sin juzgar
La puericultora insistió en que la lactancia no debería recaer únicamente sobre la mujer. La pareja, la familia, el entorno laboral y los profesionales también tienen responsabilidades dentro del proceso. “Una madre necesita sentirse acompañada, escuchada y respetada. Sostener una lactancia también es sostener a la persona que amamanta”, reflexionó.
La Semana Mundial de la Lactancia Materna permite visibilizar sus beneficios, pero también las dificultades que pueden atravesar las familias. “Hay que brindar información, derribar mitos y entender que cada experiencia es diferente. Lo importante es que las decisiones puedan tomarse con acompañamiento, sin culpa y con respeto”, concluyó Franzetti.

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