¿Rompiste el auto por un pozo en la ruta? Qué responsabilidad tienen las concesionarias y cómo reclamar
El abogado Daniel Pedrotti explicó qué ocurre cuando un vehículo sufre daños por baches, animales sueltos, obras mal señalizadas o falta de mantenimiento. Advirtió que la responsabilidad puede alcanzar a concesionarias y organismos públicos, según el camino donde ocurra el hecho, y detalló qué pruebas debe reunir el conductor.
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Circular por rutas nacionales y provinciales en mal estado puede convertirse en un problema que va mucho más allá de una cubierta rota. Baches, huellones, animales sueltos y obras sin señalización adecuada pueden ocasionar importantes daños materiales e incluso provocar siniestros viales con personas lesionadas.
Pero ¿quién debe responder cuando esto ocurre? ¿El conductor tiene derecho a reclamar por los daños sufridos?
En diálogo con Radio Rafaela, el doctor Daniel Pedrotti, de Pedrotti Abogados, explicó cómo funciona el régimen de responsabilidad por el estado de los caminos y brindó recomendaciones para quienes sufren un accidente relacionado con deficiencias en la infraestructura vial.
“La responsabilidad no se limita solamente a las rutas concesionadas. También puede existir en las rutas que no tienen concesión y en el ámbito urbano, donde intervienen los municipios”, señaló.
Quién responde por los daños en una ruta
Pedrotti explicó que es fundamental distinguir si el siniestro ocurrió en una ruta concesionada, en una carretera administrada directamente por el Estado o en una calle municipal.
En las rutas concesionadas por peaje, la relación entre la empresa prestadora del servicio y los usuarios puede quedar comprendida en la Ley 24.240 de Defensa del Consumidor, que contempla obligaciones vinculadas con la seguridad.
“Cuando pagás un peaje, sos consumidor de un servicio. Se establece una relación que implica que puedas circular en condiciones de seguridad”, explicó.
Este criterio ha sido reconocido por la jurisprudencia argentina, que considera que las empresas concesionarias tienen deberes de prevención, conservación y advertencia frente a los riesgos previsibles de la circulación.
En las rutas no concesionadas y en las calles urbanas, en cambio, la eventual responsabilidad corresponde analizarla según la jurisdicción, las normas aplicables y las circunstancias del hecho.
El abogado recordó una experiencia personal que tuvo en Rafaela, cuando su vehículo sufrió daños al caer en un pozo sin señalización.
“En una esquina del barrio Belgrano había agua, no había ninguna señalización y caí en un pozo. Se rompió todo el frente del auto, hice el reclamo y la Municipalidad lo reparó”, relató.
Pozos, animales sueltos y obras mal señalizadas
Entre las situaciones que pueden generar responsabilidad, Pedrotti identificó los pozos profundos, las deformaciones del pavimento, los baches mal reparados y la falta de mantenimiento.
También mencionó los inconvenientes que pueden provocar las obras viales cuando no cuentan con advertencias suficientes para los conductores.
Como ejemplo, recordó un accidente ocurrido en un acceso a Sunchales, donde una obra de construcción de una rotonda tenía elementos de señalización que fueron desplazados por el viento.
Según relató, el episodio ocasionó daños a vehículos y afectó también a una persona que circulaba en motocicleta.
Otro riesgo frecuente es la presencia de animales sueltos sobre la calzada.
“Los animales sueltos son un problema reiterado. Las concesionarias tienen vehículos que recorren las rutas y también reciben avisos en los peajes, por lo que pueden tomar conocimiento de esas situaciones”, explicó.
En estos casos, la eventual responsabilidad debe evaluarse a partir de las obligaciones de prevención, el conocimiento del peligro y las medidas adoptadas para evitar el siniestro.
Qué hacer inmediatamente después de romper el vehículo en un pozo
Para Pedrotti, reunir pruebas en el momento del hecho es uno de los aspectos más importantes para iniciar un reclamo.
La primera recomendación es detenerse en un lugar seguro y documentar los daños, siempre que hacerlo no represente un riesgo para los ocupantes ni para otros conductores.
“Lo primero es obtener fotografías inmediatamente. Hay que documentar tanto el bache como el vehículo, procurando que queden registrados el día y la hora”, indicó.
El abogado también aconsejó identificar posibles testigos que puedan respaldar cómo ocurrió el episodio. Puede tratarse de una persona que viajaba en el vehículo o de alguien que haya presenciado lo sucedido.
“No hay que irse a la casa y volver al día siguiente a sacar la foto. La documentación tiene que hacerse en el momento del accidente”, insistió.
Es importante conservar, además, los comprobantes de gastos, los presupuestos de reparación y toda comunicación relacionada con el hecho.
Cómo iniciar un reclamo contra una concesionaria
Cuando el daño se produce en una ruta concesionada, Pedrotti recomendó presentar primero el reclamo ante la empresa responsable del corredor vial.
El trámite puede incluir una descripción del hecho, imágenes del lugar, datos del vehículo y un presupuesto de reparación elaborado por un taller.
“Hay que hacer presupuestar los daños. Que sea un presupuesto razonable, bien confeccionado, de un taller conocido, e iniciar el proceso de reclamo”, explicó.
Si la empresa no ofrece una respuesta satisfactoria, el abogado aconsejó buscar asesoramiento jurídico para evaluar los pasos siguientes.
“Si pasan 30, 40 o 45 días y el reclamo no es atendido, hay que recurrir a un abogado para que intime y, eventualmente, avance con una negociación o un reclamo judicial”, señaló.
Ese período fue mencionado por Pedrotti como una recomendación práctica, no como un plazo legal único aplicable a todos los casos. Los tiempos y procedimientos pueden variar según la concesión y el organismo involucrado.
La responsabilidad también puede alcanzar a municipios y provincias
El abogado subrayó que los problemas de mantenimiento no se limitan a los corredores con peaje.
En calles urbanas, por ejemplo, pueden registrarse baches sin señalizar, pozos cubiertos por agua o caídas de árboles sobre vehículos, situaciones que eventualmente pueden dar lugar a reclamos contra la administración responsable.
En las rutas provinciales y nacionales que no están concesionadas, también puede corresponder analizar la responsabilidad del organismo encargado de su mantenimiento y conservación.
Sin embargo, no todo daño sufrido en una ruta genera automáticamente una obligación de indemnizar. Es necesario analizar las circunstancias, la causa del siniestro y la relación entre el peligro existente y el perjuicio producido.
Para Pedrotti, la principal recomendación es no resignarse ante un daño ocasionado por una posible deficiencia vial.
“Hay que documentar inmediatamente el accidente, reunir las pruebas y realizar el reclamo correspondiente”, resumió.
De esta manera, una situación que muchas veces termina con un gasto importante para el conductor puede convertirse en un reclamo formal, siempre que existan elementos suficientes para establecer la responsabilidad de quien debía conservar la vía en condiciones de seguridad.

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