Puentes de fideos: la UTN Rafaela vuelve a poner a prueba el ingenio de los estudiantes
Más de 30 estructuras y alrededor de 120 participantes formarán parte de una nueva edición del tradicional desafío. Los equipos deberán construir puentes exclusivamente con fideos y un pegamento permitido, respetando estrictas medidas y pesos antes de someterlos a una prueba de carga hasta su rotura.
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Fideos, pegamento, cálculos estructurales y mucho ingenio. La Universidad Tecnológica Nacional vuelve a ser protagonista de una particular competencia en la que estudiantes universitarios y de escuelas técnicas deberán demostrar cuánto peso puede soportar un puente construido con materiales tan simples como frágiles.
Sergio Pairone, profesor a cargo de la actividad, y Daniel Andereggen, estudiante, explicaron los detalles de una propuesta que alcanza su 12ª jornada y que fue creciendo hasta convertirse en un concurso de alcance nacional.
“El evento es un concurso de puentes de fideos. Comenzó en la UTN San Francisco como una actividad entre cátedras y después fue creciendo”, explicó Pairone.
Con el tiempo se incorporó la UTN Rafaela a la organización y, después de la pandemia, la iniciativa alcanzó una dimensión mayor.
“Le dimos un carácter nacional. Este sería el tercer Concurso Nacional y vienen participantes de distintos lugares”, señaló el docente.
El desafío: construir un puente de menos de 500 gramos
La consigna parece sencilla, pero detrás de cada estructura existe un importante trabajo de diseño y cálculo.
Los participantes deben fabricar un modelo estructural de puente utilizando fideos, respetando las condiciones establecidas en el reglamento.
La distancia entre los apoyos debe ser de 50 centímetros, mientras que la estructura no puede superar los 20 centímetros de altura ni los 20 centímetros de ancho.
Además, existe otra condición fundamental: el puente completo no puede pesar más de 500 gramos, equivalente al contenido de un paquete de fideos.
Para unir las diferentes piezas solamente está permitido utilizar cianoacrilato como adhesivo.
“Ellos diseñan ese modelo estructural, hacen distintos ensayos del material y llegan al evento con su puente. Se presenta, se evalúan las medidas, el peso y después se lo ensaya hasta la rotura”, detalló Pairone.
¿Cuánto puede aguantar un puente de fideos?
Una vez superada la revisión reglamentaria llega el momento más esperado: la prueba de resistencia.
La estructura recibe progresivamente una carga en su parte central hasta que finalmente colapsa. Una celda de carga permite registrar cuál fue el peso máximo soportado.
Y los resultados pueden sorprender.
Pairone explicó que muchas estructuras pesan solamente entre 300 y 350 gramos, pero algunas consiguieron superar ampliamente su propio peso.
“Han llegado a superar los 100 kilos”, destacó.
A partir de la relación entre el peso de la estructura y la carga soportada se establece su eficiencia y se determina la clasificación dentro de la competencia.
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Dos categorías con diferentes exigencias
La edición contará con una categoría para estudiantes secundarios y otra para universitarios.
En el caso de las escuelas técnicas, se evaluará principalmente que la estructura consiga soportar la mayor carga posible utilizando el menor peso, obteniendo así un índice de eficiencia.
Para los universitarios, en cambio, las exigencias son mayores.
Además de construir el puente, deben presentar cálculos que respalden el diseño estructural y trabajar con un objetivo de resistencia determinado.
Según explicó Pairone, para esta categoría se plantea como referencia que la estructura pueda resistir una carga de 50 kilos.
La incorporación de las escuelas secundarias se produjo a partir del crecimiento del concurso nacional, permitiendo que alumnos que todavía no comenzaron una carrera universitaria puedan enfrentarse también al desafío.
Más de 30 puentes y alrededor de 120 participantes
La convocatoria ya cuenta con más de 30 modelos estructurales inscriptos y los organizadores estiman una participación cercana a las 120 personas.
Pairone indicó que ya existen equipos anotados provenientes de San Francisco, Villa María, Santa Fe y Rafaela, entre otros lugares.
La UTN Rafaela también contará con representantes propios, incluidos estudiantes de Ingeniería Civil.
“Terminás de entender lo que ves en clases”
Para los alumnos, la competencia tiene además un fuerte componente académico.
Daniel Andereggen ya participó anteriormente del desafío y destacó que la construcción del puente permite trasladar a una experiencia concreta muchos de los conceptos que se estudian en el aula.
“Como alumno, terminás de entender todo lo que ves en clases. Es esa parte práctica que por ahí nos falta y con esto terminás de comprenderla”, explicó.
Andereggen recordó que participó por primera vez en San Francisco y que posteriormente volvió a competir. En una de esas experiencias, junto con su equipo, consiguió alcanzar el segundo puesto.
También señaló que otros compañeros de la institución obtuvieron primeros y segundos lugares en ediciones anteriores.
Un trabajo artesanal que también exige coordinación
Aunque detrás de cada puente existen cálculos y conocimientos de ingeniería, el armado sigue teniendo una característica completamente artesanal.
Los estudiantes deben seleccionar los fideos, preparar las diferentes partes y unir cada pieza procurando mantener la precisión necesaria para que la estructura responda como fue proyectada.
“Es un trabajo artesanal. Es bastante pesado hacerlo y, si querés hacerlo prolijo, lleva bastante tiempo”, contó Andereggen.
Los participantes suelen organizarse en equipos de dos, tres o cuatro integrantes, por lo que la coordinación entre compañeros también forma parte del desafío.
Para Andereggen, esa combinación entre teoría, práctica y trabajo grupal es justamente uno de los principales valores de la propuesta.
Así, una actividad que comenzó como un ejercicio entre cátedras terminó transformándose en un concurso nacional capaz de reunir a estudiantes de diferentes ciudades alrededor de un mismo desafío: descubrir hasta dónde puede resistir una estructura construida únicamente con fideos, cálculos y creatividad.

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