Ola de estafas en Rafaela: "Ya no son las personas mayores las que caen en los fraudes"
La encargada de la Oficina Municipal de Defensa del Consumidor explicó cuáles son hoy los fraudes más frecuentes, cómo prevenirlos y en qué casos el organismo puede intervenir
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La Oficina Municipal de Defensa del Consumidor viene siguiendo de cerca una problemática que creció con fuerza en los últimos años: las estafas y los fraudes digitales. Así lo explicó Betania Albrecht, encargada del área, quien repasó cuáles son hoy los reclamos más frecuentes, qué cuidados hay que tener al operar por medios electrónicos y hasta dónde puede actuar el organismo cuando una persona resulta perjudicada.
Albrecht recordó que la oficina tiene una larga trayectoria en la ciudad. “La Oficina de Defensa del Consumidor surgió en el 2002”, señaló, y remarcó que tuvo “un crecimiento exponencial en los últimos 12 años aproximadamente”.
En cuanto a su función, explicó que interviene en todo lo que tenga que ver con una relación de consumo para uso personal o familiar. Eso abarca una enorme variedad de situaciones: “Desde un servicio de medicina prepaga, hasta una compra en el supermercado, una compra digital online, un servicio de transporte, de turismo, telecomunicaciones, cuestiones bancarias”, enumeró. Incluso mencionó que también reciben reclamos vinculados con “alquileres para vivienda personal”.
Las compras digitales, al tope de los reclamos
Según indicó, hoy el principal foco de conflicto está en el mundo online. “En el número uno del ranking están los incumplimientos en las compraventas digitales”, afirmó.
Dentro de ese universo, aclaró que no todos los casos son iguales. “A veces derivan en estafa, otras veces son simples incumplimientos”, explicó. Y detalló distintos escenarios posibles: “Desde que te llega un producto que no es el que pediste, hasta que te llegue fallado, hasta que no te llegue el producto, o hasta que te estafaron”.
Junto con ese tipo de reclamos, también aparecen con frecuencia los vinculados a servicios financieros y de seguros. Allí, dijo, el panorama se volvió más complejo con el crecimiento de las billeteras virtuales.
Billeteras virtuales, un terreno más difícil
Albrecht planteó una diferencia importante entre los bancos tradicionales y las nuevas herramientas digitales de pago. “Una cosa son las entidades bancarias, que están sujetas a las normativas del Banco Central”, señaló. En esos casos, explicó, “hay forma de avanzar para proteger los derechos de las personas”.
Pero la situación cambia con las billeteras virtuales. “Es más compleja”, advirtió. Según explicó, hoy se intentan aplicar “por analogía criterios que se aplican a las entidades bancarias, pero no es lo mismo”.
A eso se suman también reclamos por servicios de administración de pagos, es decir, plataformas o sistemas a través de los cuales la gente paga sus cuentas. “Mucho conflicto con eso últimamente”, resumió.
El auge de las estafas desde la pandemia
Para Albrecht, el punto de quiebre fue el período de pandemia. “El tema de las estafas y de los fraudes digitales, virtuales, fue algo que comenzó en la pandemia y fue incrementando”, explicó.
Y desarmó una idea bastante instalada: que quienes más caen son los adultos mayores. “La mayoría de las personas que caen no son adultos mayores”, aseguró.
Por el contrario, sostuvo que quienes están permanentemente conectados son muchas veces los más expuestos. “Los adultos mayores, en general, tienen más cuidado y utilizan menos los medios digitales”, indicó. En cambio, advirtió: “El resto de las personas que transferimos dinero, pagamos cuentas y estamos todo el tiempo manejando el teléfono, somos más susceptibles de caer”.
Qué hacer para no caer en una estafa
En ese contexto, Albrecht remarcó algunas recomendaciones básicas que, dijo, nunca hay que olvidar. La principal tiene que ver con las llamadas o mensajes que aparentan provenir de organismos oficiales o bancos. “No te van a llamar del banco, no te van a llamar de ANSES ni de ninguna entidad estatal”, afirmó.
También alertó sobre los intentos de engaño que usan logos o imágenes similares a las de empresas reales. “Ni aun cuando te llamen con la fotito o con el supuesto logo de determinada empresa”, señaló.
Frente a eso, recomendó verificar siempre la autenticidad de las cuentas. “Hay que chequear que tengan el tilde, que sean cuentas verificadas”, dijo. Y agregó: “Vos vas a saber si estás hablando con la empresa realmente, si la cuenta está verificada”.
El error de buscar reclamos en Google
Otro de los errores frecuentes, según contó, aparece cuando una persona ya tuvo un problema y quiere hacer un reclamo. “Mucha gente cae porque quiere reclamar y busca en Google ‘denunciar’ o ‘reclamar a…’”, explicó.
El riesgo es que allí pueden aparecer enlaces falsos o páginas montadas únicamente para engañar. “Y ahí les salta cualquier contenido”, advirtió.
Por eso insistió en que siempre hay que moverse dentro de los canales oficiales. “Hay que entrar dentro de la propia aplicación, las páginas oficiales y demás”, recomendó.
Cuándo puede intervenir Defensa del Consumidor
Finalmente, Albrecht aclaró que no todos los casos pueden ser abordados por la oficina. “Si son cuentas fantasmas creadas absolutamente para estafar, la vía es pura y exclusivamente penal”, sostuvo.
En esas situaciones, explicó, Defensa del Consumidor no tiene herramientas de intervención directa. El organismo sí puede actuar “cuando hay una entidad bancaria, una billetera virtual, un empresario, un emprendedor, una pyme, alguien como proveedor a quien le puedas reclamar”.
Es decir, cuando del otro lado existe un proveedor o una empresa identificable dentro de una relación de consumo. Allí sí se puede avanzar por la vía administrativa. Pero cuando se trata de una estructura montada exclusivamente para delinquir, la respuesta debe buscarse en la Justicia penal.

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