“No es la cámara, sino la mirada que uno le da”: cuando la fotografía va más allá de la técnica
En el marco de la celebración del 19 de agosto, la fotógrafa Ruth Theler repasó el origen de la fecha, la transformación de la actividad a partir de las nuevas tecnologías y el valor que mantiene la mirada profesional. “No es la cámara, sino cómo uno decide mostrarle al mundo lo que está viendo”, sostuvo.
:format(webp):quality(75)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2026/08/frotografia.webp)
Cada 19 de agosto se celebra el Día Mundial de la Fotografía, una fecha que invita a reconocer tanto la evolución técnica de esta disciplina como su capacidad para conservar recuerdos, registrar épocas y construir nuevas formas de expresión artística. Para Ruth Theler, fotógrafa y docente, la historia demuestra que cada avance tecnológico modificó la manera de hacer fotografías, pero nunca eliminó la necesidad de una mirada detrás de la imagen.
La profesional explicó que la conmemoración está vinculada con la presentación del daguerrotipo en Francia y con la decisión de liberar su utilización para que aquella innovación pudiera extenderse por el mundo. En Argentina y otros países de Latinoamérica, agregó, el 21 de septiembre también se recuerda el Día del Fotógrafo, relacionado con la llegada de aquella técnica al continente.
De la primera cámara al celular
Theler suele abordar estos procesos históricos en los cursos de fotografía que dicta. Uno de los aspectos que más le interesa trabajar es cómo las sucesivas innovaciones fueron modificando no solamente los dispositivos, sino también la relación de las personas con la imagen.
“Cada nueva tecnología transforma la fotografía, pero también cambia su uso. Siempre aparece primero el miedo de pensar: ‘esto te va a sacar el trabajo’. Pero el fotógrafo no va a desaparecer, de la misma manera que no desapareció el pintor”, reflexionó.
La expansión de los teléfonos celulares volvió cotidiana una práctica que décadas atrás requería equipos específicos. Sin embargo, para la fotógrafa, disponer de una cámara en el bolsillo no reemplaza necesariamente la sensibilidad, la formación o la capacidad de construir una imagen.
Por eso, incluso sus cursos pueden realizarse utilizando un celular. “No es la cámara, sino la mirada que uno le da a lo que está viendo y cómo cree que puede mostrárselo al mundo. La técnica está detrás de cualquier dispositivo, desde las primeras cámaras hasta lo que tenemos ahora”, explicó.
Eventos donde el fotógrafo sigue siendo necesario
La posibilidad de producir imágenes de buena calidad con dispositivos cada vez más accesibles tampoco eliminó la necesidad de contratar profesionales. Theler señaló que siguen existiendo eventos, retratos y producciones en los que el trabajo del fotógrafo resulta fundamental.
“Hay sesiones que quizá se pueden hacer con un celular, sí, pero también hay un regreso a la cámara y a otras formas de hacer fotografía”, indicó. Para ella, cada nueva herramienta amplía las posibilidades de producción, mientras que el diferencial profesional continúa estando en qué se observa, cómo se compone y qué se busca transmitir.
Ese fenómeno convive además con un renovado interés por formatos analógicos. Así como volvió el vinilo dentro de la música, Theler observa una búsqueda de elementos tangibles también dentro de la fotografía.
“El rollo se está produciendo nuevamente. Hay cosas que no desaparecen, sino que vuelven de otra manera”, señaló.

La fotografía como documento de una época
Antes de consolidarse como una expresión artística, la fotografía adquirió una enorme importancia por su valor documental. Una imagen puede ofrecer información sobre un momento histórico incluso a partir de detalles que en principio parecen secundarios.
Theler destacó que una fotografía antigua permite observar la ropa, los colores, las características del papel, los objetos y las costumbres de determinado período. Todos esos componentes se transforman con el paso del tiempo en pistas sobre el contexto en el que la imagen fue realizada.
“Cuando agarrás una foto de cuando eras chico, primero aparecen los colores y ya te empiezan a hablar de una época. Después mirás la ropa, los objetos, si la fotografía era brillosa o no. Cada detalle termina contando algo”, explicó.
Ese lenguaje visual también tuvo una influencia decisiva sobre otras disciplinas. La fotografía, sostuvo, se encuentra estrechamente vinculada con el desarrollo posterior del cine y la televisión, además de compartir recursos compositivos con la pintura.
Del blanco y negro al color como elemento de composición
La incorporación del color representó otro de los grandes cambios dentro de la disciplina. En sus comienzos, las posibilidades expresivas estaban concentradas principalmente en la iluminación, el contraste y las diferentes tonalidades del blanco y negro.
Con la fotografía a color apareció una nueva herramienta para construir el sentido de una imagen. “El color empezó a tener otro componente dentro de la composición. Ya no era solamente registrar lo que había, sino utilizarlo también para construir la fotografía”, señaló Theler.
Antes de que las técnicas en color se generalizaran, incluso existieron fotografías que eran coloreadas manualmente, evidenciando desde muy temprano el deseo de incorporar esa dimensión visual.
El retrato y la fotografía macro, entre sus preferencias
A la hora de elegir dentro de las múltiples posibilidades que ofrece la profesión, Theler reconoció que siente una especial atracción por el retrato. La posibilidad de construir conceptualmente una imagen de una persona es uno de los desafíos que más la movilizan.
“A mí el retrato me gusta muchísimo. Poder hacer un buen retrato conceptual de una persona es algo que me motiva bastante”, contó.
En los últimos tiempos también comenzó a profundizar su interés por la macrofotografía, que permite registrar pequeños elementos y detalles que muchas veces pasan inadvertidos a simple vista. “Veo una hormiga haciendo algo y ya me quiero tirar al piso para perseguirla. El macro me está atrapando bastante”, relató.
Su vínculo original con el mundo audiovisual, además, estuvo relacionado con el deseo de estudiar cine. Esa influencia permanece presente en su interés por la creación de personajes, las puestas en escena y la construcción de imágenes planificadas.
De hacer fotografías a enseñar a mirar
Con el paso del tiempo, Theler encontró otra faceta dentro de su profesión que actualmente ocupa un lugar central: la enseñanza. Más allá de continuar produciendo imágenes, asegura que hoy una de sus mayores motivaciones es transmitir conocimientos y acompañar a otras personas para que desarrollen su propia mirada.
La democratización de las cámaras, lejos de reducir el valor de la fotografía, multiplicó las posibilidades de experimentar con ella. El desafío, según su perspectiva, está en comprender que obtener una imagen y construir una fotografía con intención no necesariamente son la misma cosa.
En el Día Mundial de la Fotografía, la reflexión vuelve así al punto que atraviesa toda la historia de la disciplina: los equipos pueden transformarse, las tecnologías pueden avanzar y las imágenes pueden producirse cada vez más rápido, pero detrás de una buena fotografía continúa existiendo una mirada capaz de decidir qué vale la pena conservar y cómo contarlo.
Mirá la nota completa acá:

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión