Murió Antonio Fassi, el rafaelino que le cantaba a sus vecinos y dejó una huella imborrable en la música local
Músico, docente y escritor, tenía 83 años y era conocido por compartir el canto lírico desde la vereda de su casa. Su partida generó profundo pesar en Rafaela.
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En la tarde de este martes 10 de febrero se conoció el fallecimiento de Antonio Fassi, reconocido músico, docente y escritor rafaelino, cuya figura despertó una enorme tristeza entre vecinos, alumnos y amantes de la música.
Fassi, conocido también como “El Loco de la volanta” se había convertido en un personaje entrañable de la ciudad por sus cantos casi a capella desde la vereda de su casa, donde solía reunir a quienes compartían su pasión por el canto.
Sus restos serán velados en la Sala 1 de Caronte, mientras que la cremación está prevista para el miércoles 11, a las 10:00, en el Crematorio Réquiem de San Jorge.
A lo largo de su vida, Antonio Fassi dedicó más de ocho décadas al arte. Desde su hogar en Rafaela organizaba encuentros abiertos, donde vecinos y alumnos compartían la experiencia del canto lírico. En una entrevista con Radio Rafaela, había definido ese espacio como “un granito de arena para mejorar en algo, aunque sea en el canto, porque la música no tiene edad”.
“No tengo muchos alumnos, pero más no puedo tener: 11, 12, 13, 15, depende de la situación de cada uno”, contaba entonces, con la humildad que lo caracterizaba.
Una de sus postales más recordadas era la de los “miniconciertos” improvisados en la vereda de su casa. Allí, junto a sus alumnos, Fassi sacaba el canto a la calle para quienes no tenían la posibilidad de presentarse en un escenario formal.
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“La mayoría de la gente es grande y no tiene posibilidades de actuar en público. Entonces nos pusimos con uno de los alumnos que viene acá y dijimos: ¿por qué en vez de cantar en esta pieza no salimos a la calle y cantamos a la calle?”, relató en aquella charla.
Muchos de sus alumnos tenían entre 50 y 70 años y encontraban en ese espacio la posibilidad de concretar un deseo postergado. “Algunos quieren satisfacer un gusto que a lo mejor no tuvieron desde hace muchos años y nunca lo pudieron hacer, por razones de la vida”, explicaba.
Con una mirada profunda sobre la enseñanza, Fassi sostenía que “la enseñanza del canto es un proceso muy largo. Es un instrumento que hay que prepararlo física, mental y espiritualmente, porque acá no hay vuelta de hoja: lo que sale por la boca salió y no vuelve más”.
Incluso a los 82 años seguía firme en su convicción: “Uno trata siempre de agregar un granito de arena a lo que pueda para mejorar, para que sea útil”. Su frase final resume su legado: “La música no tiene edad”.

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