Monseñor Pedro Torres: "detrás de cada situación de calle, hay historias con dolores muy grandes"
Monseñor Pedro Javier Torres, Obispo de la Diócesis de Rafaela, compartió su reflexión sobre la compleja situación de las personas que viven en la calle, un tema que, según el, está lleno de historias personales cargadas de dolor y sufrimiento.
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En su experiencia, muchas de estas personas enfrentan situaciones extremas que a veces se vinculan con procesos internos de autocastigo o dolor profundo.
“Es un tema muy complejo, yo vengo de otras ciudades donde hay muchas situaciones, donde detrás de cada una de esas situaciones de calle, hay historias con dolores muy grandes", aseguró Monseñor Torres. "Me ha pasado tener contacto con gente que vivía en situación de calle, que hasta lo vivían como una especie de autocastigo o de un modo de afrontar dolores y enojos con la vida muy grandes", agregó.
El Obispo destacó que, a pesar de los esfuerzos de las autoridades para abordar esta problemática, algunas personas no se dejan ayudar. “Hay lugares, pero sabés que te van a hacer un estudio médico, que es lógico, y algunos no lo quieren”, relató Torres, señalando la resistencia de algunos a recibir asistencia. En este contexto, mencionó el trabajo del padre Alejandro en la catedral, quien ha sido un referente para muchos de estos individuos, hasta el punto de ser llamado "papá" por algunos de ellos, a pesar de las tensiones que surgen en este entorno.
La situación, según Torres, es compleja, pues involucra problemas psiquiátricos, familiares y de drogadicción. "Una situación es que hay problemas psiquiátricos, hay problemas de droga, hay problemas familiares, entonces no se puede dar una solución sin trabajo de campo y asistentes sociales que atiendan cada situación", expresó.
Torres recordó una experiencia vivida durante su tiempo en Córdoba, donde un sacerdote decidió crear un refugio más flexible para las personas en situación de calle, entendiendo que no todos querían vivir bajo las condiciones que les imponían. "Hizo un tinglado, porque se daba cuenta que si les pedía vivir en condiciones más higiénicas, no lograba que se refugiaran", recordó Torres, resaltando la importancia de ofrecer un espacio donde cada persona pudiera elegir cómo vivir.
El Obispo también mencionó la existencia de asentamientos precarios en las cercanías de Rafaela, donde la gente vive en condiciones de vulnerabilidad, sin acceso a servicios básicos como electricidad o agua. “Acá hay asentamientos muy serios que no tienen luz ni agua”, comentó Torres, añadiendo que muchas de estas personas tienen un notable espíritu de trabajo y alegría, a pesar de sus dificultades.
El Obispo destacó también el trabajo de Cáritas y otras instituciones locales que intentan dar respuesta a esta problemática, mencionando el hogar Nazareth, que alberga a familiares de enfermos que no pueden regresar a sus pueblos. “Con el nuevo hospital, yo anhelo que haya un transporte que los traiga”, expresó Torres, refiriéndose a los esfuerzos necesarios para conectar a las personas con los servicios básicos de salud.
"Son desafíos que no me toca resolverlos a mí, pero que uno anhela que tengan respuesta", concluyó el Obispo, dejando abierta la reflexión sobre la necesidad de una acción coordinada y solidaria para resolver una de las problemáticas más complejas que enfrenta la sociedad.

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