Matías Dunki y el segundo que le cambió la vida: “Los vínculos cercanos me dieron la fuerza para poder salir"
Tras una emotiva charla donde repasó el accidente que cambió su vida el 21 de diciembre de 2023, el rafaelino contó cómo atraviesa su rehabilitación, el valor de los vínculos y el regreso al trabajo. “Lo más importante que uno tiene es la cabeza”, afirmó.
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La historia de Matías Dunki conmovió a Rafaela. Después de haber brindado una charla titulada “El segundo que dividió mi vida”, el rafaelino repasó las sensaciones que le dejó ese encuentro y volvió a compartir parte del camino que inició tras el accidente sufrido el 21 de diciembre de 2023, cuando su vida cambió de manera drástica.
La actividad superó ampliamente las expectativas iniciales. Según contó, junto a su psicóloga habían pensado en una convocatoria cercana a las 150 personas, pero la respuesta fue mucho mayor.
“La verdad que cumplió ampliamente las expectativas. Pensamos que con 150 personas íbamos a andar más que bien y pasamos ampliamente esa cantidad. Fue una noche muy emotiva, muy emocionante”, expresó.
Matías destacó que durante la charla se reencontró con muchas personas conocidas y también con otras que, aunque no lo trataban personalmente, estaban al tanto de su situación y quisieron acercarle su apoyo.
“Me encontré con mucha gente conocida y con mucha gente que por ahí no conocía, pero sabía de mi situación. Me hicieron llegar su apoyo y su fuerza para seguir adelante”, señaló.
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El accidente que cambió todo
El título de la charla sintetiza lo que ocurrió aquella mañana de diciembre. Matías vivía en barrio Mora, en la última calle de la ciudad, y se dirigía a su trabajo cuando, al llegar a una esquina, se encontró de frente con dos caballos cruzando la calle.
“Miré hacia la derecha, que era el único lugar por donde podía venir algún auto o alguna moto. Cuando volví a mirar hacia adelante, me encontré con dos caballos cruzando la calle. Y pasó lo que pasó”, recordó.
Tras el accidente, fue intervenido quirúrgicamente en el Hospital de Niños Orlando Alassia de Santa Fe. En un primer momento, la operación salió bien, pero con el paso de los días su cuadro se complicó.
“No podía respirar por mis propios medios y mis padres decidieron trasladarme a Buenos Aires en un avión sanitario”, relató.
Mientras él permanecía internado y sin conocer en detalle lo que ocurría afuera, en Rafaela se generó una gran movida solidaria y una fuerte preocupación de la comunidad por su estado de salud.
“En ese momento yo no estaba enterado de todo lo que se vivía afuera. Después me fueron contando que tuvo una gran repercusión todo lo vivido”, contó.
Una lesión medular y una nueva vida
Matías sufrió una lesión medular C5, una afección que modificó profundamente su movilidad y sensibilidad corporal. Con claridad, explicó qué implica esa lesión y cómo impactó en su día a día.
“La médula es la que conecta el cerebro con todas las partes del cuerpo. Depende de dónde tengas la lesión, vas a sentir más o menos cosas. Mi lesión es bastante alta, entonces desde el pecho hacia abajo prácticamente no siento nada”, detalló.
Actualmente conserva movilidad en los brazos, aunque no completamente en manos y dedos. “He perdido la posibilidad de sujetar cosas”, explicó.
Sin embargo, destacó que la rehabilitación le permitió recuperar capacidades y avanzar día a día.
“Con la rehabilitación, de a poco, día a día, hemos recuperado bastantes cosas. Es una lucha constante”, afirmó.
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“Lo más importante que uno tiene es la cabeza”
Uno de los mensajes centrales que Matías compartió fue la importancia de la fortaleza mental para atravesar una situación de este tipo.
“Lo más importante que uno tiene es la cabeza. Al quedar lo más consciente posible, uno se agarra de ahí”, sostuvo.
Reconoció que no siempre fue fácil, especialmente durante su estadía en Buenos Aires, donde atravesó momentos de mucha angustia e incertidumbre.
“Por momentos me sentí muy golpeado, con pocas ganas, más que nada en Buenos Aires, porque realmente sentía que no podía salir”, expresó.
En ese proceso, los vínculos fueron fundamentales. Su familia, sus amigos, su esposa, sus hijos y muchas personas de la comunidad le dieron la fuerza necesaria para seguir adelante.
“Los vínculos cercanos me dieron la fuerza para poder salir. Mi viejo, mis amigos, mi señora, mis hijos, que eran tan chicos y por ahí no entendían lo que le estaba pasando a papá. La presencia de ellos fue un empujón grandísimo”, remarcó.
Atlético, el fútbol y una vida ligada al deporte
Antes del accidente, Matías tuvo una vida muy vinculada al deporte, especialmente al fútbol y a Atlético de Rafaela. Primero como jugador y luego como entrenador, construyó allí una parte importante de su historia personal.
“Transité una infancia y una adolescencia muy lindas, acompañadas por mi familia y por los amigos que formé en Atlético. Ya son más de 30 años vinculado a esta institución, primero como deportista y después como entrenador”, recordó.
También evocó el momento inmediato posterior al accidente, cuando una persona se acercó a asistirlo y él alcanzó a pedirle que llamara a su padre.
“Tuve una sensación de hormigueo fuerte en todo el cuerpo. Después le dije a esa persona el número de teléfono de mi papá y ya no sentí prácticamente más desde el pecho para abajo”, contó.
A pesar de lo vivido, aseguró que intentó no quedarse detenido en ese instante.
“Uno pudo salir adelante. No me quedé con ese momento. Rápidamente di vuelta la página y entendí que la vida sigue. Tengo una familia, tengo dos hijos, y me aferro mucho a eso”, afirmó.
Un relato construido con ayuda
La charla que brindó Matías fue el resultado de un trabajo colectivo junto a profesionales y personas cercanas. Destacó especialmente el acompañamiento de Valeria, su psicóloga, y de quienes colaboraron para poner en palabras una experiencia difícil de narrar.
“Valeria, mi psicóloga, Agustín Castro y María Peña fueron clave en todo esto que se armó”, señaló.
Dunki recordó que, al contarle a su psicóloga todo lo vivido, ella se emocionó y le planteó la importancia de compartir su historia.
“Me acuerdo de contarle a Vale todo lo que viví y verla emocionada. Me dijo que era muy fuerte todo lo que había pasado y que estaría bueno difundirlo”, contó.
El objetivo fue también agradecer a todas las personas que estuvieron pendientes de su evolución y acompañaron a su familia durante los momentos más difíciles.
“Tratamos de llegar a esas personas que estuvieron tan atentas conmigo y con mi situación, y agradecerles por el apoyo incondicional que tuve”, expresó.
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El regreso al trabajo y la rutina actual
Desde enero de este año, Matías volvió físicamente a trabajar en el corralón donde se desempeñaba antes del accidente. Actualmente cumple tareas por la mañana, de 8 a 12, colaborando desde la oficina, con la computadora y en atención al cliente.
“Volví físicamente a trabajar en enero. Trabajo a la mañana, estoy en la oficina, colaborando desde la computadora y en atención al cliente”, contó.
Luego continúa con su proceso de rehabilitación en El Árbol y Kinekua, dos espacios que forman parte de su rutina diaria.
“Después vuelvo a casa, me preparo y a la siesta voy a rehabilitación. Ya a la tarde-noche regreso a casa para disfrutar de la familia”, relató.
Para Matías, volver a estar en su casa, compartir la mesa familiar y recuperar una rutina fueron logros enormes después de haber pasado tanto tiempo lejos de Rafaela.
“Fue mucho tiempo fuera de casa, fuera de Rafaela y de los míos. Los vínculos familiares son los que te aportan en el día a día y te dan fuerzas para salir adelante”, expresó.
Un mensaje para valorar lo cotidiano
La historia de Matías deja una enseñanza profunda sobre la importancia de valorar las cosas simples: tomar un mate, peinarse, compartir una comida, estar con la familia o poder hacer una tarea cotidiana.
Su testimonio también busca acompañar a quienes atraviesan situaciones similares y recordar que cada pequeño avance requiere esfuerzo, paciencia y mucho apoyo.
“Tuve una fuerza que pensé que no tenía”, reconoció.
Con emoción, agradeció cada muestra de cariño y cada mensaje recibido, convencido de que ese acompañamiento fue parte esencial de su recuperación.
“Muchas personas que no conozco me llegaron con un mensaje, con un gesto, a demostrarme que estaban conmigo. Eso me dio muchísimas fuerzas”, concluyó.

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