Más argentinos recurren al crédito y crece la mora: “Hay que tener precaución con los gastos”
Guillermo Briggiler, contador y referente de BC Inversiones, analizó en Radio Rafaela el aumento del endeudamiento de las familias. Explicó por qué las billeteras virtuales concentran fuertes niveles de incumplimiento, advirtió sobre la situación de los jóvenes y vinculó el fenómeno con la pérdida de poder adquisitivo.
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El crecimiento del endeudamiento de las familias argentinas comenzó a reflejarse con mayor fuerza en los niveles de morosidad, especialmente en los créditos destinados al consumo y aquellos otorgados por billeteras virtuales y otros proveedores no bancarios. Guillermo Briggiler, contador y referente de BC Inversiones, analizó el fenómeno en Radio Rafaela y remarcó la necesidad de prestar mayor atención a las decisiones financieras cotidianas.
Para entender el escenario, Briggiler explicó que el riesgo de incumplimiento forma parte del costo de cualquier préstamo. La tasa de interés contempla diferentes componentes: inflación, tiempo durante el cual el prestamista deja de disponer del dinero, rentabilidad y, también, la posibilidad de que el crédito no sea devuelto.
“Hoy ese componente de riesgo tiene un peso relativo mucho más importante. Cuando aumenta la mora, quien presta incorpora ese riesgo a la tasa de interés”, explicó.
Los datos oficiales muestran el deterioro. En mayo, el BCRA informó que la irregularidad de los préstamos a las familias alcanzó el 12,8%, mientras que un año antes se encontraba en niveles considerablemente menores. A su vez, el universo de proveedores no financieros presenta porcentajes todavía más elevados en determinadas líneas de crédito.
Billeteras virtuales y jóvenes, entre los más afectados
Briggiler puso especial atención sobre la expansión de las fintech y billeteras digitales, que facilitaron el acceso al financiamiento para millones de personas que muchas veces no encontraban crédito en el sistema bancario tradicional.
Según datos difundidos durante julio a partir de registros del BCRA, 20,9 millones de personas mantenían algún tipo de deuda con bancos o proveedores financieros y 5,8 millones registraban atrasos. De ese grupo, unos 3,4 millones tenían deudas irregulares únicamente con billeteras o entidades no bancarias.

El contador señaló que la diferencia también responde a la experiencia de cada sistema al momento de evaluar a quién prestar y cuánto. Los bancos tradicionales cuentan con mecanismos históricos de análisis crediticio y suelen establecer límites relacionados con los ingresos de cada cliente. Las plataformas digitales, en cambio, ampliaron de manera considerable la cantidad de personas alcanzadas por el crédito.
“Ahí están los nuevos actores. Las billeteras virtuales ofrecen préstamos por internet, sin presencia física, y ampliaron muchísimo el acceso al crédito”, sostuvo.
Ese crecimiento tiene una contracara: informes recientes ubicaron la mora del crédito fintech en torno al 30% de la cartera, aunque con diferencias según el tipo de proveedor y financiamiento.
La problemática se profundiza entre los más jóvenes. Cerca del 40% de quienes tomaron créditos y tienen entre 18 y 34 años presenta dificultades para cumplir en tiempo y forma, y los niveles son especialmente elevados entre los menores de 24 años.
El poder adquisitivo detrás del endeudamiento
Briggiler relacionó el crecimiento de la deuda con otro fenómeno: el ingreso puede acompañar determinados índices generales y, aun así, perder capacidad real de compra cuando suben gastos indispensables del hogar.
Como ejemplo, mencionó tarifas, impuestos, combustibles y otros servicios. Si esos costos absorben una porción mayor del presupuesto, las familias disponen de menos dinero para sostener otros consumos.

“Si quiero mantener mi nivel de vida y me aumentaron otros gastos, con un salario que se mantiene constante en términos de inflación, termino teniendo menos poder adquisitivo”, explicó.
Ese desfasaje puede llevar a utilizar cada vez más la tarjeta o recurrir a préstamos para consumos que anteriormente se pagaban con ingresos del mes. El problema aparece cuando esa financiación deja de ser ocasional y comienza a utilizarse para sostener de manera permanente un nivel de gasto que ya no resulta compatible con los ingresos disponibles.
“Antes quizás financiabas una parte pequeña y hoy estás financiando una parte cada vez más grande”, resumió.
La importancia de la educación financiera
Frente a este escenario, Briggiler insistió en incorporar herramientas de educación financiera antes de aceptar créditos ofrecidos desde aplicaciones, bancos o tarjetas.
El especialista planteó que la facilidad para acceder al dinero puede provocar decisiones poco evaluadas, especialmente cuando las plataformas ofrecen préstamos de manera permanente y con pocos pasos desde el teléfono.

“Hay que tener ciertas precauciones con los gastos y no caer en el mensaje permanente de ‘tomá este crédito y disfrutá la vida ahora’”, advirtió.
El desafío, sostuvo, pasa por revisar cuánto de los ingresos ya está comprometido, analizar el costo real del financiamiento y distinguir entre utilizar el crédito como una herramienta y depender de él para cubrir regularmente los gastos cotidianos.
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